Periódico Vanguardia
Martes, 29 Julio 2014 12:47

Algunos perdieron el rumbo, hace ya tanto que ni siquiera recuerdan el punto exacto en que el destino se les fue de las manos. Otros, arrasados quizá por las tempestades de la vida, se enrolaron en la tripulación de los «sintecho», donde capitanean el abandono y el alcohol. Se les conoce por nombres célebres como Lennon, Hitler o Napoleón, o simplemente responden al apodo de Mentaplus, El Mexicano y El Médico, pero nadie podría asegurar con certeza si la marea de sus tragedias fue tan alta que cubrió para siempre cualquier retazo de cordura y alegría.

Hace mucho que los deambulantes de Santa Clara evolucionaron de triste espectáculo en una esquina cualquiera a asiduos protagonistas de la cotidianidad. Llegaron con sus perros, sus girasoles y con mil y una historias sobre la frialdad de sus estómagos, aunque cada palabra destile el tufo de sabe Dios qué brebaje. Reclaman «ayuda para el viejito» a cambio de una bendición y «mucho aché» para el benefactor y su familia, y tal vez agradezcan el favor, aunque es casi imposible descifrar lo que se oculta tras esas miradas sin brújula ni edad.

naufragos-de-la-ciudad-rbvEl tratamiento a los deambulantes emerge como una estrategia en la que no se conciben dilaciones ni titubeos. (Foto: Ramón Barreras Valdés)

El hecho de que decenas de hombres, mujeres y menores de edad vaguen a la deriva por las calles de cualquier parte del mundo, constituye un fenómeno inherente a la expansión urbanística y económica de grandes núcleos cosmopolitas, en los que señorean el desempleo y las desigualdades sociales. Sin embargo, en Cuba, donde la dignificación del ser humano motivó los primeros pasos desde el nacimiento mismo de la Revolución, el tratamiento a los deambulantes emerge como una estrategia en la que no se conciben dilaciones ni titubeos.

El problema trasciende la imagen pública de ciudades o países, porque la realidad tras las penas del cuerpo y el alma esconde historias inenarrables de incomprensión, dolor y rechazo.

TUYOS, MÍOS, NUESTROS...

En la provincia de Villa Clara, que ostenta los mayores índices de envejecimiento a nivel nacional, los deambulantes de la tercera edad conforman la mayor parte de este «sindicato», como lo catalogó El Fronterizo, cuyo centro de operaciones radica en las áreas adyacentes a la zona hospitalaria de Santa Clara.

Trató de esquivar las preguntas con una actitud defensiva, que supuse lógica dada mi insistencia, pero segundos después descubrí que su tensión respondía a otras causas: a unos siete metros de la parada de ómnibus del «Materno», una anciana tan delgada que parecía quebrarse por la cintura, aguardaba la llegada de los cocheros para pedirles «un pesito pá´ la chaúcha». «¡C......! Lo de esta vieja es cuento, porque esa sí tiene hijos y casa. ¡Ojalá que la policía la ''cargue''!».

De acuerdo con las declaraciones de la Dra. Aileen Garriga Miranda, jefa del Departamento Provincial de Salud Mental, en Cuba no existen leyes ni disposiciones legales de ninguna índole que les prohíba a los ciudadanos rondar las calles según su voluntad. Muchas de las personas que asumen esta actitud errante padecen de algún trastorno psiquiátrico, pero en el caso de los adultos mayores, el asunto adquiere matices más preocupantes.

«La condición del deambulante no responde muchas veces a padecimientos o afectaciones psicológicas, como considera una buena porción de la población, y en caso de que así fuese, las familias deben ocupar el rol de cuidadores de estos pacientes. Sin embargo, con los abuelos sucede algo muy doloroso, aun cuando es cierto que algunos no tienen a nadie: hay hijos y nietos para quienes el anciano es una carga, y si tienen que escoger entre trabajar o atenderlos, prefieren abandonarlos a su suerte casi todo el día o los despojan de sus viviendas y posesiones.

