Luis Machado Ordetx
Luis Machado Ordetx
@MOrdetx
2439
19 Febrero 2015

Nada de sombreros, bolsos, prendas u otros utensilios y atuendos que dañen las ramas verdes se permiten debajo de los grandes cobertores que, por lo general, cubren una hectárea de tabaco tapado. Por tradición familiar, los deslices en la desatención de ese tipo de vegas son imperdonables. Se trata de uno de los cultivos más exigentes para el fomento de hojas exportables.

No representa una majaderí­a del agricultor, y sí­ el celo por lograr parámetros de calidad que durante el beneficio, en escogidas, determinan los montos económicos que invirtieron en la siembra, la cosecha o en el laboreo previo a la preparación de la tierra, la edificación o el remiendo de los aposentos o casas de curación.

Idolidia González Ramos, la mejor veguera de tapado en Villa Clara.Idolidia González Ramos, la mejor veguera de tapado en Villa Clara durante el pasado año, aspira a rendimientos de 1,6 t/ha, cifra que marcará otro empeño productivo en una hoja de calidad exportable que cualifica por su color, grasa y porte diferenciado. (Fotos: Ramón Barreras Valdés)Todo no constituye dinero sobre los campos. «También está el prestigio de los recolectores y la garantí­a productiva del paí­s para aumentar la solvencia monetaria con surtidos destinados al comercio foráneo de tabaco manufacturado y en rama », así­ de sencillo lo explicó Idolidia González Ramos, la mejor «tapadera » de Villa Clara durante el pasado año.

La campesina, integrante de la CCS 24 de Febrero, en la comunidad Ciro Redondo, en Manicaragua, logró rendimientos de   1,5 t/ha y 14 quintales de capas de exportación. Sin embargo, ahora aspira a más, y su inversión total, al incorporar otra vega de similar categorí­a a sol y reparar la casa de curación, ascendió a unos 302 000 pesos. Entonces, podrá usted calcular el porqué de tanto celo en proteger lo que procreó durante casi 12 meses, sin mucho tiempo para el descanso y el recogimiento hogareño.

«Es un ciclo que abre y cierra las actividades agrí­colas », apuntó, y seguidamente precisó que a finales de este mes los veguerí­os registrarán mayor porte en las hojas tras la recolección de las ramas inferiores (libre pie y mañanitas), y el desarrollo de los centros y las coronas, que dejan capas de inestimable valor.

A mediados de noviembre inició las siembras escalonadas, y después prosiguieron otras en diciembre, hasta que finalizó en enero. No obstante, una de las acciones fundamentales del cultivo radica en la preparación de los suelos, el mejoramiento de sus cualidades naturales, el barbecho o reposo sin otros cultivos que lo desgasten y la selección de las posturas parejas de Criollo 98, la variedad que emplea en sus áreas tapadas o a sol.

«En mayo se comienzan a preparar las tierras. Lo hacemos con bueyes para no compactar los suelos, y este año incorporamos sorgo y regamos materia orgánica. Es la experiencia que obtuve al ver a mi padre en sus faenas de veguero. Antes de comenzar diciembre todo estará dispuesto para iniciar la plantación. Fí­jate, según el tamaño de las simientes se obtienen vegas parejas, las cuales   crecen de tallo a tallo, con hojas grandes, y provistas de grasa, color y elasticidad. Son cualidades imprescindibles para una capa segura, de probado valor en la comercialización », precisó.

Los campos, de acuerdo con la cerradura de las ramas, aseguran cuándo se «terminan las labores de cultivos, los aporques y las recolecciones. Aquí­ no se descansa hasta abril, fecha en la cual abandonamos de manera temporal el tapado. Cuando la economí­a familiar depende de un cultivo tan delicado y técnico, lo barato o el menor desliz no proceden, porque luego la escogida lo cobra en el pesaje y valoración de las hojas », alertó Idolidia.

Comunidad adentro

La zona, aledaña a La Campana, tiene en la cooperativa 24 de Febrero un puntal productivo en el fomento del tabaco, cultivos varios, acopios lecheros, además de convenios porcinos y de toros de ceba. La organización campesina la integran 157 socios dispersos en 533 ha, entre las que resaltan 83,5 de vegas (65 de sol en palo, incluidas recolecciones en hoja y a cuchilla, así­ como 18,5 de tapado), declaró Leydania Milián Hernández, la presidenta.

Sin embargo, la «24 de Febrero » no solo existe por el tabaco, su principal cultivo. Sus depósitos lecheros, a diferencia de los pronósticos de las vegas, tienen dificultades, sobre todo por la sequedad que impuso el tiempo, la carencia de alimentos estables para el ganado, las muertes de terneros y la no inseminación de la masa animal, en detrimento del mejoramiento genético. Ese es un tema pendiente en el sector privado, pues los campe- sinos prefieren seguir en algunas partes a la «antigua con su vaquita Pijirigua », lo cual imposibilitó que la cooperativa cumpliera su programa lácteo en 2014. La actividad ganadera, como estipulan los acuerdos de base del XI Congreso de la ANAP, tendrá que afianzarse en similar dimensión en los registros tabacaleros.

