Por esa edad de oro

En el círculo infantil Meñique, de Corralillo, el aporte de la mujer abre constantes alamedas a favor de la infancia.

Niña Kely Hernández, en el círculo infantil Meñique, de Corralillo.
Con solo cuatro años Kely Hernández se apresta a consumir el menú para ese día. La imagen encierra toda la ternura infantil. (Foto: Ramón Barreras Valdés)
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Nadie verdaderamente sensible mostraría indiferencia ante la ternura que experimenta la carita de Kely Hernández Rivera, quien, a sus cuatro años, comienza a descubrir el mundo desde las tantas ventanas abiertas en el círculo infantil Meñique, de Corralillo.

Como Kely, 190 infantes llenan de vida el sitio, una edificación muy bien conservada, y que, gracias a la cultura del detalle que tanto necesitamos, se mantiene limpia y reluciente hasta en sus áreas exteriores. 

Durante el aprendizaje algunos infantes indican con sus deditos los años que han cumplido; otros, desarrollan destreza en las manos y, poco a poco, comienzan a identificar el reino animal, no sin los tantos porqués y otras interrogantes propias de la edad.

Pero ello no se logra por arte de magia. Se necesita mucha paciencia  y, sobre todo, vocación para cuidar y enseñar a los pequeños. Pregúntele a Belkis Rodríguez Beovides, fundadora de la institución. Con 27 años de experiencia, lleva cuatro en la dirección general del único centro de su tipo existente en el municipio.

La pedagoga recuerda el primer día que llegó al plantel e inició su camino como maestra de preescolar. Luego rotó por la totalidad de los salones, y comprendió la necesidad de superarse. «Me hice licenciada y máster para poder enfrentar en plenitud las complejidades de la infancia». 

Niños en el círculo infantil Meñique, de Corralillo.
¿Alguien duda de la felicidad que experimentan estos pequeños? Ellos representan una parte de los 190 matriculados en esta institución del noroeste villaclareño. (Foto: Ramón Barreras Valdés)

Un día le propusieron quedarse al frente del colectivo. Confiesa que una especie de escalofrío le recorrió el cuerpo. «A mí me gustan los niños  —enfatiza—, pero tenía que prepararme, era un gran reto y lo sigue siendo, porque todos los días aprendo algo».

A su modo no oculta lo difícil que resulta dirigir en estos tiempos. Considera que es linda la tarea, pero compleja ante tantas diferencias presentes en los infantes y trabajadores. Por ello piensa en la variabilidad de los comportamientos humanos y sabe que para dirigir no puede perder la diferenciación en el tratamiento a los trabajadores.

«Son 48 en total, 31 docentes, y solo tenemos dos hombres, en tanto un abuelito nos atiende el huerto. En la matrícula priman las niñas, y todos comienzan desde el primer año de vida hasta preescolar».

En medio de su ir y venir por cada rincón del centro o del tiempo que le consume el trabajo de oficina, Belkis Rodríguez está muy consciente: «Quien no sienta amor por la profesión no puede trabajar aquí», afirma. Y no busca rodeos ni justificaciones. Simplemente porque «los niños son el tesoro más preciado que tenemos, y el compromiso radica en educar desde edades tempranas».

Un día en el «Meñique»

Educadora y niños en el círculo infantil Meñique, de Corralillo.
El papel de las educadoras resulta un eslabón esencial en el desarrollo de habilidades, y se impone mantener la ecuanimidad ante las travesuras que experimentan los pequeños debido a su edad. (Foto: Ramón Barreras Valdés)

Cuando el sol no asoma aún en el litoral comienza el día a día en el «Meñique». Los pequeños entran a partir de las 6:00 de la mañana y permanecen hasta las 6:00 de la tarde, lo cual obliga a un grupo de trabajadoras a iniciar sus quehaceres desde mucho antes. A la llegada de los menores aguarda la actividad motora previa al proceso docente educativo complementada por la gimnasia matutina, las actividades programadas en los diferentes salones, y aquellas que permitan desarrollar las destrezas individuales.

Remembranzas

♦ La creación de los círculos infantiles fue un regalo de la FMC, a iniciativa de su presidenta Vilma Espín Guillois, para favorecer la integración femenina a la sociedad y contribuir a la formación de la infancia.

♦ El 10 de abril de 1961 vieron la luz las tres primeras instituciones  de este tipo aledañas a barrios pobres de la capital cubana. Estos iniciaron sus labores con mujeres que hasta entonces ejercían como domésticas, amas de casa, o jóvenes que estudiaban en La Habana caracterizadas por el amor a los niños.

♦ Al principio solo los cuidaban; sin embargo, las aspiraciones eran mayores en la búsqueda de un camino que tratara de educarlos. A fin de edificar estos círculos se recaudaron fondos a partir de ferias, actividades recreativas, y emisión de sellos de correos e impresión de postales.

