Cuba reitera su compromiso con la cooperación solidaria

Discurso pronunciado por Miguel Dí­az-Canel Bermúdez, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la inauguración del Trigésimo Séptimo Perí­odo de Sesiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe

Es importante avanzar en la integración, afirmó Dí­az-Canel

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Miguel Díaz-Canel, Cepal
Nunca aplicaremos las conocidas terapias de choque que solo afectan a los más necesitados, afirmó Díaz-Canel. (Foto: Abel Padrón Padilla)
Tomado de la edicion digital del periódico Granma
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08 Mayo 2018

Discurso pronunciado por Miguel Dí­az-Canel Bermúdez, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, en la inauguración del Trigésimo Séptimo Perí­odo de Sesiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), en el Palacio de Convenciones, el 8 de mayo de 2 018, «Año 60 de la Revolución ».

(Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado)

Excelentí­simo señor António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas:

Excelentí­sima señora Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal:

Distinguidos ministros, jefes de delegaciones, delegados e invitados:

Permí­tanme darles la bienvenida a nuestro paí­s, que se honra en acoger este 37 perí­odo de sesiones con la presencia de todos ustedes.

Quisiera destacar la importancia de esta reunión, que se efectúa al calor del   aniversario 70 de la Cepal. Se cumplen 10 años, además, de que la señora Alicia Bárcena asumiera la conducción de la Comisión, y cuyos éxitos al frente de esta son dignos de felicitación.

La Cepal, que ha constituido durante décadas un referente del conocimiento económico y social en la América Latina y el Caribe, a nivel regional y global, ha contribuido decisivamente a situar la equidad en el centro del desarrollo, ha demostrado que la región sigue siendo la más desigual del planeta, y ha estudiado determinadas causas estructurales del problema, que seguramente serán abordadas en esta reunión.

Es preciso transformar la cultura de la desigualdad, asociada al pasado colonial de nuestras naciones y que particularmente afecta a las poblaciones indí­genas, personas afrodescendientes, a las niñas y a las mujeres. Es también, en nuestra opinión, consecuencia del imperialismo, el neoliberalismo, de polí­ticas macroeconómicas que durante décadas favorecieron a las transnacionales e hicieron más profundas las diferencias: de clases, por el color de la piel, territorios y población urbana y rural.

Habrá que enfrentar asimismo serios desafí­os que incluyen el lento crecimiento de la productividad, la falta de diversificación de la estructura productiva y la pobre modernización tecnológica.

No hay más opción que avanzar en la integración regional y el desarrollo con equidad, que nos conduzcan a revertir la pirámide por la cual, en los principales paí­ses de la región, el 1 % más rico de la población se apropia de una enorme parte de las riquezas.

Cuando en febrero de 2010 decidimos la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), con la que los paí­ses de Nuestra América destacamos la intención de promover la unidad en la diversidad, nos comprometimos a «concentrar los esfuerzos de polí­tica social en la población en situación de mayor vulnerabilidad para responder al desafí­o de la pobreza, la desigualdad y el hambre, y alcanzar el mayor desarrollo económico y social de los pueblos latinoamericanos y caribeños sobre la base de la integralidad, la no discriminación y el reconocimiento de la persona como sujeto de derecho. Continuaremos impulsando, por lo tanto, polí­ticas de desarrollo social para asegurar dentro de los ámbitos nacionales un enfoque que priorice los programas dirigidos a la reducción de la pobreza, la desigualdad y el hambre ».

La Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz traza una ruta indispensable. Sabemos que no habrá desarrollo sin paz, ni paz sin desarrollo.

Estimados delegados:

Como bien apunta el informe preparado por la Cepal, «la desigualdad tiene no solo implicaciones económicas, sino también polí­ticas, sociales y culturales ».

La distribución de los ingresos y la riqueza constituye el elemento central para cerrar esa brecha y para ello ha de garantizarse por parte de los Estados el acceso de todos a la alimentación, al trabajo, a la educación de calidad, a la salud, a la cultura y a mejores condiciones de existencia.

Si bien es cierto que debemos abordar, como reza el tema central de esta reunión, «la ineficiencia de la desigualdad », el verdadero objetivo tiene que ser la «búsqueda de la igualdad de oportunidades y la justicia social » y, por consiguiente, la reducción y eliminación de la creciente pobreza, que padecen cientos de millones de latinoamericanos y caribeños.

