Los continuadores de Albarrán

El Hospital General Docente Mártires del 9 de Abril de Sagua la Grande incorporó la cirugía endoscópica del tracto urinario inferior.

Cirugía endoscopica del tracto urinario inferior, en hospital de Sagua la Grande.
A punto de iniciar la intervención a un paciente mediante el empleo de uno de los componentes del equipo de endourología baja. Un acto mínimamente invasivo que no excedes los 30 minutos como promedio.(Foto: Ramón Barreras Valdés)
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Hay sueños que aguardan y aunque parezcan infinitos, a la postre, se hacen realidad. Así les ocurrió a los jóvenes galenos Aristony de Armas Víctores y Vladimir Chaviano Surí en sus empeños de hacer más por la vida.

El camino no resultó fácil hasta que un día tocó a las puertas el regalo preciado, y ya pueden decir que el Hospital General Docente Mártires del 9 de Abril de Sagua la Grande dispone de un nuevo servicio con la inclusión de la cirugía endoscópica del tracto urinario inferior (vejiga, próstata y uretra) que, en sus inicios, ha beneficiado a una veintena de pacientes.

Es el primer municipio, después de la capital provincial, en admitir una técnica que en el caso de la vejiga responde a la solución efectiva ante determinados tipos de tumores y de litiasis (cálculos) vesicales apartados por completo de las molestias e inconvenientes de una cirugía convencional, al igual que para el tratamiento de la hiperplasia benigna o agrandamiento de la próstata, de algún tipo de adenocarcinoma, y de las estenosis definidas como estrechez en la uretra.

Cirugía endoscópica del tracto urinario, hospital 9 de Abril, Sagua la Grande.
«Los procederes se determinan de acuerdo con la valoración facultativa de cada enfermo. Presentan escasas complicaciones, menor estadía hospitalaria, unido a un proceso postoperatorio más favorable», señalan los doctores Aristony de Armas Víctores (a la izquierda) y Vladimir Chaviano Surí. (Foto: Ramón Barreras Valdés)

«Todas estas afecciones tienen sus criterios facultativos a fin de que el enfermo sea incluido o no en estos procederes. Se necesita un estudio exhaustivo de las características individuales porque si bien existe un padecimiento común cada proceso difiere en su comportamiento», subrayan los jóvenes urólogos.

Si hablamos de ventajas respecto a métodos tradicionales sobresale la durabilidad de un acto que no excede los 30 minutos como promedio. A ello se suma las acciones mínimamente invasivas con escasas complicaciones, sin descartar una menor estadía hospitalaria y un proceso postoperatorio más favorable.

Si en determinado caso existiera algún contratiempo se procede al ingreso por uno o dos días, de lo contrario bastan algunas horas en observación para que el paciente retorne a su hogar.

Tanto de Armas Víctores como Chaviano Surí confirman que esta opción quirúrgica es válida para uno y otro sexo, sin limitantes de edad, y que en el caso de las contraindicaciones resultan mínimas.

«Con esto nos acercamos a los propósitos del Ministerio de Salud Pública de realizar aproximadamente el 20 % de la totalidad de las cirugías por vía endoscópica».

A pesar de las bondades del método y que influye en la reducción considerable de los costos hospitalarios no todo aparece por el arte de varitas mágicas, pues el equipo realizador ha enfrentado dificultades técnicas y también de insumos.

Lástima que la falta de otros instrumentales impida incrementar la cifra de asistentes a un salón habilitado solo con dos frecuencias mensuales para dichos menesteres.

Una mirada a los costos universales para este tipo de cirugía endoscópica precisan 4500 euros como mínimo. Sin embargo, la cifra es conservadora si se tiene en cuenta el área geográfica donde se realiza y la categoría de la institución hospitalaria.

Mientras tanto Aristony y Vladimir —junto al resto del equipo integrado por anestesiólogos, personal de enfermería y auxiliares de salón, entre otros— manifiestan su satisfacción por regalarle sus esfuerzos al aniversario 49 de Hospital 9 de Abril, inaugurado por Fidel en 1968.

Por su parte los nuevos urólogos sienten que cumplen sus respectivos compromisos con el eminente científico Joaquín Albarrán Domínguez (1860-1912), médico sagüero cuya obra lo consagró como uno de los más relevantes protagonistas de la Urología a escala mundial.   

«Fue una de las tantas ideas que pasó por nuestras mentes aquel día en que nos graduamos. Hacer algo para honrar su memoria, y hoy somos modestos continuadores del Maestro».