Luis Machado Ordetx
Luis Machado Ordetx
@MOrdetx
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24 Septiembre 2016

Al pasar por Loma Sitio hubo una orden de Fidel. De inmediato el jeep detuvo la marcha en un periplo que condujo al Comandante en Jefe por zonas aledañas a la antesala serrana del centro del paí­s. Era la mañana fresca del jueves 9 de abril de 1970, y Fidel Castro, con la comitiva que lo acompañaba, tení­a el propósito de llegar hasta Los Pinos, en Manicaragua, asiento económico de la región Escambray.

Años atrás, en Topes de Collantes, declaró: « ¡Qué aburrida serí­a la tierra si no tuviera lomas! », pronunciamiento que reiteró y dejó sorprendidos a quienes lo guiaban en la travesí­a: Arnaldo Milián Castro y Nicolás Chaos Piedra, primeros secretarios del Partido en Las Villas y de la regional que inspeccionarí­a, respectivamente. De inmediato Fidel formuló una pregunta rápida al último de los dirigentes:

¿Cómo llegamos a la Loma de La Yaya? Hubo silencio, casi sepulcral, y sin aparentes respuestas o encogimiento de hombros.

La anécdota está recogida por Chaos Piedra. Pertenece al testimonio que ofreció Jesús (Médico) Guzmán Pozo cuando indagué sobre los inicios y desarrollo agropecuario y forestal de la serraní­a villareña, un sitio de cambios permanentes en perí­odos sucesivos. El lí­der de la Revolución, a pesar del mutismo y de las lluvias recientes que anunciaban la primavera, no cejó en su empeño por escalar la elevación.

El vehí­culo tuvo a sus espaldas a Curamagí¼ey. «En Seibabo Fidel decidió introducirse por el viejo camino a San Juan de los Yeras rumbo a Jorobada. Imagino que en algún momento tuvo que caminar y atravesar el rí­o Caunao en medio de una tupida geografí­a de montes ví­rgenes con yagrumas, majagua, yaya, ceibas, mangos silvestres, marabuzales y hasta sembrados de caña », alegó el ingeniero pecuario.

En la cima de la loma el Comandante en Jefe divisó las cualidades del valle. ¡Bellí­simo!, fue su emoción. Así­ surgió la idea de La Yaya, primer pueblo de la Agrupación Genética del Escambray, en las inmediaciones del antiguo ingenio Santa Catalina, cerca de la finca Progreso, en Cardoso, y a tres kilómetros de Mataguá. Después vinieron otras comunidades: El Tablón, La Parra, Arimao, El Roble, La Sierrita, Aridanes y…

Serí­a el comienzo de cuatro bases lecheras establecidas a partir de 1972, entre las que se incluyó Managuaco, en Sancti Spí­ritus, y Cayama, en Sagua la Grande, los primeros puntos de firmezas ganaderas…

Apuntes documentales

El sábado 26 de diciembre de 1970 Vanguardia dedicó dos páginas para reconstruir el tránsito de Fidel por los territorios de Gí¼iní­a de Miranda-Algarrobo-Guayos-Zaza, lugar último en que se labora en la cuenca del rí­o de igual nombre en el tiro sistemático de arcilla para sellar la cortina de lo que serí­a el mayor embalse del paí­s.

Con los moradores de Gí¼iní­a de Miranda, a 18 kilómetros de Manicaragua, el dirigente polí­tico dialogó sobre las particularidades de la carretera en proyecto hacia Manacas Iznaga-Fomento, y fue al centro escolar Pepito Tey. En el horario de la noche llegó al cine recién inaugurado en la localidad, y hasta ocupó una de las lunetas. En Algarrobo los pobladores lo distinguen en pitenes de pelota, y también juegos de baloncesto y de ping-pong con alumnos del seminternado de primaria Enrique Villegas, ubicado en lo intrincado del Escambray.

El recorrido de ese dí­a condujo a Fidel a intercambiar opiniones con constructores de la brigada Máximo Gómez, radicada en la presa Zaza. Todos desafí­an el crudo frí­o del último mes del año. A pesar de su presencia, los camiones y buldóceres no se detienen en los trasiegos de tierra. Allí­ promete un cine móvil para el disfrute espiritual de los pobladores, y se interesó por la alimentación y la disciplina laboral, pilares en la organización del trabajo.

El itinerario inscribe a los asentamientos de La Larga y Las Damas, donde apreció el obelisco que perpetúa la memoria del Mayor General del Ejército Libertador Serafí­n Sánchez Valdivia, y se preocupó por el cultivo del tabaco, decisivo en el desarrollo económico de una región que se beneficiará con regadí­os de aguas represadas. El término del encuentro es Guayos, y un taller de artesaní­a. En el lugar entabla opiniones con el colectivo femenino que allí­ labora, y solicita consideraciones sobre el vial que enlazará esos territorios con la Carretera Central, momento crucial que abandonará el aislamiento comunitario.