La historia reciente de la región demostró que polí­ticas públicas adecuadas condujeron a exitosos resultados de progreso social y crecimiento económico que sacaron del hambre, el analfabetismo y la incultura a decenas de millones de personas, como registran los informes de la Cepal.   Serí­a inadmisible y cruel el intento de imponer una oleada neoliberal como la que ya hizo retroceder una década a nuestros pueblos.

Es preciso luchar por convertir en realidad el tema que preside la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030, o sea, que realmente no se «deje a nadie atrás ».

Con el Acuerdo de Parí­s se puede haber iniciado un camino conducente al enfrentamiento al cambio climático, que nos afecta a todos en una u otra medida; pero en los Estados del Caribe estas amenazas se multiplican e imponen enormes tensiones a sus economí­as que requieren un trato especial y diferenciado, y, a la vez, mayor apoyo, solidaridad y cooperación.

Es esencial que, al abordar el tema de la desigualdad, también lo hagamos con el acceso al conocimiento.

Las tecnologí­as de la información y las comunicaciones favorecen el desarrollo. Para reducir la separación entre «los que tienen » y «los que no tienen », y entre paí­ses ricos y pobres, será fundamental tratar de eliminar la diferencia entre «los que saben » y «los que no saben », entre el conocimiento y la ignorancia.

Debemos apostar por un uso de dichas tecnologí­as que promueva la solidaridad social, cree valores, contribuya a la paz y a la sostenibilidad económica, cultural y polí­tica de nuestras naciones.

Del mismo modo, nos obliga a la reflexión y el análisis permanente la creciente monopolización de los medios y el intento de imponer, a través de ellos, un pensamiento único, el consumismo, la manipulación de la voluntad de las personas y valores muy alejados de las realidades y aspiraciones de nuestros paí­ses.

Distinguidas delegaciones:

Por nuestra parte, a pesar de las dificultades que enfrenta la economí­a cubana, muy particularmente debido al recrudecimiento del bloqueo impuesto contra Cuba por casi seis décadas, seguiremos enfocados en las metas de desarrollo fijadas a fin de preservar, ampliar y profundizar los logros obtenidos.

Trabajamos en la elaboración de un Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030, cuyos ejes estratégicos están entrelazados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, como parte del proceso de actualización del Modelo Económico y Social, iniciado en el año 2011, regido por la premisa inviolable de no dejar a ningún ciudadano desamparado. Nunca aplicaremos las conocidas terapias de choque que solo afectan a los más necesitados.

De manera particular, reiteramos en este foro el compromiso de Cuba con la cooperación solidaria hacia otros paí­ses, sobre la base del respeto mutuo, la ayuda desinteresada y la complementariedad. Pese a carencias y dificultades, mantendremos esta voluntad, siguiendo el principio de compartir lo que tenemos, no lo que nos sobra.

Hemos recibido la presidencia pro témpore de la Cepal para el perí­odo 2018-2020, y de dos de sus órganos subsidiarios: el Comité de Cooperación Sur-Sur y el Foro de los Paí­ses de América Latina y el Caribe sobre Desarrollo Sostenible.

Lo hacemos con un alto compromiso y conciencia de los retos que enfrentamos, enfocados en continuar promoviendo la cooperación entre los paí­ses de la región en la materialización de la nueva Agenda 2030. Pondremos nuestros esfuerzos en apoyar la vocación de la Cepal de impulsar la búsqueda de un mundo justo, equitativo e inclusivo que reconozca a las personas como el elemento central del desarrollo sostenible. Nos esforzaremos por promover la unidad dentro de la diversidad.

Deseo reconocer al gobierno mexicano por el trabajo desarrollado desde el Trigésimo Sexto Perí­odo de Sesiones durante su mandato como Presidente pro témpore de la Comisión.

Les deseo éxitos en las sesiones de trabajo que sostendrán en los próximos dí­as y les reitero el firme compromiso de Cuba con la Cepal, con la integración latinoamericana y caribeña, con la hermandad y la solidaridad entre nuestras naciones y en la lucha común por el desarrollo económico y social de la América Latina y el Caribe, ratificando la tesis de   José Martí­: «es preferible el bien de muchos a la opulencia de pocos ».

Muchas gracias (Aplausos).

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