Idalia Vázquez Zerquera
Idalia Vázquez Zerquera
@IdaliaVzquez
3025
03 Marzo 2015

Los incendios forestales son los causantes de la des­­truc­ción de ex­ten­sas áreas boscosas de to­do el mundo.

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Ali­mentación y la Agricultura (Fao), alrededor de 12 millones de hec­táreas del verde pulmón el 0,3 % de la superficie frondosa del pla­neta sucumben anualmente ante las llamas.

Cuba no escapa a estos even­tos que en el perí­odo seco man­tienen alerta al Cuerpo de Guardabosques (CGB), cuya mi­sión es salvar y pre­servar estas áreas de sucesos que provocan la de­forestación, ero­sión y conta­minan los suelos.

Incendio Forestal, Villa Clara.Este año suman seis los incendios forestales ocurridos en Villa Clara, con más de 46 hectáreas afectadas y pérdidas económicas que superan los 300 000 pesos. (Fotos: Manuel de Feria)

Registros del CGB en Villa Clara revelan la ocurrencia de 557 si­niestros en áreas rurales en los años comprendidos entre 1979 y 2011. De ahí­ que antes del arribo de los meses más crí­ticos enero a mayo aumente la preparación de los combatientes, apoyados en investigaciones del Grupo de Eva­luación de Riesgo del Citma sobre las zonas más propensas a even­tos, a fin de extremar las medidas de precaución.

Para ello la provincia posee seis brigadas de guardabosques que cubren Santa Clara, la carre­tera de San­to Domingo-Corralillo y las sie­rras de Guamuhaya y Bam­bu­­ra­nao, listas para cualquier contingencia.

Alertas en el circuito Sabanas de Manacas

En la comunidad de Espinal, co­lindante con la carretera que une a Corralillo con Santo Domingo, si­tuada a 15 km de este último, 12 com­batientes del CGB del circuito Sabanas de Manacas, al mando de José Luis Espinosa Pérez, recorren diariamente en camionetas o a ca­ballo, las más de 14 mil hectá­reas bajo su juris­dicción, que inclu­yen el área protegida Reserva Flo­rí­stica Ramonal, con el objetivo de salva­guardarlas.

«Las causas de los incendios forestales en su mayorí­a no son naturales, como la caí­da de un rayo, sino motivadas por la acción huma­na: quema no autorizada de su­perficies agrí­colas para eli­minar matorrales y basura, o rege­nerar pastos destinados al ganado, ade­más de colillas y hogueras mal apa­ga­das », refiere Espinosa.

El circuito abarca los munici­pios de Santo Domingo y Corralillo, y ade­más de Espinal, las comunidades de Yabre, El Mamey, Berme­jal, Jiquí­, Gavilanes, Motembo y Vesu­bio, dedicadas fundamentalmente a la agricultura cañera, ganaderí­a y la actividad forestal.

Las familias asentadas en Es­pinal están comprometidas con el bosque, por eso no es de extrañar la ausencia de incendios forestales desde hace tres años, gracias a la constancia del CGB y el trabajo comunitario, que impiden la des­trucción de acacias, pinos, euca­lip­tos, majaguas, algarrobos de la India y caobas africanas.

Premio al valor

Dominar los conocimientos pa­ra sofocar un incendio resulta un imperativo, pero cuando ocurre, las decisiones rápidas ganan la pelea. Así­ le sucedió al guardabosques Yusmary Coba Llerena, con el últi­mo de los que se tengan noticias por aquí­.

A los 28 años impidió que las llamas arrebataran otras áreas com­­prometidas. A pesar del apresurado accionar, fueron destruidas 45 hectáreas. ¿El detonante?, una colilla de tabaco encendida.

«El viento soplaba del norte y la candela avanzaba recuerda el joven, me tiré al suelo varias veces para tomar aire y dar contrafuego con la antorcha de goteo. De esta forma contuve el siniestro. Nos co­rresponde educar a la población para que tome conciencia sobre sus consecuencias con respecto al me­dio am­biente ».

Por su intrepidez, Yusmary reci­bió la distinción Servicio Distinguido del Minint.

Asegurar el relevo

La ingeniera forestal Ivonne Ros Fonseca, promo­tora del Bosque Modelo, educa a las nuevas generaciones sobre el cuidado de estas áreas.

Aun cuando reside en Santo Do­mingo, se las a­rre­gla para vi­sitar asidua­mente la escuela rural Carlos Ma­nuel de Céspedes, de Espi­nal, y preparar a sus pupilos.

Cí­rculo de Interés Amigos del Bosque, Espinal, Villa Clara.En Espinal, niños del cí­rculo de interés Amigos del Bosque aprenden a protegerlo y combatir las llamas ante la ocurrencia de incendios.

Son diez los niños de cuarto a sex­to grados que, además de pro­fundizar en el conocimiento de la flora y fauna, ejercitan la manera de controlar un incendio con el uso de técnicas destinadas a estos fines, auxiliados por el guar­dabosques Osmary Ruiz Herrera.

El grupo, formado por Ana Laura, Yadier, Christian, Alexander, Cheila, Elianet, Chamay, Osmay y los jima­guas Elaine y Oliovildo, ha merecido numerosos premios en concursos convocados por el Minint, y la con­dición de Relevante en el evento provincial de cí­rculos de interés.

Teresa la centinela

Cada año Teresa López Dí­az integra las fuerzas eventuales contra incendios forestales del CGB del circuito Sabanas de Manacas.

Con 42 abriles sube con agi­li­dad a la torre de vigí­a de más de diez metros de altura, para mantener la vigilancia desde las 10:00 de la mañana hasta las 6:00 de la tarde. Con el uso de binocu­lares detecta cualquier anomalí­a y avisa a los comba­tientes.

«La comunidad es pequeña y escasean los empleos refiere. No pierdo oportunidad de ga­narme un salario en esta labor. Mi esposo está acostumbrado a que trabaje en esta etapa. Traigo el almuerzo y, si tengo que hacer una necesidad, co­jo el monte ».

Teresa López Dí­az integra las fuerzas eventuales contra incendios forestales del CGB del circuito Sabanas de Manacas, Villa Clara.Teresa forma parte de las fuerzas eventuales que cada año se unen al CGB para velar por la tranquilidad del bosque.

Como Teresa, otras mujeres prac­tican el oficio y ocupan sus pues­­tos en las 12 garitas improvisadas en la zona.

Pero, como expresó el mayor Orlando Pérez Rodrí­guez, espe­cia­lista de manejo del fuego del CGB del Minint, estos so­los no pue­den preservar el patri­monio forestal, sino que depen­de de un sistema in­tegrado por las empresas de Flora y Fauna, y la Forestal Integral, ade­más de Azcuba, el Citma y el sector cam­­­pe­­­sino, que aquí­ funciona sin con­­­­tratiempos.

Tras nuestra partida, los com­batientes retornaron a sus habi­tuales recorridos; mientras Teresa, en su labor de centinela, aguzaba la vista para divisar cual­quier pe­ligro que arriesgue la salud del bosque.

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