♦ En la actualidad Cuba sobrepasa los 1130 colectivos que acogen a más de 154 mil infantes. Aún resultan insuficientes ante la demanda de féminas trabajadoras, mientras el 70 % de la población preescolar está acogida al programa Educa a tu hijo.

Como parte de la jornada se les enseñan los encantos de la lengua materna, reciben conocimientos del mundo de los objetos, sin descartar la educación musical apoyada en las peculiaridades de los instrumentos y su identificación, así como el complemento de la Naturaleza habitada por animales y plantas. 

En este universo resulta vital inculcarles el amor a las diferentes especies y la necesidad de protegerlas. De ahí los sólidos basamentos de que al «tití» no se le maltrata, que debe brindársele amor, o que las maticas requieren agua para sobrevivir y compensar al planeta.

Algunos abren un libro y observan las imágenes, aunque todavía no puedan descifrar el texto impreso; sin embargo, crean fábulas a su manera y dan rienda suelta a la imaginación. Y para hacer realidad el proverbio de mente sana en cuerpo sano no se excluyen aquellas acciones vinculadas con la educación física y los mecanismos que desarrollan el control muscular.

A partir de las 11:00 a.m. el apetito despierta. En bandejas brillantes llega el menú, organizado por años de vida; después, la siesta hasta las 2:30 o 3:00 de la tarde. Sobre el catre algunos remolonean para dormir, otros se resisten a cerrar los ojos, pero al final todos caen rendidos para soñar quizá con las fantasías aprendidas durante el día.

Por supuesto que están incluidos los minutos del baño, el aseo al término del almuerzo, y el análisis fónico o la enseñanza de la preescritura como parte de la integralidad educativa.

Luego, en la noche, los quehaceres hogareños aguardan para estas mujeres, compartidos con las responsabilidades en la comunidad o en las organizaciones de masas, entre ellas la FMC, que este 23 de agosto arriba a su aniversario 57.

Vale recordar que, también, con el aporte y seguimiento de la agrupación femenina los círculos infantiles fueron dirigidos por el Instituto de la Infancia hasta inicios de los años 80. Posteriormente, los asumió el Ministerio de Educación (Mined) como parte del subsistema de la enseñanza primaria. 

Trabajadoras del círculo infantil Meñique, de Corralillo, Villa Clara.
Según los oficios hay trabajadoras que deben entrar con los claros del alba, como las de servicio, cuyo horario inicia a las 5:50 de la mañana. (Foto: Ramón Barreras Valdés)

Una etapa caracterizada por el fortalecimiento de la atención a este segmento y a las vías no formales en la rama preescolar mediante el programa Educa a tu hijo, sin apartarlos de la formación de un personal debidamente capacitado.

En nombre del colectivo

Sería imposible esta obra sin el sólido sostén femenino, sin obviar la contribución de los hombres que componen la nómina del círculo infantil más integral de la provincia.

Belkis Rodríguez, directora del círculo infantil Meñique, de Corralillo.
«Somos 48 obreros y del total solo tenemos dos hombres, por lo que el aporte de la mujer resulta vital en una profesión que demanda mucho amor», sustenta Belkis Rodríguez Beovides, directora del círculo infantil Meñique, de Corralillo. (Foto: Ramón Barreras Valdés)

«Tengo la dicha de contar con una fuerza laboral completa, y eso es un logro. El colectivo responde como condición principal que garantiza el éxito, tanto en organización y limpieza como en los aspectos formativos», sustenta Belkis Rodríguez.

—¿Nunca has tenido quejas?

—Ninguna marcada como tal. Alguna que otra insatisfacción por falta de agua en determinado momento. En cuanto a medidas disciplinarias aplicamos algunas por ausencias injustificadas, pero ajenas al personal docente.

—Luego de que los círculos infantiles brindan determinados beneficios para las trabajadoras embarazadas, ¿ha tocado a las puertas alguna cigüeña?

—Sí, tengo tres que aguardan por la supuesta cigüeña.

De este modo transcurre la historia en la destacada institución corralillense, donde la infancia aprende a amar y a crear valores para recorrer caminos de bien. Por sus amplios y relucientes pasillos transita el legado del Apóstol y sus múltiples enseñanzas. Los nuevos meñiques se nutrirán de las virtudes del diminuto personaje martiano, para caminar seguros y confiados por esa edad de oro.

Se han publicado 2 comentarios

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  • Carmen

    Estas son de las historias que dan mucho placer leer. Te felicito Ricardo.

  • Carlos

    Que lindos esos niños que merecen toda la felicidad del mundo. Disfruté muchísimo leyendo este trabajo. Magnífica historia.