Como un rascacielos

En 55 años Vanguardia ha modificado el rostro en varias ocasiones y hasta una vez, con el «naranja», perdió su identidad.

Periódico Vanguardia
Portada del 12 de abril de 1978, durante un recorrido de Fidel por Villa Clara. (Foto: Luis Machado Ordetx)
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Desde su nacimiento, el 9 de agosto de 1962, Vanguardia celebra los cumpleaños de acuerdo con las circunstancias, recursos materiales y voluntad de sus directivos y dirigentes —que los ha tenido entusiastas y apáticos—, pero sobre todo en dependencia de la «redondez» de los aniversarios. De modo que el de este miércoles debería transcurrir «por todo lo alto», que no quiere decir exactamente a la altura de dos pisos que levanta el edificio en Céspedes No. 5 e/ Plácido y Maceo.

Montaje VanguardiaVanguardia nació cuando yo tenía 10 años, pero lo conocí a los 23. Me enamoré de él a primera vista. Los dos estábamos en plena lozanía. Él, noctámbulo y ruidoso a más no poder, me atrapó todo el tiempo — ¡tanto ya!— que en un antológico poema debí reconocer cómo «en cada cuartilla he dejado un poco de ser madre». Ello, después que le di la espalda como secretaria y junto con él me fui haciendo periodista, que lo soy más de práctica y trastazos, que de tesis y academia, conseguidas a más corto término. 

Desde entonces a la fecha, cuánta historia registrada en la memoria de quienes aún estamos con la mente ágil y, de espaldas al calendario, llevamos con dignidad y orgullo frunces, presbicia, alopecia, canicies, cardiopatías, distensiones y adiposidades. Y cero nostalgias, cero evocaciones con ánimo de asentar que cualquier tiempo pasado fue mejor, que 20 años no son nada… /«Que febril la mirada/ errante en las sombras/ te busca y te nombra…/» 

Sí, porque las melancolías y las morriñas en lugar de entonar los ánimos, quiebran el espíritu y constriñen la alegría. Otra cosa sería la necesidad de no olvidar ni desaparecer de un plumazo lo que fue, lo que fueron e hicieron los predecesores, nuestros muertos lejanos, o los que partieron hace apenas unos años, de pronto, sin muchas señales previas. Entonces ¡sí!, como dice el tango gardeliano «Con el alma aferrada /a un dulce recuerdo…/». Pero hasta ahí, que como canta Tony, el trovador cubano, «los que no son iguales son los tiempos». 

Claro, en 55 años Vanguardia ha modificado el rostro en varias ocasiones y hasta una vez, con el «naranja», perdió su identidad. Largo sería un recorrido a los orígenes,  un camino de ida y vuelta por el laberinto de las palabras a través de su existencia. Descarto pues el viaje a la semilla y me afianzo en los frutos, que ahora crecen de diferentes colores, olores y sabores a cuando lo conocí de cerca y me enamoré para siempre del papel y la tinta, que ahora es también web e internet, donde se le ve bien, y dinámico.

La edad, no importa. Los cincuentones también tienen su encanto, y elegancia, si la saben llevar.

Hasta hace poco se decía que un adulto alcanzaba su mediana edad antes de cumplir los 40 años y que a los 58 ya era «viejo». Pero un estudio relativamente nuevo indica que hoy en día la «edad madura» comienza a los 55, exactamente la que dentro de cuatro días cumplirá Vanguardia. Nada, cuestión de actitud y de estado mental. Cierto, por fuera también hay que cuidarse, lucir agradables, pues como dice el refrán «el hábito hace al monje».

Lo malo, lo irremediable es la apatía y el cansancio, sin encontrarle significado a lo que hacemos para nuestro propio bien y el de los demás. Y como el periodismo es ciencia y es arte, valen aquí asuntos de metodología y estrategia, de estilo y de lenguaje, que vienen, no en latas de pintura ni en muebles renovados, sino en el ser humano, perfectible y atendible.

En fin, tenemos un Vanguardia sobrio y prudente, radicado en la santaclareña, cosmopolita y heterogénea esquina del «Boulevard de Céspedes», como ya comienzan a llamarle a la populosa calle. Un Vanguardia que se alza sin neón, tímido y desdibujado en el colorido entorno. En su cuerpo de dos pisos, no hay gran puerta ni portón, apenas una incongruente y metálica entrada por donde a veces veo subir fantasmas; y las más, veloces, a irreverentes gnomos y presumidas hadas con «la vida como único extremismo/ y una pequeña luz para soñar». (También lo dice el trovador). Y punto.

Felicidades. Celebremos por todo lo alto, como si Vanguardia fuera un rascacielos. Ansiémosle siempre fuerte, robusto, saludable; andando al unísono, en el mismo sentido, con sus alegres e imprescindibles duendecillos, sin puntear servicios ni administración, cada cual respetable en lo suyo; honorable, en lo común. Bien lo sé, queridos que nos leen. De alguna, de distintas o de innúmeras maneras, todos somos su legado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  • Babita

Felicidades a Vanguardia en su aniversario, qué lástima que su salida no sea más sistemática, felicidades a la brigada constructora de la Cooperativa pirámide por la calidad en la construcción y terminación de : Merca Hostal de Candelaria y Cuba, Rincón Azul, en la misma dirección y el motel Los Lagos por la base aérea, colectivo impregnado de los valores revolucionarios para saludar el 26 de julio. FELICIDADES A TODOS LOS VILLACALREÑOS

  • la_esquina_del_home

felicidades a Vanguardia por sus 55 años , no entiendo que perdió su identidad por un cambio de color, naranja por cierto q es el color de los villaclareños, da lo mismo azul que naranja, lo importante es la calidad e inmediatez que a veses adolecen, y por cierto bien que era lindo el naranja !!!!