A pesar de la ausencia de lluvias, a diferencia de otras regiones villaclareñas, estiman saldos superiores en todos los renglones, y en especial el tabaco, beneficiado con riego de agua en 47 de los 59 productores que asisten el fomento de las hojas, principalmente en nueve tapaderos, cifra que incrementarán en la contienda venidera de acuerdo con las posibilidades de reabrir la escogida en las inmediaciones de la comunidad.

Gustavo Apolonio Ferrer, Ciro Redondo, Manicaragua, Villa Clara.El joven Gustavo Apolonio Ferrer, con 23 años, heredó los conocimientos del padre y se comprometió a situar su vega entre las más sobresalientes de la provincia.

La provincia reclama esos saltos en el orden cualitativo y cuantitativo. Ahora cuenta con más de 2400 ha de veguerí­os, y aspira a similar cifra de toneladas de rama recolectada a cuchilla o ensartada. Hací­a mucho tiempo que no se alcanzaban tales pronósticos. Todo estriba en los dividendos económicos que obtienen los productores incorporados a unas 123 organizaciones campesinas encargadas de los acopios en Manicaragua, Camajuaní­, Placetas y Santa Clara.

No obstante, los hombres y mujeres de los surcos dicen que, a pesar de algunas inestabilidades en el suministro de combustible para el riego de agua, el resto de los insumos llegaron temprano en un año de frí­o, lo que beneficiará los rendimientos y la recogida de hojas con calidad exportable. Eso, por supuesto, es lo que requiere Villa Clara, alejada de los registros que la situaron anualmente como la tercera productora del paí­s.

Figuraciones  del veguerí­o

Carlos Manuel San Martí­n Quintana y Gustavo Apolonio Ferrer el más joven de los cosecheros de la comunidad Ciro Redondo tienen en el tabaco tapado sus «cartas de triunfo » económico, y velan por que la tradición familiar se apuntale con mayores brí­os. El primero de los agricultores, Manolo, piensa que un semillero especializado para los «tapaderos » posibilitará la entrega de posturas que garanticen calidad en el fomento de vegas parejas. Tanto él como Idolidia González Ramos practican el barbecho y mejoran los suelos con sorgo, que, luego de demolido el sembrado, incorporan al campo como materia orgánica.

Carlos Manuel San Martí­n Quintana, Ciro Rendondo, Manicaragua, Villa Clara.Con más de 30 000 posturas, Carlos Manuel San Martí­n Quintana vaticina que según el desarrollo de los centros ligero y fino de la planta, sus capas podrán alcanzar los 28 quintales netos después de efectuado el beneficio. San Martí­n Quintana hizo con anterioridad unas 30 vegas, y aunque fuma tabaco, no deja guardada ni una hoja de sus cosechas para sus habanos. Confesó que prefiere comprarlos en la bodega antes de perder una capa que reportará bienes monetarios a la familia, cuestión que se repite en muchos cultivadores.

Con 14 o 16 hojas, ya este productor hace los últimos desbotones para que la rama logre el porte requerido, y se obtenga una capa ancha y rinda frutos en calidad exportable. Son secretos que «se aprenden con los años, y el tabaco no es un cultivo de improvisación para nadie. Tiene que gustarle al individuo, y hasta entrarle por la sangre », declaró.

Criterios análogos vertió Ariel Mesa Cruz, el esposo de Idolidia González Ramos. Allí­, en la vega de la mejor «tapadera » de Villa Clara, el hombre daba los últimos aporques a los surcos mientras detení­a la mirada en el crecimiento que ostentan las hojas de tabaco. Los bueyes son imprescindibles en esas faenas, reafirmó.

En cambio, Apolonio Ferrer manifestó que los cultivos varios hay que desarrollarlos en áreas especí­ficas. El tabaco no se entiende con otros sembrados que puedan propiciar alimentos. La tierra «hay que cuidarla, y por eso aspiro a mayor superficie en 2016, así­ como a mantener la tecnologí­a de doble hilera, la cual no les gusta a todos. Pero a mí­ me da buenos dividendos productivos ».

La tradición familiar es «decisiva, y todo lo aprendí­ con mis escasos 23 años mientras ayudaba a mi padre en las vegas que hací­a a sol y luego en tapado. Sí­, seguro que estaré entre los más destacados cultivadores de la provincia, pues el tabaco da dinero, pero nunca se le puede sacar el pie para que rinda lo que realmente necesitamos. Entonces, solo entonces, estaré feliz con los rendimientos conquistados », aseveró.

Con tales planteamientos y actitudes partimos confiados de la comunidad Ciro Redondo, en las cercaní­as de La Campana. Allá las vegas son un desafí­o que todos asumen en aras de rencontrar aquellos tiempos en los cuales tabaco, ganaderí­a y cafetales constituí­an los émulos productivos de la economí­a de la región.

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