«Es inadmisible que esto ocurra en nuestras comunidades, a la vista de cualquiera, dado que existen grupos de prevención en todos los municipios. Se supone que desde la atención primaria de salud el propio médico de la familia deba caracterizar los casos potenciales e informarlos a tiempo para que actúen los trabajadores sociales, la PNR, los CDR, la FMC, Salud, Fiscalía y todos los demás implicados en el control de las tendencias deambulantes», señaló la especialista.

naufragos-de-la-ciudad-lmnpMuchas de las personas que asumen esta actitud errante padecen de algún trastorno psiquiátrico, pero en el caso de los adultos mayores, el asunto adquiere matices más preocupantes. (Foto: Liena María Nieves Portal)En Villa Clara no funciona ninguna institución dedicada estrictamente a la evaluación y clasificación de deambulantes, como en La Habana, ni existen centros de recepción para la vigilancia, protección y reinserción social de estas personas, tal como el de la localidad de Mabay, en Bayamo. Además, el hecho de que la salud constituya una de las principales vulnerabilidades de quienes se acogen a este malaventurado estilo de vida, hace que la mayor parte de la responsabilidad se la endilguen MINSAP.

«Nuestro frente de trabajo en este tema se enmarca en tres etapas fundamentales: la realización del diagnóstico primario en la comunidad, la prescripción y evaluación del deambulante (en el seno de un equipo multidisciplinario de especialistas), en aras de solucionar el problema de salud que los aqueja en ese momento, y, por último, su envío a centros de cuyos servicios sean tributarios. Los adultos mayores sin familia ni sustento económico se redirigen a los hogares de ancianos, y quienes padecen de patologías psiquiátricas u otras enfermedades, a los servicios hospitalarios», aclaró la jefa del Departamento de Salud Mental en el territorio.

Entre esos que enrumban sus días por caminos sin un retorno fijo, proliferan los casos de alcohólicos o dependientes de sustancias alucinógenas, así como muchos otros que reformularon el concepto de mendicidad y asedio para priorizar el tabaquismo antes que los alimentos. La Comisión Provincial de Prevención se ocupa de valorar dichos casos, porque el problema no termina en la asistencia médica, sino que se agudiza tras la recuperación y el retorno al medio.

El Dr. Osmany Quintanilla Opizo, jefe del Departamento de Adulto Mayor, Asistencia Social y Discapacidad, considera vital el funcionamiento de todos los factores de la comisión de prevención, garante fundamental para que las comunidades puedan aprestarse a acoger y auxiliar a estas personas. «En el caso de los alcohólicos, la cooperación y voluntariedad de los individuos es el pilar sobre el que se erige su paulatina recuperación. Sin ese requisito, el avance estará truncado desde el inicio. Por otra parte, la población tiene una visión errada sobre el papel del MINSAP en este asunto, dado que nos responsabilizan totalmente por el bienestar de los pacientes psiquiátricos y los adultos mayores rechazados por sus familias».

El Código Penal, en su artículo 275.1, establece el delito de Abandono de Menores, Discapacitados o Desvalidos, y aclara que «el que abandone a un incapacitado o a una persona desvalida a causa de su enfermedad, su edad o por cualquier otro motivo, siempre que esté legalmente obligado a mantenerlo y a alimentarlo, incurre en sanción de privación de libertad de tres meses a un año. (...) Si como consecuencia del abandono se pone en peligro la vida de la víctima, la sanción es de privación de libertad de dos a cinco años (...) y si se causa la muerte del abandonado, la sanción es de privación de libertad de cinco a doce años».

Cuando la ley toca a la puerta y el peso de la justicia se concreta en acciones reales, incluso los más reticentes aceptan razones y asumen su rol. El Estado cubano no puede ocupar el puesto de nodriza que corresponde a las familias, y no solo por los motivos humanos que yacen bajo este problema, sino por argumentos tan terrenales como los excesivos gastos en instituciones presupuestadas y la carencia de capacidades para recibir a todo aquel que hoy desanda las calles.

A CADA QUIEN SEGÚN SU TRABAJO

Desde mediados de marzo, los consejos de administración provinciales recibieron para su análisis y discusión un informe elaborado por el Ministerio de Economía y Planificación, cuya esencia se centra en una propuesta para la atención a personas con conductas deambulantes. Un total de 12 organismos, donde se incluyen el MININT, el MINSAP, la CTC, los CDR, el MES, Fiscalía y el MINCIN, entre otros, integran la Comisión de Prevención, y desde sus perspectivas ofrecieron valiosos criterios para la próxima aprobación de dicho documento.

Según el Dr. Rafael Ibáñez Azán, director provincial de Salud Pública, en Villa Clara urge ampliar las capacidades de los hogares de ancianos y casas de abuelos, pues 278 de las 1063 totales no se ocupan actualmente debido a deficiencias constructivas, incluyendo la sustitución de redes hidrosanitarias y la carpintería en mal estado.

