Hospital 9 de Abril de Sagua la Grande: historia y renovación

En 1968 el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz inauguró este centro de Salud, que hoy remodela sus salas y servicios. La Unidad de Obstetricia y Neonatología destaca entre las obras concluidas.

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Los recuerdos aparecen en la mente de Margarita Viera Alfonso a manera de relámpagos. Tiene 71 años —no le importa que se diga—, pero el 9 de abril de 1968 no imaginaba convertirse en una de las fundadoras del hospital provincial general docente Mártires del 9 de Abril, de Sagua la Grande.

Fidel Castro en inauguración del hospital de Sagua la Grande.Fidel inauguró el hospital sagüero el 9 de abril de 1968. Hoy dispone de 320 camas, reporta unos 900 ingresos mensuales y cerró el pasado año con 6200 operaciones.

A pesar de los calendarios, todavía sigue en ejercicio, y se le puede ver por el área de consulta externa. Activa, vital, sin perder la coquetería femenina, que ha mantenido intacta, como la de aquel día cuando conoció a Fidel Castro.

Trabajadora Margarita Viera.Margarita Viera Alfonso, una de las fundadoras en activo. (Foto: Ramón Barreras Valdés)«Fue en la inauguración del centro. Estaba desde muy temprano porque figuraba entre las seleccionadas para participar en el acontecimiento. El Comandante llegó, y lo tuve frente a mí. Lo vi cerca de los ascensores y me dijo: ‘‘¿Usted es doctora?’’ Respondí que trabajaba en el Archivo, y tuvo una deferencia conmigo. Parece que me encontró elegante», comenta Viera Alfonso.

Ella precisa que el acto por el décimo aniversario de la huelga del 9 de Abril se efectuó en las áreas que hoy ocupa la filial de Ciencias Médicas. Después recorrió las instalaciones hospitalarias, y ya entrada la madrugada, Margarita retornó a su casa.

«No olvidaré aquellos instantes, como tampoco lo flamante que estaba la institución hasta que el paso del tiempo incidió en su paulatino deterioro. Ahora vivimos una etapa reconstructiva, y contamos con tecnologías que jamás soñé. Nunca imaginé una ultrasono­grafía que reflejara los órganos por dentro ni otras más avanzadas».

Así han pasado jornadas. En­tre tiempos apacibles y hura­canados. Margarita integra esta historia que ya arriba a 48 años y forma parte de los tesoros de su vida. De esos, gratos unos, amargos otros; pero inolvidables.

Cambio de imagen

Si algo imploraba el hospital sagüero, era transformar lo que el tiempo y la ausencia de remo­delaciones oportunas conspiraron e hicieron mella sobre su infraestructura.

Madre y lactante en hospital de Sagua la Grande.A solo una hora de nacido, el pequeño Osniel recibe las bondades de la lactancia materna en una de las salas beneficiadas con la remodelación. (Foto: Ramón Barreras Valdés)Parecía detenido, con persianas de madera que perdían su forma, pasillos casi sin iluminación, roturas por aquí y por allá, hasta que con el aniversario 200 de la fundación de la Villa del Un­doso, celebrado en 2012, se rompió la inercia y comenzaron los primeros pasos. Había capital humano y talento, mas se requerían condiciones laborales, mejoras en las instalaciones y ver la luz dentro de aquel mustio universo.

El doctor Jersy Jiménez San­tana, director del centro, considera que el seguimiento al Programa Materno-Infantil es el objetivo principal de la entidad, devenida la segunda maternidad con mayores aportes de nacimientos a la provincia. Sus estimados oscilan entre 900 a 1000 partos anua­les, a razón de 60 a 80 cada mes.

La dependencia sagüera atiende una población aproximada de 138 000 residentes en Cifuentes, Quemado de Güines, Corralillo y en la propia cabecera municipal, y le dijo adiós a 2015 con cero mortalidad infantil y materna atribuibles a causas intrahospitalarias.

«Nuestros profesionales tam­­bién contribuyeron a que Corralillo no reportara decesos en menores de un año, y en lo que va de 2016 las estadísticas se mantienen en cero», admite Jimé­nez Santana.