La serraní­a cambia de fisonomí­a. Son las directivas que aporta Fidel en sus visitas sorpresivas. En Mantilla, Manicaragua, se amplí­a la crí­a y recrí­a del ganado caballar y se implementa por vez primera en Las Villas la inseminación artificial para ese tipo de animales. Proponen desarrollar razas árabes, quarter horses, criollos de paso, trote y mestizo de trabajo, así­ como yeguas y burros para obtener mejoramientos genéticos, y también incremento de mulos empleados en trasiegos de mercancí­as.

En menos de seis meses la brigada Conrado Bení­tez, de Desarrollo Agropecuario (DAP) del Escambray, concluyó los 16 kilómetros de la carretera Cumanayagua-Potrerillo. Al igual que otros, fue un trayecto compacto de malezas que, según cálculos de esa obra, representaron unos 135 000 m2 de extracción de material de desecho, y cerca de 82 606 de relleno. Los 86 trabajadores instalaron 29 obras fábricas. Fidel no faltó al reconocimiento. Durante un recorrido por la región en auge económicosocial, aprovechó, junto a Milián Castro y Chaos Piedra, para alertar que «los caminos significan más comodidad, más rapidez en el transporte, un ahorro de tiempo; pero todaví­a el camino no produce leche, ni produce alimentos; el camino es un medio para llegar a ellos ».

En el discurso que aparece en la edición del rotativo villareño, correspondiente al jueves 7 de enero de 1971, resaltó que habrá lecherí­as, siembra de pastos, viviendas para los trabajadores, y «hay que llenar de presas y pueblos esta región […], condiciones de vida infinitamente superiores a las que hemos tenido hasta ahora. ¡Pero hay que trabajar! », sustentó. En lo perspectivo la agrupación irí­a hacia el camino que enlaza a Gí¼iní­a de Miranda con Fomento.

Dí­as después, el martes 12 de enero, aparecen en Vanguardia las reflexiones de Milián Castro, miembro del Comité Central, quien alertó que el «Escambray tiene una importancia capital porque se trata de la ganaderí­a, uno de los renglones más difí­ciles de hacer una rectificación de errores o mal trabajo ». Añadió que todaví­a «algunos, por inconsciencia, creen que el socialismo es trabajar poco y disfrutar de todo », y reclamó más esfuerzo colectivo y unidad en el cuidado de los equipamientos entregados y la calidad de las terminaciones de las obras.

Visión posible

Una de las exploraciones más intensas de Fidel por el Escambray ocurrió entre el 12 y 16 de febrero de 1971. Los dí­as: viernes a martes, fecha durante la cual transitó por seis de los doce municipios de esa región. Visitó la construcción de la comunidad La Yaya y recorrió Jibacoa, un pueblo cafetalero que también se edificó dentro de la tupida serraní­a. Conversó con ejecutores de la carretera de Cuatro Vientos-La Sierrita-Topes de Collantes. También apreció las transformaciones del entorno geográfico, las labores de los especialistas y el ánimo entusiasta de la gente. Después estuvo en El Nicho, Crucecitas, Guanayara, Gí¼iní­a de Miranda, San Pedro de Palmarejo, barrio de Caracusey, así­ como Pitajones y Algarrobo, lugares últimos donde, en contacto con estudiantes primarios, entabló ocurrentes juegos de béisbol, una de sus pasiones, junto a lecturas litera- rias, para disipar cualquier cansancio.

Fidel en la serraní­a oriental de Cuba.
Fidel en la contemplación del paisaje del oriente cubano. Similar propósito asumió cuando recorrió el Escambray en un perí­odo de transformaciones. (Foto: Archivo de Bohemia, 1965)

A partir de mayo profesores y estudiantes de la Universidad Central «Marta Abreu » de Las Villas fomentan, a instancias del lí­der de la Revolución, lí­neas de investigación en estaciones experimentales de arroz, viandas, vegetales y caña. También grupos de trabajo en frutales, cí­tricos, tabaco y de pastos y forrajes.

Son aspectos en la formación técnica y cientí­fica de los educandos, y de apoyo a la economí­a del paí­s. Los programas de inseminación artificial para el mejoramiento genético se intensifican, y se ponen en práctica con mayor fuerza los descubrimientos que hizo en 1964 la escuela de Veterinaria, del centro docente, sobre los sí­ntomas de parálisis en las extremidades de bovinos, la denominada etiologí­a guajira del «mal genio y renguera », causante de muertes por dificultades respiratorias de los animales y produci- da por un parásito, un nemátodo, alojado en la médula de los rebaños, y no por deficiencias de minerales en su dieta de alimentos.