«El plan de inversiones del 2014 comprende los trabajos de mantenimiento de estos centros, pues estamos presionados por la gran demanda poblacional, a lo que se añade el tema de los deambulantes, muchos de los cuales poseen los requisitos para ingresar en los hogares. La población continúa envejeciendo y debemos ser capaces de dar respuesta a esta necesidad, y con beneplácito podemos anunciar que para este año se edificarán en la capital provincial dos nuevas casas de abuelos y otro asilo, y se prevé asimismo la inauguración de un centro de clasificación».

Respecto al tratamiento de deambulantes con enfermedades psiquiátricas, Villa Clara cuenta con un hospital provincial y dos municipales, en Placetas y Corralillo, aunque los servicios de estos centros se destinan a los pacientes con patologías crónicas o de larga evolución.

naufragos-de-la-ciudad-rbv-2El hecho de que la salud constituya una de las principales vulnerabilidades de quienes se acogen a este malaventurado estilo de vida, hace que la mayor parte de la responsabilidad se la endilguen MINSAP. (Foto: Ramón Barreras Valdés)

«No podemos internarlos a todos, eso sería insostenible, amén de que muchos se recuperan en poco tiempo. Incluso, tenemos una sala de desintoxicación para alcohólicos con seis camas disponibles, pero esa cantidad apenas cubre un ínfimo porcentaje de las carencias reales, a lo que se añade el lastre del insuficiente compromiso de los enfermos para con su recuperación.

«Salud hace lo que puede, pero si todos los responsables no dan el paso al frente y se comprometen de a lleno con esta tarea, el control de los deambulantes podría costarle demasiado al Estado y a la sociedad en general», sentenció el jefe del Departamento del Adulto Mayor, Asistencia Social y Discapacidad.

El deambulante no resulta excepción de las leyes inherentes a la humanidad. Tiene una familia de origen, una dirección, un código postal. Quizás amó mucho o poco, quizás ni siquiera recuerde que en alguna hendija de su memoria quedó olvidado un título universitario, la admiración de un hijo o el respeto de hombres y mujeres de bien.

Los sabemos huérfanos de cariño, hambrientos de amistad. Los valoramos como tristes estampas del estado al que jamás desearíamos aproximarnos, pero aún resta mucho del instante en que la conciencia nos deshiele la apatía. Todo náufrago tiene derecho a aferrarse a la vida. Su tabla de salvación podría residir en un aliento de amor.

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  • Ramon

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    Estimando Arturo Chang
    Primero me parece un artículo en muchos aspectos valiente, porque toca un tema sensible y silenciado por la prensa naiconal. Ahora no creo que tocar una de las aristas del problema sea sobredimensionar o exagerar. Desde cuando se puede justificar tener deambulantes, mendigos o homeless por el hecho que en países como Estados Unidos, Canadá eta, también existan? Esa no es una respuesta convincente. El punto está en que si queremos abordar el problema desde todas las posibles aristas, y el artículo aborda muchas, debemos tocar también el tema del retiro. Roza los 250 pesos cubanos, dígame Arturo Ud cree que una persona de la tercera edad con ese salario y que viva sola puede vivir decorosamente? Cuando pague la electricidad, el alcantarilla, la suscripción al periódico (si la tiene), el crédito que aun debe de los equipos de la revolución energética, etc....cree Ud que le alcance para comprar alimentos para comer decorosamente? La respuesta sabemos todos es que no se puede y muchos (no todos) de estas personas lo que piden es comida o dinero para comprarla. Cuanto influye, desde el punto de vista psicologíco esa impotencia a no poder vivir decorosamente la ultima etapa de tu vida, no lo sé pero seguro que mucho. Entonces, por qué esta arista no se tocó en el artículo?, por ser una verdad incómoda? la verdad no lo sé. Quisiera creer que el tema será abordado en una segunda entrega periodística, sería lo más justo en aras de la verdad.

  • la_esquina_del_home

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    Ante todo felicidades para la periodista Liena, por el articulo y por la profesionalidad con que ha respondido muchos comentarios abiertamente agresivos. La situación que existe en nuestra cuidad de santa clara no se puede enmarcar en mendigos, deambulantes o homeless, pq existen todos estos adjetivos en nuestra cuidad, hay q centrarse en lo que debe hacer el gobieno para que no proliferen estas actitudes, pq que significan 20 o 25 de estas personas antes los 250 000 santa clareños q vivimos en esta cuidad ??? por tanto no es una generalización, la inmensa mayoria de nuestros viejitos esta en asilos o en su casa con su familia, o cuidados por cuidadores, que hacer entonces con esta minoria???? dejo la respuesta en los organismos que estan facultado para ello, gracias por leerme.