Sobresale en estos logros la Unidad de Obstetricia y Neona­tología entre los objetos concluidos. Dispone de un salón quirúrgico, del servicio propio destinado a la Neo­natología, así como de dos salones para las maniobras inherentes al nacimiento, la sección de reanimación dirigida a recién nacidos que presenten urgencias, otra para seguimiento del trabajo de parto, y una sala de recuperación con tres camas reservadas a las cesáreas.

En el universo constructivo ya tienen la impermeabilización de la cubierta con más de 5000 m2, y al menos los pasillos y departamentos cuentan con las luces necesarias, y así han quedado atrás aquellos laberintos oscuros dentro de la compleja edificación.

Doctor Jersy Jiménez. El doctor Jersy Jiménez Santana, director del centro, reconoce que falta mucho por lograr en una instalación que cada año incrementa sus consultas externas y la atención en el cuerpo de guardia. (Foto: Ramón Barreras Valdés)El cronograma abarca las remo­delaciones paulatinas en salas y servicios. Algunas ya realizadas, y otras en planes, aunque las obras no han estado exentas de atrasos.

Detalles que no se descuidan: las acciones en el falso techo, la recuperación de la lavandería y la cocina-comedor, muy deterioradas por el paso de cuatro décadas.

La visión del personal médico y paramédico se detiene en el desarrollo de las causales del envejecimiento, a tenor de que la mayor cifra de ingresos recae en personas que sobrepasan los 60 años.

Bien lo saben los galenos Eumel Torres Pestana y Lourdes Basanta Marrero, entre quienes laboran en la sala de Geriatría, la segunda de su tipo existente en la provincia y considerada de Referencia por la forma de encauzar su trabajo.

En dicha sección las diez causas principales de ingreso son bron­coneumonías, anemias en estudio, diabéticos descompensados por irregularidades en el tratamiento o procesos infecciosos, sin descartar la hipertensión arterial, los pacientes con imagen tumoral o me­tastásica, las sepsis urinarias complicadas o los afectados por diferentes neoplasias, entre otras.

La vida en la Salud resulta un complejo acertijo que exige soluciones. No todas son posibles, mas en dicha porción de Sagua se tienen en cuenta aquellos proyectos encaminados a disminuir las tasas de mortalidad por enfermedades cerebro y cardiovasculares como situaciones que afectan.

Sin color de rosas

Labores constructivas en el hospital 9 de Abril.En las labores reconstructivas ha sido vital el aporte de los propios trabajadores del centro. La pintura de las salas, la iluminación, la carpintería y el falso techo muestran ya su mejoría. Entre las entidades participantes aparecen: Fábrica de Calderas, la «Heriberto Mederos», Constructora del Centro, ECOAI 1 y una brigada de cuentapropistas en el área de la cocina y el comedor, por citar algunas.-Aunque la institución ejecuta más de diez obras al unísono, existen dificultades que se arrastran desde hace años, entre estas, las del sistema hidrosanitario.

-Hay equipos de imagenología detenidos. Ello impide la realización de cirugías relacionadas con ortopedia y traumatología, sobre todo las de cadera, lo que impone la remisión de los casos a Santa Clara.

-La Tomografía Axial Computarizada (TAC) sobrepasa el año sin brindar servicios debido a una rotura, en tanto el lente del artroscopio acaba de finalizar su vida útil luego de varias décadas en explotación.

-Equipos de rayos X portátiles, de vital uso en salas de urgencia, también sufren la inactividad por el uso continuo.

-Ya se cuenta con el presupuesto para solucionar las dificultades en la conductora de residuales líquidos y sólidos hacia la laguna de oxidación.

-Si bien hay factores objetivos que complejizan las acciones y calidad del servicio, no deben olvidarse aquellos que dependen del detalle humano y de la ética que en ocasiones parecen asuntos lejanos.

A pesar de ello, el pasado año concluyó sin decesos causados por asma bronquial y diabetes mellitus, en un país que incre­menta los índices de prevalencia de esta enfermedad, y que un 30 % de la población desconoce ser portador de ella.

Y así, entre guardias complicadas, la sirena repentina de una am­bulancia, la carencia de recursos o los múltiples problemas de la contemporaneidad, 1145 trabajadores tratan de devolverles a sus semejantes el bienes­tar, inspirados en aquellos que un 9 de abril de 1958 dejaron su impronta colmada de destellos e historias.

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