Los incendios forestales son los causantes de la destrucción de extensas áreas boscosas de todo el mundo.
Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (Fao), alrededor de 12 millones de hectáreas del verde pulmón el 0,3 % de la superficie frondosa del planeta sucumben anualmente ante las llamas.
Cuba no escapa a estos eventos que en el período seco mantienen alerta al Cuerpo de Guardabosques (CGB), cuya misión es salvar y preservar estas áreas de sucesos que provocan la deforestación, erosión y contaminan los suelos.
Este año suman seis los incendios forestales ocurridos en Villa Clara, con más de 46 hectáreas afectadas y pérdidas económicas que superan los 300 000 pesos. (Fotos: Manuel de Feria)
Registros del CGB en Villa Clara revelan la ocurrencia de 557 siniestros en áreas rurales en los años comprendidos entre 1979 y 2011. De ahí que antes del arribo de los meses más críticos enero a mayo aumente la preparación de los combatientes, apoyados en investigaciones del Grupo de Evaluación de Riesgo del Citma sobre las zonas más propensas a eventos, a fin de extremar las medidas de precaución.
Para ello la provincia posee seis brigadas de guardabosques que cubren Santa Clara, la carretera de Santo Domingo-Corralillo y las sierras de Guamuhaya y Bamburanao, listas para cualquier contingencia.
Alertas en el circuito Sabanas de Manacas
En la comunidad de Espinal, colindante con la carretera que une a Corralillo con Santo Domingo, situada a 15 km de este último, 12 combatientes del CGB del circuito Sabanas de Manacas, al mando de José Luis Espinosa Pérez, recorren diariamente en camionetas o a caballo, las más de 14 mil hectáreas bajo su jurisdicción, que incluyen el área protegida Reserva Florística Ramonal, con el objetivo de salvaguardarlas.
«Las causas de los incendios forestales en su mayoría no son naturales, como la caída de un rayo, sino motivadas por la acción humana: quema no autorizada de superficies agrícolas para eliminar matorrales y basura, o regenerar pastos destinados al ganado, además de colillas y hogueras mal apagadas », refiere Espinosa.
El circuito abarca los municipios de Santo Domingo y Corralillo, y además de Espinal, las comunidades de Yabre, El Mamey, Bermejal, Jiquí, Gavilanes, Motembo y Vesubio, dedicadas fundamentalmente a la agricultura cañera, ganadería y la actividad forestal.
Las familias asentadas en Espinal están comprometidas con el bosque, por eso no es de extrañar la ausencia de incendios forestales desde hace tres años, gracias a la constancia del CGB y el trabajo comunitario, que impiden la destrucción de acacias, pinos, eucaliptos, majaguas, algarrobos de la India y caobas africanas.
Premio al valor
Dominar los conocimientos para sofocar un incendio resulta un imperativo, pero cuando ocurre, las decisiones rápidas ganan la pelea. Así le sucedió al guardabosques Yusmary Coba Llerena, con el último de los que se tengan noticias por aquí.
A los 28 años impidió que las llamas arrebataran otras áreas comprometidas. A pesar del apresurado accionar, fueron destruidas 45 hectáreas. ¿El detonante?, una colilla de tabaco encendida.
«El viento soplaba del norte y la candela avanzaba recuerda el joven, me tiré al suelo varias veces para tomar aire y dar contrafuego con la antorcha de goteo. De esta forma contuve el siniestro. Nos corresponde educar a la población para que tome conciencia sobre sus consecuencias con respecto al medio ambiente ».
Por su intrepidez, Yusmary recibió la distinción Servicio Distinguido del Minint.
Asegurar el relevo
La ingeniera forestal Ivonne Ros Fonseca, promotora del Bosque Modelo, educa a las nuevas generaciones sobre el cuidado de estas áreas.
Aun cuando reside en Santo Domingo, se las arregla para visitar asiduamente la escuela rural Carlos Manuel de Céspedes, de Espinal, y preparar a sus pupilos.
En Espinal, niños del círculo de interés Amigos del Bosque aprenden a protegerlo y combatir las llamas ante la ocurrencia de incendios.
Son diez los niños de cuarto a sexto grados que, además de profundizar en el conocimiento de la flora y fauna, ejercitan la manera de controlar un incendio con el uso de técnicas destinadas a estos fines, auxiliados por el guardabosques Osmary Ruiz Herrera.
El grupo, formado por Ana Laura, Yadier, Christian, Alexander, Cheila, Elianet, Chamay, Osmay y los jimaguas Elaine y Oliovildo, ha merecido numerosos premios en concursos convocados por el Minint, y la condición de Relevante en el evento provincial de círculos de interés.
Teresa la centinela
Cada año Teresa López Díaz integra las fuerzas eventuales contra incendios forestales del CGB del circuito Sabanas de Manacas.
Con 42 abriles sube con agilidad a la torre de vigía de más de diez metros de altura, para mantener la vigilancia desde las 10:00 de la mañana hasta las 6:00 de la tarde. Con el uso de binoculares detecta cualquier anomalía y avisa a los combatientes.
«La comunidad es pequeña y escasean los empleos refiere. No pierdo oportunidad de ganarme un salario en esta labor. Mi esposo está acostumbrado a que trabaje en esta etapa. Traigo el almuerzo y, si tengo que hacer una necesidad, cojo el monte ».
Teresa forma parte de las fuerzas eventuales que cada año se unen al CGB para velar por la tranquilidad del bosque.
Como Teresa, otras mujeres practican el oficio y ocupan sus puestos en las 12 garitas improvisadas en la zona.
Pero, como expresó el mayor Orlando Pérez Rodríguez, especialista de manejo del fuego del CGB del Minint, estos solos no pueden preservar el patrimonio forestal, sino que depende de un sistema integrado por las empresas de Flora y Fauna, y la Forestal Integral, además de Azcuba, el Citma y el sector campesino, que aquí funciona sin contratiempos.
Tras nuestra partida, los combatientes retornaron a sus habituales recorridos; mientras Teresa, en su labor de centinela, aguzaba la vista para divisar cualquier peligro que arriesgue la salud del bosque.