El Escambray, desde el campo y las investigaciones, es una región que se prepara para lo que vendrá después: el despliegue agropecuario y forestal. Tienen plantadas 938 caballerí­as de pangola, entre otros pastos y forrajes, que garantizarí­an la alimentación ganadera en perí­odos secos.

La combinación del estudio-trabajo permitió que la escuela de Ingenierí­a Pecuaria y Medicina Veterinaria dirigiera la docencia en los dos últimos años de la carrera hacia unidades productivas de Sancti Spí­ritus y el Escambray. Allá «en Barajagua, desde años anteriores, funcionó un centro de estudios de pastos, forrajes, manejo y nutrición animal, así­ como de alimentación de los rebaños lecheros y de terneros, una instalación vital para el mejoramiento genético en la región montañosa », apuntó Guzmán Pozo.

En documentos que atesora el especialista pecuario hay referencias de Fidel al bosquejo de impulso turí­stico en la zona del Hanabanilla, y orientó en sus recorridos de ese año los estudios para «construir un hotel a partir del sistema prefabricado Girón, y otro similar en Ancón, lugar llamado a convertirse en nuestro “Varadero” del Sur », así­ está suscrito en las directivas.

De norte a sur y de este a oeste, en el Escambray se acometen ocho carreteras. Es intenso el trabajo desde Piñón-San Blas-Topes de Collantes, así­ como Mataguá-Báez, o de Manicaragua-Jibacoa-La Chispa. También comprende las rutas Gí¼iní­a de Miranda-Fomento, y Manicaragua-Gí¼iní­a de Miranda-Manacas Iznaga, o de La Felicidad-Polo Viejo-Limones Cantero, y de Pitajones-Ceiba-Socie- dad 23, rutas que, como dijo Fidel, marcaron las transformaciones definitivas.

De las inversiones agropecuarias, ¿cuáles fueron las precisiones?, pregunté a Guzmán Pozo.

¡Aquí­ están!, responde el ingeniero pecuario: terminar 110 lecherí­as por año, y las posibilidades de instalar una hidroeléctrica en el rí­o Agabama. También recomendó el tratado de las corrientes de agua en los cauces de Ay, Caracusey e Higuanojos, así­ como el fomento de cí­tricos y frutales en Trinidad y un plan hortí­cola en Jibacoa.

¿En cada recorrido Fidel dejaba nuevas orientaciones?

El territorio de la Agrupación Genética del Escambray era muy amplio. Abarcó los municipios La Sierrita, Cumanayagua, Manicaragua y Mataguá y unas 215 bases campesinas. El Comandante en Jefe dejaba siempre precisiones. Dialogó con la gente y alentó el trabajo en equipo. La unidad productiva era imprescindible para cambiar las estructuras socioeconómicas de antaño.

Usted sabe, Vanguardia , en su faceta de diario, jamás circuló los lunes. Sin embargo, el 15 de febrero hizo una edición especial con el periplo de Fidel por Cienfuegos y el Escambray. Por titular: «Atisbos de un recorrido » por una región de 205 854 habitantes, en plena efervescencia renovadora en un  39,4 % de la población residente en áreas rurales. Es un periódico de lujo que reconstruye escenarios y diálogos con testimoniantes.

¡Sí­, creo que fue hasta zonas humildes de pescadores en «Marí­a Aguilar », prometió la pavimentación de la carretera de 9 km que uní­a al caserí­o con Casilda. Incluso, estuvo en la hidroeléctrica del Hanabanilla, y hasta practicó deportes con estudiantes primarios, y llegó al puente del arroyo de Las Calabazas, en Cienfuegos. Aquellos tiempos en los cuales integré el equipo que laboró junto a Chaos Piedra en los cambios que orientó Fidel en el Escambray, fueron los mejores de mi existencia profesional. Cada dí­a era una cosa nueva, con lí­mites mí­nimos a las equivocaciones, y sus promesas tomaban un rumbo cierto que alentaba al pueblo.

En esa edición todo lo que usted dice quedó corroborado. Allí­ leo una frase de Fidel. No está suscrita por ningún periodista. Por tanto le pertenece.

¿Cuál es?...

Se la digo textual. Hay que «andar pausado en el trabajo responsable que demanda plazos para que el fallo o el error impensado no den al traste con la función provechosa ».

Tiene razón. Era el mensaje de aliento y de orientación que dejó, primero en sus observaciones, y luego, en las directivas para la región Escambray, un universo geográfico de constantes inversiones económicosociales.

Ese es Fidel: un hombre campechano que recorrió la serraní­a y dialogó con sus moradores hasta llegar al más mí­nimo de los rincones. En breve tiempo la cosmografí­a de un entorno inexplorado dejó atrás los caminos inhóspitos para renovar los escenarios de una historia que fundó pueblos.

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