Leslie Díaz Monserrat
Leslie Dí­az Monserrat
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29 Marzo 2015

madres(Ilustración: Martirena)Esta es una historia real y bastante preocupante. Sucedió en una función del Circo Nacional de Cuba. Decenas de madres (y la cifra es conservadora) llegaron con sus bebés en pañales a disfrutar de un espectáculo que terminó pasada la medianoche. Los niños lloraban, parecí­an incómodos, mas muchas de ellas aplaudí­an entusiasmadas con los absurdos del payaso.

Otras sacaron los pomos de leche ante el llanto incontenible de la criatura, y no faltó quien se remangara la blusa a la hora de amamantar en público al pequeño.

Escenas como estas se repiten con frecuencia. Las puedes ver en el estadio Sandino, en la playa, en una fiesta nocturna. Los carnavales aportan el material necesario para una saga de horror y misterio sobre el tema.

Al parecer estos padres (al final la responsabilidad es de los dos) no miden las consecuencias de sus actos y sacrifican la comodidad de sus hijos por unas horas de incomprensible placer.

La mayorí­a de las veces se trata de parejas jóvenes. Deseosas de VIVIR la vida por encima de todo. Tal vez, el embarazo llegó antes de tiempo y la paternidad no anuló las ansias de disfrutar una juventud frustrada.

Sin embargo, actuaciones de este tipo provocan lamentables consecuencias. La especialista de Segundo Grado en Pediatrí­a doctora Juana Marí­a Portal Orozco explicó que los lactantes cuentan con un sistema inmunológico débil, por lo que corren mayores riesgos de contraer infecciones respiratorias, dermatológicas o digestivas cuando se exponen a ambientes agrestes. Incluso, recalcó que mientras menor sea el bebé, mayores serán los riesgos.

No podemos pasar por alto que en estos lugares pulula la contaminación: personas que fuman, gente con gripe, polvo... En nuestro clima el calor se torna sofocante y en las calles o espacios públicos el ruido alcanza niveles excesivos y puede llegar a excitar al niño.

Quizás muchas madres pasan por alto el precio real de sus desatinos. Sin embargo, deberí­an estar conscientes del daño que le pueden infligir a la salud del pequeño.

La maternidad requiere entrega. Desde que el bebé anida en el vientre, la mujer debe marcar una pausa en su vida y dedicarse a él.

Tampoco se trata de encerrarlo en una urna de cristal, pero sí­ precisan de ciertos cuidados. Quien quiera ir al Circo, a los carnavales o al estadio, que busque alternativas, pero no debe llevar niños en pañales.

Escenas como las descritas con anterioridad son lamentables, rozan lo inhumano. Los hijos te cambian la vida, y ser MADRE (en mayúsculas) conlleva una fuerte dosis de sacrificio, pero al final, el tiempo pasa y vale la pena.

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