Así fueron los primeros encuentros de Díaz-Canel con Fidel y Raúl Castro

Las historias de los que quizás fueron los primeros encuentros entre el actual presidente cubano y sus dos predecesores en el cargo, a través de los testimonios de algunos participantes en los hechos.

Miguel Díaz-Canel y el Comandante en Jefe Fidel Castro
Miguel Díaz-Canel y el Comandante en Jefe Fidel Castro se encontraron varias veces en Villa Clara. Sin embargo, el primer encuentro resultó anecdótico. (Foto: Archivo de Vanguardia)
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Quizás Juan Bautista de León Benítez y Jesús Boffill Soa no se atrevan a afirmar que sus anécdotas refieran exactamente los primeros encuentros del actual presidente cubano con sus dos predecesores en el cargo. Pero si no lo son, están en el Top Five.

Con el Comandante en Jefe Fidel Castro, el suceso se produjo por obra del azar. Entonces, Díaz-Canel no rebasaba los 18 años y, según recuerda Juan Bautista —su compañero de estudios en el Instituto Preuniversitario en el Campo (IPUEC) Jesús Menéndez, de Santa Clara—, dedicaba buena parte del tiempo a las prácticas deportivas.

Su afición al baloncesto lo llevó a participar en un juego en la entonces Escuela Secundaria Básica en el Campo (ESBEC) 1o de Mayo (Yabú 1), también en Santa Clara. En el equipo rival jugaría Fidel, reconocido fanático de este deporte en particular, que aprovechó una visita al centro para mezclarse en la actividad.

«En determinado momento, Miguel gardea con insistencia al Comandante. Automáticamente, los escoltas comienzan a decirle. “Oye, muchachito, despégate”. Imagínate, al calor de la competencia no se dio cuenta de que podía darle un golpe a Fidel, y tuvieron que advertirle: “Muchacho, déjalo hacer lo que quiera, o el que no va a jugar eres tú” ».

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El encuentro con Raúl Castro fue quizás menos fortuito y más simpático. Al menos esa es la impresión, cuando sale entre risas de las memorias de Jesús Boffill.

«Fue en un acto que se hizo en la Escuela de la Defensa de Villa Clara, por un aniversario de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC)», recuerda. Por esa fecha, Díaz-Canel fungía como secretario del Comité Provincial de la organización, y Boffil lo acompañaba como miembro del buró de la esfera ideológica. El primero pronunciaría las palabras centrales del acto.

Miguel Díaz-Canel y Raúl Castro
Con Raúl Castro también compartió varios momentos de la provincia. (Foto: Archivo de Vanguardia)

«La noche previa ensayamos su discurso —cuenta Boffill. Ante la duda de cómo cerrar la alocución, le sugerí usar una frase que se coreaba mucho en aquellos días: “Raúl, dile a Fidel que estamos con él”. Cuando la leyó, le pedí que la dijera con más fuerza, como para que retumbara todo alrededor, y así lo hizo.

«Al día siguiente, Raúl se ubica en el escenario entre nosotros dos. Toca a Díaz-Canel hablar. Todo lo hace perfecto, y en el momento final del discurso, casi grita: “¡Raúl!”… Fue tanta la emoción que le puso a la palabra, que Raúl se viró para él y le dijo “¿Qué?”. Ante la reacción inesperada del General de Ejército, Díaz-Canel bajó el tono de voz: “(...) dile a Fidel que estamos con él”, y completó la frase casi en un hilillo».   

Se han publicado 1 comentario

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  • Noel

    La primera vez que conocí a Díaz, fue en su casa, fui con dos compañeros que trabajábamos juntos para que le arreglara una grabadora a Juan Carlos Gomez, un amigo que pasó el SMG junto a él y Leonardo Rojas del Rio, Unos años después Díaz-Canel ya era el Primer Secretario del PCC en nuestra Provincia; yo era Director en aquel entonces de la UP Servicios Comunales, era los días próximos a los 480 aniversarios de la Ciudad de Remedios, estábamos en pleno periodo especial y todas las semanas había una reunión para chequear las tareas del 480. Unas de las tareas a chequear a Comunales era reparar y poner la cristalería a las farolas del parque, primero se logró poner todas las farolas pero sin los cristales, pero para que la tarea estuviera completa tenía que tener la cristalería y se le ocurrió una idea a Juan Carlos que era el J. Abastecimiento con la cual resolvimos los cristales, cuando llego el próximo chequeo me elogio y me puso como buen ejemplo por cumplirse la tarea hasta el momento en que me pregunto dónde los había conseguido, le respondí: Mandamos a sacar todos los cadáveres que tenían más de dos años en los cementerios del municipio y recolectamos los cristales de las cajas. Cuando termino la reunión saliendo del teatro me puso la mano en el hombro y me dijo acabaron. Nosotros éramos muy jóvenes y teníamos poca experiencia en dirección, pero se cumplió la tarea. Hoy cuando está al frente de nuestro gobierno ratifico que le sabré cumplir como militante y como parte de nuestro pueblo en defensa de nuestra Revolución.