  • Ariel

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    en realidad el tema de los mendigos o personas deambulantes es algo delirante sobre todo con aquellas personas de la tercera edad q la mayoria son casi q abandonados por su familia dejandole la responsabilidad al estado, he podido observar muchos ancianos en las calles pidiendo limosna, durmiendo en los portales y cosas por el estilo, no creo q todos carescan de familiares, donde dejamos la fraternidad, el calor humano, el amor familiar que caracterisa al hombre de esta socieadd cubana

  • Ana

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    Otro logro mas de la llamada revolucion la proliferacion de mendigos y la total desproteccion de la tercera edad. Como pretenden que no existan los mendigos si el retiro es de 10 USD ?

  • Arturo Chang

    En respuesta a: Ana Denunciar

    Ana: Cuando usted dice

    proliferacion de mendigos y la total desproteccion de la tercera edad
    está sobredimensionando y exagerando. Se le puede disculpar si vive usted fuera de Cuba y está desactualizada. En cuanto a que cómo pretendemos que no existan los mendigos si el retiro es de 10 dólares, pudiera responderle por ahora con otra pregunta: ¿Cómo es posible que en un país capitalista tan desarrollado como EEUU existan mendigos? Técnicamente, los mendigos son deambulantes, y los deambulantes son homeless. Sinónimos según los que atienden esos asuntos en otros países.

  • Arturo Chang

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    Quienes pudieron entrar a un blog alojados en el exterior y que hace alusión a este material de la colega Liena María Nieves, seguramente también podrán entrar a este enlace http://www.elnuevodia.com/censoencontro112deambulantescondiplomauniversitario-1741505.html titulado "Censo encontró 112 deambulantes con diploma universitario" en el cual afirma: Más de un centenar de profesionales en la deambulancia en Puerto Rico

  • Alan

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    Estimada Liena, entiendo su preocupación pero tambien veo desde el momento que usa un termino que no entre en contradicción con lo "oficial"; su temor y el hecho de que concluya de que la responsabilidad del asunto quede en tierra de nadie es un recurso viejo que nuevamente queda en buenos términos con lo "oficial". Si quiere decir las cosas abiertamente le recomiendo usar el humorismo, es la única forma en este país que aceptan las criticas.

    Comentario editado.
  • Arturo Chang

    En respuesta a: Alan Denunciar

    Alan, usted dice que

    desde el momento que usa un termino que no entre en contradicción con lo "oficial"; su temor y el hecho de que concluya de que la responsabilidad del asunto quede en tierra de nadie es un recurso viejo que nuevamente queda en buenos términos con lo "oficial"
    Realmente, sería bueno que diga a qué término se está refiriendo, pues espero que no sea al de DEAMBULANTE, pues es una denominación no inventada por nadie en Cuba durante la etapa de construcción del socialismo. Al igual que homeless y mendigo, también existe deambulante. De haberse referido a otro término, por favor, en un asunto tan serio como este, sería positivo que lo diga claramente en beneficio de un diálogo constructivo.

  • LÁZARO CASTILLO, JR

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    Cuando escucho o leo que las personas han perdido la empatía por aquellos menos afortunados me da mucha pena, y por consiguiente, ignoramos los verdaderos responsable. ¿Para qué hacemos prensa sino esclarecemos las fuentes o causas de esa pobreza que nos aterroriza tanto?

  • Juan Morales Agüero

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    Me parece un excelente reportaje. Muy bien escrito y mejor argumentado. Sus debilidades -si las tiene- no son precisamente semánticas. Yo, sin rubor, hubiera escrito mendigos por deambulantes. No les temo a lo que, en el orden ideológico, puedan sugerir ciertas palabras. Solo le señalaría cierta cargadita de mano en la retórica panfletaria en un par de párrafos. No necesitaba apelar a ese recurso, devenido lugar común de nuestro periodismo. El texto, en general, es una joya, con gran lirismo incluido.

  • Arturo Chang

    En respuesta a: Juan Morales Agüero Denunciar

    Estimado colega: me alegra encontrarte por aquí, y espero que seas un visitante y comentarista frecuente. Te sugiero que indagues, pues en este caso, el uso de la palabra deambulante es tan normal como homeless o mendigo. No obstante que se utilizan indistintamente, en el caso concreto de Villa Clara que es el que conozco, lo de homeless no es exacto porque los hay con casas y que deambulan, y los hay que deambulan, van errantes de un lugar a otro y no mendigan, no le piden nada a nadie; y también quienes deambulan, mendigan y su familia los echó de la casa. De todo hay. En esta provincia hay una caracterízación muy detallada de cada uno. Lo que está faltando es que con sensibilidad humana, todos actuemos. Y lo más importante no es solo resolver los casos que existen, tan esencial como eso es evitar que aparezca un solo caso más. Saludos y espero que nos veamos en algún momento en tu provincia.

