Atender, entender y actuar

La falta de comunicación sigue siendo un impedimento que limita encauzar planteamientos añejados en el tiempo. El aumento de personas que acuden a las oficinas de Atención a la Población para resolver sus problemas, así lo confirma.

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No es la primera vez que en una asamblea de rendición de cuentas del delegado a sus electores, los vecinos se sienten desanimados, cuando se anuncia la visita de directivos que respondan con argumentos sólidos a planteamientos repetitivos, referentes a salideros de agua, tuberías obstruidas, entre otras demandas, y no hacen acto de presencia.

En estos casos, a los electores no les queda otra alternativa que denunciar  nuevamente la queja o rendirse y desisten de hacerla pública otra vez.

Ilustración de Martirena
(Ilustración: Martirena)

Algunos continúan la búsqueda de respuestas, y retornan una y otra vez a las oficinas de Atención a la Población, ubicadas en las asambleas municipales y provinciales del Poder Popular, para retomar el asunto.

Otros deciden ir más lejos y escriben a los medios de prensa nacionales o del patio  o, incluso, al Consejo de Estado, a ver si tienen más suerte y encuentran por esta vía salida a sus problemas.

El mencionado sistema establecido en dichas instancias de Gobierno transita por un proceso de perfeccionamiento, al considerarse la Atención a la Población un derecho ciudadano respaldado por la Constitución en pos de lograr mayor satisfacción del pueblo, y constituye una herramienta para conocer los estados de opinión. No obstante, todavía existen lagunas en su organización y falta estabilidad del personal dedicado a esa tarea, que entorpecen su adecuado funcionamiento.

Para todos es bien conocida la situación financiera por la que atraviesa el país, que imposibilita hacer realidad algunos proyectos a corto plazo, agravada por el impacto negativo del huracán Irma, la tormenta subtropical Alberto, y ahora las afectaciones de “Michael” en Pinar del Río.

A pesar de ello, no se detiene la reparación de inmuebles y ejecución de entidades que ofrecen  servicios al pueblo, ni la recuperación de viviendas afectadas por los pasados eventos meteorológicos.

Sin embargo, la comunicación sigue siendo el principal impedimento que limita encauzar problemas añejados en el tiempo.

Así lo confirma la tendencia al incremento del número de personas que acuden a las oficinas de Atención a la Población con respecto al 2017 -según se conoció en la última sesión ordinaria de la Asamblea Provincial del Poder Popular-, si se compara con el 2017.  En tanto, más de 400 personas dirigieron sus quejas a organismos superiores.

Los municipios con mayor incidencia resultan: Santa Clara, Caibarién, Ranchuelo, Encrucijada, Placetas y Corralillo.

El informe presentado hace referencia a la repetición de señalamientos de años anteriores y la demora en atender demandas colectivas.

Ello denota poca profundidad en la búsqueda de las causas que lo provocan, o la no explicación clara cuando estos no pueden ser enmendados de inmediato.

Más del 50 % de las quejas y estados de opinión tienen que ver con el agua potable, tupiciones de redes hidrosanitarias, evacuación de fosas, comercialización de nuevos servicios telefónicos, filtración de edificios multifamiliares, comercialización de nuevos servicios telefónicos, recogida de desechos sólidos y viales en mal estado.

La experiencia pone al descubierto que cuando se ofrecen respuestas acertadas y oportunas, y las personas se sienten atendidas, los planteamientos disminuyen.

Entonces, hagamos lo correcto y acerquémonos más a la base. Ganar en cultura comunicacional sería un paso importante para atender las demandas del pueblo y hacerlo bien.

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