Circunstancias de la razón

Una reflexión contada desde otro lado de la historia: cuando es el consumidor quien irrespeta.

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El reloj marca las 7:30 de la mañana. En la bodega, un grupo de vecinos en espera de la leche y el pan, se convierten, sin quererlo, en espectadores de una guerra de improperios.

Ana Isabel, la administradora, llegó temprano, saludó cordialmente y comenzó la venta de la canasta básica; mas resultó ofensivamente enjuiciada por la mala calidad del arroz, la mortadella, la leche en polvo de las dietas; asuntos que competen a Comercio y Gastronomía, pero escapan de la voluntad de quienes expenden.

Gritos, malas palabras, menciones a la progenitora fueron la contrarrespuesta cuando Ana Isabel pidió respeto; prometió elevar la reclamación del núcleo familiar y conseguir una respuesta. En ocasiones anteriores otros le exigieron —con severidad y sentencias subiditas de tono— sus productos pasada ya la fecha tope de venta establecida; entonces resultó el blanco de piropos vulgares, y miradas y expresiones físicas lujuriosas.

Semejante indisciplina ciudadana, falta de educación y ética no resultan fortuitas y dan al traste con la sentencia insignia de la protección al consumidor: «El cliente siempre tiene la razón».

Por fortuna, como usuarios en el mercado de bienes y servicios, la Resolución No. 54 del Ministerio del Comercio Interior (Mincin), nos otorga derechos y el deber de «manifestar las inquietudes de forma respetuosa, respetar las normas y requisitos establecidos por el provee-dor en el intercambio de bienes y servicios y cumplir con las normas de conducta y cuidado de la propiedad social, acorde con las exigencias o requisitos del lugar donde adquiere el bien o servicio».

Sin querer colocarles la aureola de santos, y a sabiendas de que muchas veces no aplican la cultura del detalle, quienes trabajan con el público —como dependientes o proveedores de servicios— ante los ataques a la dignidad, no pueden pedir a los clientes que les extiendan su libro personal de quejas y sugerencias o busquen a su jefe inmediato superior.

Pero las expresiones o acciones ejecutadas en deshonra, descrédito o menosprecio de otra persona pueden ser penalizadas legalmente. Un ejemplo de ello es imputar e injuriar sin pruebas.De ahí que los usuarios deban predicar con el ejemplo, obrar con amor y encauzar las demandas y proposiciones de la forma debida, con acento y lenguaje adecuados, y por las vías pertinentes. En otras palabras: dar y recibir buen trato.

Toca a las entidades involucradas tener visible y legible la normativa para que la desinformación no atente contra la necesaria reclamación, queja o denuncia de cuantas violaciones pueden cometerse.Sin duda, el estrés propio de las circunstancias y carencias actuales, nubla los sentidos, altera y tensa las relaciones sociales, pero no puede asumirse como excusa ante los desafueros personales. Como clientes, la Resolución respalda el deseo de satisfacer con prontitud y calidad sus necesidades y expectativas; mas, la razón tiene circunstancias; los deberes no pueden quedar en letra muerta, y, como seres humanos que se precian, presentarse con estandartes de cortesía, solidaridad y cooperación.

Se han publicado 2 comentarios

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  • Otra arista

    "Como clientes, la Resolución respalda el deseo de satisfacer con prontitud y calidad sus necesidades y expectativas; mas, la razón tiene circunstancias; ("- los deberes no pueden quedar en letra muerta-"), y, como seres humanos que se precian, presentarse con estandartes de cortesía, solidaridad y cooperación"

    Considero que si cambiamos -clientes- por servidores públicos se debe aplicar lo mismo. ?Por qué en esos establecimientos se reciben productos que no están aptos para el consumo?

  • Pool

    Yo creo que este mal tiene varias aristas.
    Me uno a la pregunta que hace OTRA ARTISTA:
    “Por qué en estos establecimientos se reciben productos que no están aptos para el consumo?
    Les pondré un ejemplo:
    En mi municipio se estuvo distribuyendo arroz de la canasta básica con fecha de caducidad el 29 de marzo de 2019, hasta varios meses pasada esa fecha.
    ¿Quién se atreve a justificar eso?
    ¿Por qué no se rotó en almacenes antes de que caducara?
    También a veces el pan está que no hay quien se lo coma. ¿Por qué lo reciben así?
    Otras veces el Azúcar está humedecida, y se comercializa así. Y esa azúcar humedecida puede ser potencialmente perjudicial para el consumo humano porque es caldo de cultivo para bacterias patógenas al hombre.
    Otra que no me explico. También en mi municipio se distribuye el pan de la canasta básica en carretones de tracción animal (caballos).
    Muchas veces he visto a esos carretoneros contando en sus manos los panes de las cajas (para nada selladas). Y por supuesto que no se lavan antes sus manos. Esas mismas manos con que le arreglan las riendas al caballo. Y cualquiera sabe cuántas otras manipulaciones más.
    Y esto podría ser vehículo transmisor de enfermedades.
    También he visto pesar, en las mismas balanzas dónde pesan lo frijoles llenos de tierra, el azúcar, sin ponerle un papel.
    Podrían existir otros ejemplos, pero no lo considero necesario.
    Puede que las protestas exageradas de clientes se deban a la reiteración de todas estas cosas que se suceden y no se solucionan.
    Cada cual debe cumplir con su deber. El día que no haya este tipo de maltratos en comercio y gastronomía, estoy convencido de que a nadie se le ocurrirá protestar.