  • Rafael

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    Tema polémico y con mucha tela por donde cortar, porque no se trata de números, sino de personas y cada ser humano es un mundo, con problemas y situaciones muy específicas que requieren "atención personalizada". Creo que el hecho de abodar este asunto en la prensa y no darle la espalda es ya un avance. Pero al mismo tiempo me llama la atención que los funcionarios entrevistados hablan de reuniones, pero no de soluciones, y percibo un cierto tono como de querer quitarse el problema de encima. Es cierto que el Estado no puede resolverlo todo, pero incluso una solución sería aplicar sanciones, como se plantea en el código, a quienes abandonan a su suerte a esas personas, y hacerlo público para que quienes lo hacen o piensan hacerlo, se llamen a la reflexión. También, espabilar más a todas las instituciones implicadas en las diferentes instancias, para que despierten la iniciativa y no esperen solo órdenes de arriba, pues al paso que va la cosa, con el envejecimiento de nuestra población, el problema se agudizará, y acabar de cambiar la situación de este país donde erróneamente -y está demostrado- durante muchos años se han subsidiado los productos y no a las personas, que es lo correcto, y quizá así muchos de esos mendigos dejen de serlo. Y por favor, vamos a nombrrar las cosas por su nombre y dejar la palabrería burocrática y los eufemismos. La palabra deambulante no existe en el diccionario, solo el termino deambular, y por su significado, todos en algun momento podemos deambular. La que le pega a esas personas es la de mendigos, que sí existe en el diccionario y con un significado muy claro.

  • Rita

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    Es inadmisible un comentario así cuándo muchas veces ni la familia tiene para vivir. Mucho menos atenderlos y no sea ingenua son mendigos no deanbulantes.

  • Manolo

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    El artículo es bastante bueno aunque toma el sesgo de utilizar la palabra deambulantes (si consultamos el diccionario DRAE es más apropiada la palabra mendigos) y también carga un tanto de la responsabilidad a las víctimas.
    No coincido con David, el artículo es valiente y toma el toro por los cuernos. La solución de esta triste realidad que está presente en nuestras ciudades es de todos los ciudadanos de este país no solo del Estado. ¿Dónde están nuestras responsabilidades con nuestros ancianos? ¿Por qué darles las espaldas al problema y endilgarle al Estado la falta de humanidad de muchos? ¿Por qué una actitud acomodaticia, arrogante y hasta cobarde de algunos? Debemos cooperar con las instituciones que representan al Estado para que puedan ayudar y cuidar a nuestros ancianos y les exijan las correspondientes responsabilidades administrativas y penales a los que abandonan o despojan a sus mayores.
    Entre otras instituciones, la Iglesia Católica da muy buenos ejemplos de atención a amor hacia nuestros ancianos.
    Nuestros abuelos y personas desvalidas requieren de nuestro apoyo, amparo y ternura por sobre todos los errores que pudieron cometer o no cuando eran jóvenes. En este último tramo de sus vidas no deben sufrir de desamparo y falta de cariño. Son seres humanos no objetos desechables. Nuestra nación nunca fue antro de desalmados.
    Nuestro José Martí nos enseño: “No hay cosa más bella que amar a nuestros ancianos, los ancianos son patriarcas”….. “¡Qué luz la que emerge de un rostro añoso!”….
    ¡Ah! ¡Qué culpa tan grande es la de no amar, y mimar, a nuestros ancianos!”

  • rafael

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    Un artículo totalmente desacertado, irresponsable que llega a lo ihhumano.
    Ellos no son deambulantes, son mendigos, llamemos las cosas por su nombre en castellano.
    Esas personas pueden haber llegado a ese estado por enfermedad, por alcoholismo (es una enfermedad), por encontrarse solos, por haber efectivamente sido abandonados, por miles de razones, pero una cosa tienen en común: Están sin recursos. Eso no exime a la sociedad de su responsabilidad con ellos. No se puede abandonar al necesitado.
    La frase "el estado no es una nodriza" es tan insensible que da vergüenza leerla. La prioridad es el ser humano, por encima de cualquier otra cosa. Donde está la solidaridad y el humanismo. ¿Donde estudió esta periodista? Liena: Todas las personas llegamos a viejos, ojalá que cuando lo seas tú la gente tenga mas corazón.

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