Martí en nosotros

Niños y niñas de Santa Clara protagonizaron la tradicional Parada Martiana, el 28 de enero de 2026, en homenaje al 173 aniversario del natalicio de José Martí.

Compartir

Cartel con foto de José Martí y Fidel en la Parada Martiana.
(Foto: Ramón Barreras Valdés)
Alba Thalía Valle Gómez
322
29 Enero 2026

En la brisa que acaricia esta isla se escucha el eco de un susurro profundo, un canto que resuena en cada rincón de Cuba. Un nuevo 28 de enero se aproxima; es hora de evocar con más fuerza al hombre que, con su pluma afilada y su corazón ardiente, sembró las semillas de un modo de ser cubano.

NIños personificados como José Martí y Bolívar.
(Foto: Ramón Barreras Valdés)

A 173 años del natalicio de José Martí, vuelve entonces el jubileo y la dicha al rememorar la venida al mundo de aquel niño de cuna muy humilde a quien, desde hace mucho tiempo, llamamos Maestro y Apóstol de la independencia. Un hombre faro que es, por derecho propio, el Héroe Nacional de Cuba, y, al mismo tiempo, figura descollante latinoamericana y universal.

Parada Martiana.

Parada Martiana.
Los niños representaron a personajes de las obras de José Martí, entre ellos, los del poema Los zapaticos de rosa. (Foto: Ramón Barreras Valdés)
Representación de los Zapaticos de rosa.
(Foto: Ramón Barreras Valdés)

Desde su cuna en La Habana, Martí soñó con una patria libre, un hogar donde la justicia y la dignidad florecieran. Toda su vida fue un poema escrito con sangre y esperanza, un canto a la libertad que resonó más allá de las fronteras del tiempo. «Ser culto es el único modo de ser libre», decía, y era como si en sus palabras hubiera una llave para abrir las puertas del pensamiento.

De esa forma, no es casual que el fulgor de José Martí llegue, especialmente, al presente cada día de su cumpleaños con una gran fuerza multiplicadora de las mejores virtudes del pueblo cubano, quien lo ha tomado como ejemplo y como héroe. Su legado es inefable.

Pero va más allá. No se restringe al poeta o periodista que fue; tampoco, al intelectual. Lo recordamos, salvando esas y otras tantas facetas suyas, por el espíritu indomable que sigue iluminando nuestro camino.

Bandera cubana.
(Foto: Ramón Barreras Valdés)
Niños en la Parada Martiana.
(Foto: Ramón Barreras Valdés)

Fue, además, la síntesis de todos los que creyeron antes que él. Su pensamiento y quehacer explicaron al mundo lo que significa nacer en esta isla, y a nosotros, la idea de que Cuba no es un pedazo de tierra, sino una identidad, una cultura y una filosofía.

De esa manera, Martí irrumpe en el escenario independentista de finales del siglo xix como forjador de una nueva propuesta identitaria para su país, la cual completa y enriquece desde su intelecto y su obra escritural. Conocedor avezado de la más íntima fibra nacional, el Apóstol definió, en el periódico que creó, pautas fundacionales de un modo de ser cubano.

Niña porta foto de José Martí.
(Foto: Ramón Barreras Valdés)
Niño con sombrero de guano.
(Foto: Ramón Barreras Valdés)

En el contexto de esa obra aglutinadora que realiza en esa publicación periódica, José Martí deviene ideólogo consumado de la cubanidad, por medio de su contribución intelectual a la forja de la identidad nacional cubana. A través de Patria, como medio de comunicación, el Maestro inculca a los cubanos —desde una mirada latinoamericanista y antimperialista— la conciencia y el sentido de comunidad Nacional.

Asimismo, su concepción inclusiva de cubanidad educa a sus compatriotas en la noción de ciudadano del Estado-nación. Tal propósito persigue la transformación del país a un sistema republicano basado en el derecho, la equidad y la justicia social. En cada conversación, en cada gesto, muestra su espíritu combativo, su inquebrantable deseo de ver a Cuba erguida entre naciones.

Niños con banderitas cubanas.
(Foto: Ramón Barreras Valdés)

Así, el proyecto martiano de cubanidad es por excelencia independentista, republicano, democrático, antianexionista, antiautonomista, antirracista, antiimperialista y latinoamericanista. La cubanidad, vista por Martí, representa amor e integración; basta con arraigarse a la conciencia de ser cubano y, sobre todo, la voluntad de quererlo ser.

Martí también fue un viajero incansable y dejó huellas imborrables en cada lugar que tocó. En sus crónicas capturó la esencia de los pueblos, su dolor y su alegría, transformando cada experiencia en una lección de humanidad. «La libertad no se mendiga, es una conquista», afirmaba, y su vida fue un testimonio de esa lucha constante.

Banda ritmica.
(Foto: Ramón Barreras Valdés)

Cada aniversario del natalicio de Martí nos conduce a preguntarnos qué tiene que decirnos. Y no se trata de encontrar vigencia a ultranza en cada una de sus obras. Se trata de entender que Martí fue un hombre de su tiempo a plenitud, pues comprendió su época como pocos, e indagó en los conflictos sociales desde sus mismos orígenes. Es, en suma, un hombre universal y de todos los tiempos.

En estos 173 años de José Martí, no solo celebramos a un hombre; celebramos su visión, su intelecto y su lucha por un futuro mejor. Su voz sigue viva en cada acto de amor por la libertad, en cada paso hacia la justicia Ojalá nunca dejemos de escucharla.

Fotos:

Banda de Conciertos en la Parada Martiana.
(Foto: Ramón Barreras Valdés)
Niños con discapacidad participan en la Parada Martiana.
(Foto: Ramón Barreras Valdés)
Niños representando personajes martianos
(Foto: Ramón Barreras Valdés)
Presidencia en la Parada Martiana.
(Foto: Ramón Barreras Valdés)
Niña en la Parada Martiana.
(Foto: Ramón Barreras Valdés)
NIños con sombreros de guano.
(Foto: Ramón Barreras Valdés)

Niños con la bandera de Venezuela.
Foto: Ramón Barreras Valdés)

Joven en la tribuna.
(Foto: Ramón Barreras Valdés)
Representación de obra martiana.
(Foto: Ramón Barreras Valdés)
Representación de personajes martianos.
(Foto: Ramón Barreras Valdés)
Parada Martiana.
(Foto: Ramón Barreras Valdés)
Compañía La Colmenita.
(Foto: Ramón Barreras Valdés)
Personajes martianos.
(Foto: Ramón Barreras Valdés)

Comentar