Leslie Díaz Monserrat
Leslie Dí­az Monserrat
3641
15 Junio 2015

Sienta al niño frente al espejo. Lo hace gesticular cada palabra hasta que le salen muecas exageradas. La estudiante de Logopedia Yaneisy Enrí­quez Sánchez puede pasar horas con el pequeño Juan Carlos Rodrí­guez sin que la venza el hastí­o. Viven una complicidad de tres: ella, el niño y el cuadrado de vidrio que les regala una imagen como de foto de familia.

Cuando habla se nota que conoce a fondo lo que estudia. Puede disertar sobre el autismo sobreimpuesto y las marcas que deja el uso desmedido de las tecnologí­as en la infancia.

Yaneisy Enrí­quez Sánchez, estudiante de Logopedia, Villa ClaraLa estudiante de Logopedia Yaneisy Enrí­quez Sánchez puede pasar horas con el pequeño Juan Carlos Rodrí­guez sin que la venza el hastí­o. (Fotos: Ramón Barreras Valdés)

Yaneisy ama su especialidad. Disfruta la etapa de práctica. Está en quinto año. Junto con ella, otros 53 alumnos conforman la matrí­cula global de la carrera.

Una vez que se gradúen, estos profesionales se encargarán de brindarles una atención integral a niños, adolescentes y jóvenes con necesidades educativas especiales en el lenguaje o la comunicación.

Entre los trastornos más comunes que encuentran en la etapa de ejercicio profesional se ubica la dislalia (incapacidad para pronunciar correctamente ciertos fonemas o grupos de fonemas).

Debido a la necesidad de especialistas en esta rama que reporta el paí­s, se decidió reabrir la carrera en el curso 2010-2011, y hasta el momento la Universidad de Ciencias Pedagógica Félix Varela cuenta con tres graduaciones.

Retos para deletrear

A pesar de la importancia de la Logopedia, hoy en la Universidad no existe un primer año. El doctor en Ciencias Pedagógicas y profesor del departamento, Karel Llópiz Guerra, explicó que el pasado curso solo tres alumnos aprobaron las pruebas de ingreso. Para abrir una carrera, la matrí­cula mí­nima debe ser de diez estudiantes.

Yaneisy Enrí­quez Sánchez, estudiante de Logopedia, Villa ClaraRachel Martí­nez Hernández cursa el tercer año y considera que la orientación vocacional no es suficiente. «Por otro lado está que algunos muchachos se sienten inferiores por estudiar una carrera que no sea de la UCLV o de las Ciencias Médicas », precisó.

Más allá de las subjetividades, la orientación vocacional juega un papel esencial en esta historia. Los alumnos no pueden optar por lo que no conocen. Aun así­, el reto es bien grande porque tampoco se puede tapar el sol con un dedo, y para muchas personas el magisterio resulta una profesión que exige mucho y reporta poco.

A pesar de los pesares, los logopedas hacen falta, mucha falta. Sobre todo cuando eres madre y descubres que tu hijo no habla como debe ser.

Por otro lado, los estudiantes de esta carrera tienen que poseer habilidades comunicativas especiales. Sin embargo, el Ministerio de Educación Superior suprimió la prueba de aptitud.

La doctora Marieta ílvarez ínsua confesó que han tenido que brindarles formación logopédica a sus propios alumnos. Situación que confirma la importancia del examen seleccionador.

Cuando el amor se impone

La Universidad debe abrirse a los espacios comunitarios. Máxima que asumió al pie de la letra el Gabinete Logopédico de la institución.

En un aula preparada con los diferentes medios de enseñanzas reciben a niños de los alrededores. «Atendemos las áreas del reparto Camacho y la escuela primaria Benito Juárez. Este trabajo lo realizamos los alumnos ayudantes junto a la logopeda Carmen del Pino », explicó Yaneisy.

Como ella, el resto de sus colegas se sienten motivados. Milenny Hernández Sarduy también encuentra en el arte una forma de superarse como profesional.

El logopeda ha de tener alma de artista, le corrobora el profesor de Plástica Diego Cuba Manduca, quien lideró el performance La hora de todos, con el que participaron en el XXII Festival de Artistas Aficionados de la FEU.

Yaneisy Enrí­quez Sánchez, estudiante de Logopedia, Villa ClaraDebido a la necesidad de especialistas en Logopedia, se decidió reabrir la carrera en el curso 2010-2011, y hasta el momento la Universidad de Ciencias Pedagógica Félix Varela cuenta con tres graduaciones.

Tiene razón. Hace falta mucha paciencia y entrega para pasar horas frente al espejo como lo hace Yaneisy. La misma paciencia de un artista que busca con ahí­nco la melodí­a perfecta para transmitir una emoción.

Solo en el momento de la despedida conocí­ un detalle importante. Muchos años atrás, a Yaneisy la sentaban frente al espejo. La hací­an gesticular cada palabra hasta que le salieran muecas exageradas. Tení­a dislalia y hoy presume de una dicción perfecta. Su historia con el espejo es bastante larga. Ella sabe muy bien por qué eligió su profesión.

Comentar