Tras la ceremonia inaugural del martes , este miércoles 16 de septiembre comenzaron a moverse las piezas en la 46.a Olimpiada de Ajedrez en Uzbekistán.
Justamente, por estos días, hace 87 años, entre el 24 de agosto y el 19 de septiembre de 1939, se efectuó en Buenos Aires, Argentina, la 8.a versión de estas citas.
Aquella lid fue testigo de la primera incursión de un equipo cubano en estas justas, y con nuestro único campeón mundial en el juego ciencia, José Raúl Capablanca y Graupera en la silla principal, se situó en la oncena plaza entre representantes de 27 naciones, aunque Inglaterra se retiró de la ronda final, debido al comienzo de la Segunda Guerra Mundial.
El momento es propicio, entonces, para repasar los mejores momentos de los elencos que nos han representado en estos certámenes.
En su estreno en la porfía bonaerense —primera que se efectuó fuera de Europa— Cuba se adueñó de la oncena plaza con 22 puntos y medio en esa confrontación trebejística que lideró Alemania, que se alzó con el título, al archivar 36 rayitas, escoltada por Polonia, 35.5 y Estonia, 33.5.
En la que se considera su última competencia oficial, Capablanca fue acompañado por el caibarienense Alberto López, Miguel Alemán, Rafael Blanco y Francisco Planas.
Este desempeño se mantuvo como el más sobresaliente de los ajedrecistas cubanos por espacio de 43 años, hasta que, en Lucerna 1982, ocuparon el noveno peldaño, sitio que repitieron en las versiones de 1986 y 1988.
Dos años más tarde, en Novi Sad 1990, capitaneados por el fallecido Maestro Internacional villaclareño Ciro Ángel Fernández, se alojaron en el séptimo escaño, oportunidad en la que el GM remediano Jesús Nogueira Santiago encabezó a la representación de la Mayor de Las Antillas, que completaron Amador Rodríguez Céspedes, Walter Arencibia Rodríguez, Reynaldo Vera González-Quevedo y los difuntos Román Hernández Onna y Joaquín Carlos Díaz Díaz.
Esta actuación fue igualada por nuestros trebejistas en Calviá 2004, con un equipo en el que permanecieron Nogueiras y Walter, pero incorporó a un cuarteto de excelentes jugadores como Leinier Domínguez Pérez, Lázaro Bruzón Batista, Yuniesky Quesada Pérez y Neuris Delgado Ramírez.
Las dos «L» más famosas del ajedrez cubano, así como el mayor de los hermanos Quesada Pérez, repitieron en Tromso, Noruega 2014, la mejor labor del Verde Caimán en la principal porfía del juego ciencia entre selecciones a nivel de planeta en unión del entonces campeón nacional Isan Reynaldo Ortiz Suárez —ganador de la medalla de plata como defensor del 4.o tablero— y el debutante Yuri González Vidal.
En cuanto las féminas, quienes debutaron en 1984, alcanzaron un inimaginable cuarto puesto la ciudad rusa de Khanty Mansiysk, en 2010, que demorará mucho en ser igualado.
La selección que firmó la mejor actuación de nuestras mujeres en las Olimpiadas Mundiales la integraron Lisandra Teresa Ordaz Valdés, Oleiny Linares Nápoles, Sulennis Piña Vega, Maritza Arribas Robaina y Yaniet Marrero López, quien se agenció la presea de oro individual en la tercera silla.