¡Abran paso que ahí viene Teresa!

En el Día del Trabajador de Servicios Comunales una santaclareña narra sus vivencias en el noble oficio de mantener limpia la ciudad.

Teresa Vera, barrendera de Santa Clara.
(Foto: Ramón Barreras Valdés)
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Con la cabeza erguida y sin complejos que la hagan desistir de este trabajo que realiza desde hace cuatro años, Teresa Vera Jiménez se acomoda el sombrero, limpia las gafas que la protegen del sol, se coloca los guantes y, escoba y recogedor en mano, comienza su faena, para que Santa Clara luzca pulcra y hermosa.

Sale a cumplir la encomienda de velar por la higiene de la ciudad, en compañía del vagón donde deposita los desechos y que jala constantemente en la medida que avanza por los callejones aledaños a las vías principales del Consejo Popular Centro.

Su andar por Servicios Comunales comenzó en 1994, cuando se dedicó a custodiar el Parque La Pastora, pero al erradicarse la plaza no desestimó la propuesta de unirse a las mujeres y hombres que día a día contribuyen con el saneamiento ambiental.

Prefiere hacer el segundo turno, que comienza casi al mediodía cuando releva a su compañero,  apegado a la tarea desde la madrugada, para regresar a su casa de la calle San Miguel a las 7:00 de la noche.

«Somos pocas las mujeres incorporadas al oficio, pero nuestros compañeros nos respetan y admiran».

Relata que al principio la familia no veía con buenos ojos eso de andar recogiendo basura, en particular, su esposo Guillermo, pero poco a poco se acostumbró a la idea y ahora la ayuda a sobrellevar los quehaceres del hogar con el trabajo.

«Lo importante es sentirme útil y saber que también ayudo con mi salario a aliviar los gastos de la casa», refiere. 

Tras los destrozos causados por el huracán Irma, fue ella una de las primeras en incorporarse a la ardua tarea de retirar de las calles las ramas arrancadas por los fuertes vientos.

Teresa se incomoda cuando los transeúntes dejan caer residuos de comida u otros desperdicios en la vía sin importarles el ornato público. Ello la obliga a recorrer una y otra vez las áreas ya barridas, y a llamar la atención a quienes incurren en esta indisciplina social. También se indigna cuando personas indolentes depositan la basura en vertederos improvisados que afean la ciudad.

«¿Sabe?,  una vez me encontré una agenda cargada de documentos importantes. La miré varias veces y pensé cómo se sentiría su dueño al darse cuenta de la pérdida. Fue así que me presenté en la recepción de la Emisora CMHW con la intensión de dejarla allí. De inmediato una muchacha llegó desesperada preguntando si alguien la había traído. Al saber de mi gesto, no dejaba de agradecerme. Ese día me sentí muy feliz».

Teresa levanta la vista, mira al sol en el medio del cielo, y se despide sonriente, pues sabe que le queda mucha calle por andar. Entonces, apresura el paso rumbo a la ciudad, para comenzar su habitual rutina en compañía de Héctor Aguilar Jiménez y otros colegas que en el anonimato salvaguardan la higiene citadina. 

Se han publicado 2 comentarios

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  • Omar Ernesto

    Es verdad, la irresponsabilidad ciudadana en las calles sobreabunda, ¿qué sería de Santa Clara sin estas personas tan importantes? Cada día debemnos reconocer su labor, cuidarla y respetarla.
    Está muy bien que se realice un trabajo raconociendo el trabajo y esfuerzo de hombres y mujeres que limpian nuestra ciudad.

  • jorge

    hay que reconocer el trabajo de estas personas casi que anonimas tratan de embellecer la ciudad pero que personas indolentes lo que hacen es ensuciarla, pero estos mismos cuando ven el parque o una calle sucia lo critican sin pensar en ese momento lo que estas personas hicieron con su trabajo, muchos de los que botan la basura donde quiera son personas que se creen se merecen de todo, y que tambien muchas veces no tienen necesidades y miran por encima del hombro, como la anecdota hecha por teresa, uno no saben quien en un momento determinado te puede salvar la vida, piensen que puede ser una de estas personas que se dedican a la limpieza de la ciudad, los padres deben inculcar en sus hijos en matener esta limpieza, esta anecdota la vi hace muchos años en el parque vidal, un turista le dio un sobrecito de algo a un niño, este saco el contenido y boto para el suelo el sobre, el turista con delicadeza cogio la mano del niño y le dijo con ademanes que lo echara en el cesto, esto tiene que venir a enseñarnoslo una turista !!!! no lo creo.
    por eso nosotros somos lo que tenemos que cuidar la limpieza , porque en nuestras casa no botamos la basura al piso, no es asi??? FELICIDADES A ESTAS PERSONAS ANONIMAS DE LA LIMPIEZA
    lo que no entiendo es porque no andan con uniformes, no se si una vez lo tuvieron, pero deberian tenerlo, es tambien su imagen la que nos hace una ciudad bonita y limpia