59 años de una gran familia

Crónica por el aniversario de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) este 28 de septiembre.

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En Cuba resulta casi imposible encontrar a alguien que no se relacionara alguna vez en la vida con los Comités de Defensa de la Revolución (CDR). Desde la adolescencia ya nos volvíamos miembro de la masiva organización, a veces hasta sin darnos cuenta.

La primera vez que me dijeron: «Niño, coge un saco y recoge las latas y botellas vacías que veas por la cuadra», pensaba que era parte de un juego, hasta que me dieron un diploma con mi nombre, acompañado de aplausos. Nunca antes un bulto de recipientes vacíos me había puesto tan contento.

Aniversario 59 de los CDR
(Ilustración: Alfredo Martirena)

Por eso digo que pocos pueden negar haberse involucrado en alguna actividad en su barrio. El más pinto de la paloma ha recolectado tarecos, ha barrido calles, ha pintado los contenes de las aceras con cal, ha adornado la cuadra con arecas y cadenetas, o al menos, darle una probadita a la caldosa. Casi lo llevamos en los genes.

No se puede negar que los CDR han sido como una gran familia a la cual, de una forma u otra, todos pertenecemos. Además, podemos catalogarla como la organización más inclusiva de todas, porque si analizamos bien, a ella pertenecen hombres, mujeres, niños, blancos, negros, mulatos, chinos, viejos, intelectuales, obreros, estudiantes, religiosos, ateos, discapacitados, gente con dinero, gente arrancá’, abstemios, bebedores, y cuantos grupos sociales existan. Todos juntos, sin discriminación.

Algo que recuerdo con cariño son las guardias pioneriles. Las disfrutaba como si fuera un cumpleaños. Cuando realicé la primera, me parecía ir a una fiesta. Las calles llenas de muchachos con sus uniformes, vigilantes y activos. Todos inspirados en los muñequitos de Chuncha y Cecilín y Coti, pues estábamos locos por coger a un ladrón. Cosas de la inocencia.

Las fiestas también han constituido momentos de alegría y confraternización. La cuadra se moviliza en pos de celebrar cada aniversario. En la noche se reúne la gente del barrio, incluso hasta los que ni siquiera amarraron una penca de areca  o armaron cadenetas. Se pega todo el mundo.

La actividad se ha vuelto tradicional, hasta el punto de sobrevivir en los momentos más duros del Período Especial. Aunque existen cuadras donde ya no se celebra como antes, o ha mermado la participación, en otras los vecinos mantienen el entusiasmo por las nubes.

Allí involucran a las nuevas generaciones, que aunque hayan nacido en las era de las hornillas eléctricas e inducción, también disfrutan al ver cómo la rústica leña encendida cocina la sabrosa caldosa.

Ya han pasado 59 años del nacimiento de la gran organización. Sin importar la edad, no deja de hacer y crecer. Con cada generación de jóvenes renueva sus fuerzas, pero necesita atemperarse a los nuevos tiempos.

En fin, no puede hablarse de sociedad cubana sin mencionar a los CDR, porque sin proponérselo, se ha convertido en la gran familia del caimán del Caribe.

Se han publicado 3 comentarios

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  • Guillermo RoCar

    Disculpen, leí el artículo tarde, estoy de acuerdo con todas las cosas que escribe el autor, casi todas, sobre todo con que la Organización tiene que atemperarse, como idea de Fidel, fue muy relevante en nuestra pasado histórico y muchas cosas se hicieron con el concurso de los cederistas, pero hoy; a mi modo de ver, no pasa de ser una Organización más con una abultada estructura de Dirección que cada día marca menos la historia del barrio, queda más a la voluntad ciudadana la recogida de materias primas, la limpieza, las movilizaciones, la cooperación en las acciones contra vectores, que en el poder de convocatoria de la Dirección de los CDR, ya no se involucran a los niños y ahora me vienen a la memoria la "Patrulla clic", noche a noche un grupo de pioneros recorríamos las casas pidiendo a los vecinos que apagaran las luces innecesarias, o cuando hacíamos las convocatorias para la donación de sangre, tarea cederista que hoy ha pasado a ser responsabilidad casi absoluta de Salud Pública a través de los CMF, no sé por qué, fui donante de sangre mientras mi salud lo permitió y nunca me convocó el CMF, siempre fue el CDR, que me convocaba y también me reconocía, fui Presidente de CDR en el barrio en varias ocasiones y ocupé otras funciones, y siempre me sentí orgulloso, ahora no sé si nuevamente volvería a dirigir en esa Organización, creo que es una Organización que sigue siendo necesaria, pero con una dinámica nueva, necesita menos dirigentes y más actividades y resultados, necesita desprenderse de la inercia y renovarse, necesita convertirse en algo más que una Organización que "te toca por la cuota", para ser ese anhelo del niño o la niña que quiere cumplir la edad para ser cederista, como lo sentí yo en mi momento, necesita hacer honor a su fundador, "cambiar todo lo que debe ser cambiado" y "sentido del momento histórico" tienen que ser premisas para los CDR, cumplimos 59 años, vayamos por más pero con una Organización fortalecida, pujante, vibrante y realmente comprometida con los tiempos actuales, o habremos perdido una idea de Fidel.

    • Francisnet Díaz

      Gracias, Guillermo. Tiene toda la razón. Los tiempos son otros, y los CDR deben buscar cómo adecuarse a ellos. Hay muchas cosas en las que puede aún servir. En la reciente situación por la escasez de combustible se reactivaron las patrullas clic, por lo que podemos verlo como un ejemplo de que aún la organización puede ser útil. Gracias por su comentario.

  • Juany

    Hola camaradas, Estoy de acuerdo con el compañero Guillermo y como actual dirigente de base de los CDR agrego ademas que tenemos que seguir trabajando con los jovenes para que esta organización que nacio aquella noche eterna, tenga continuidad y eso depende de todos nosotros.