Alquileres ilegales: deberes y derechos fuera de la ley

Tanto para los arrendadores como para los inquilinos, el alquiler de viviendas legales constituye el único camino seguro para garantizar deberes y derechos.

Alquileres de viviendas
Cuando el déficit de fondo habitacional de un país asciende a 929 695 viviendas y los precios de los alquileres son libres concertados, es de esperar que en muchas ocasiones estos sean inaccesibles para el salario medio de los trabajadores. (Foto: Tomada de Internet)
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En Cuba no son los alquileres, no, los causantes de grandes dolores de cabeza, sino el déficit de viviendas. Si hubiera casas suficientes para sufragar las necesidades de los cubanos, imagino el desenlace de dichos extractores de dinero.

No se trata de que tenga algo en contra de que la gente viva arrendada, como es común en todo el mundo. Lo que me indigna son los precios, que superan el salario medio de los profesionales de esta isla.

Lo que me indigna es que alquilar un techo sea casi un lujo, y que la oferta y la demanda —llevadas a su más pura expresión— te echen en cara: «Costará el módico precio de 50 CUC. No, perdón, 1250 pesos cubanos».

Pero, a veces, ni con la mano repleta de billetes y un cartel en la frente de «desesperación», encuentras la añorada oportunidad. Entonces, la necesidad anuncia tus urgencias habitacionales a viva voz en cuanto grupo de Facebook, Whatsapp o Telegram existan.

Grupo de Telegram de alquileres de viviendas
Grupos de Telegram que brindan información sobre alquileres de viviendas en Santa Clara. (Foto: Tomada de Internet)

Ya no importa si es un total extraño quien te alquile su casa. En último caso, pedirás opinión al vecino para ver qué terreno pisas. Tampoco te molesta preguntar si tienen contrato legal. A fin de cuentas, pocos lo hacen y las opciones no están a pedir de boca. Semiconsciente, asumes la responsabilidad de que tus derechos estén fuera de la ley.

Puede que el elevado costo, al final de esta contienda, sea la menor de tus preo­cupaciones. Pero necesitas ese techo y terminas dando el paso: allá vamos.

¿Me prestas la llave de tu casa?

Los arrendamientos ilegales de casas vulneran, sobre todo, los derechos de los inquilinos.
«Cuando terminé mi carrera de Arquitectura decidí alquilarme con mi esposo. Lo malo eran las pésimas condiciones de la vivienda. Pero lo más bochornoso que sentimos fue la intromisión de los dueños. Como nos veían jóvenes, nos hacían pagar la electricidad de ambas casas, chapear todo el jardín, arreglar problemas eléctricos antiguos, etc.: querían resolverlo todo a costa nuestra», cuenta Laura*, quien debió marcharse a casa de sus padres para evitar problemas mayores.

Similar suerte corrió otra pareja de profesionales que decidieron emigrar a Santa Clara. Ellos son de Manacas y no pueden permitirse dar los viajes diarios desde su pueblo hasta sus respectivas empresas en la capital provincial.

«Tenemos dos y tres trabajos informales para poder pagar el alquiler, porque, como se sabe, es muy caro. Pero eso no es lo peor: últimamente estamos muy inestables y casi siempre por decisión de los propietarios, que han decidido vender, prestar la casa a familiares o, simplemente, romper con su palabra», aseguran.

Este último fue el motivo por el cual a Camila se le vino el mundo encima, luego de que saliera embarazada por segunda vez. Aunque había logrado un hogar estable para su niño pequeño, el dueño de la morada en donde residía le dio un ultimátum cuando comenzó a crecer su barriga.
«No fue fácil encontrar otro alquiler que me abriera las puertas», dice. Los dueños ignoraron el hecho de que hubiéramos pactado renta por dos años, hasta que yo terminara la construcción». Lamentablemente, muchos creen en el mito popular de que las embarazadas y los niños pequeños pueden poner en peligro la propiedad de la casa. 

Otros entrevistados aseguraron haberse disgustado con los arrendadores por las pésimas condiciones de la vivienda, los recargos en los costos y otros tantos motivos. «Pero uno aguanta porque cuando estás sin casa… y tanta gente esperando que te largues de ahí para entrar… uno no está con miramientos», expone Alejandro.

Actualmente, es común que la confianza y seguridad entre arrendador y arrendado descanse en la palabra que cada cual sepa mantener. Por ello, muchas familias intentan encontrar opciones en viviendas de amigos o conocidos. Algunas de esas experiencias, alejadas de todo perjuicio, devienen exitosos contratos de larga duración.

«Ya llevo cinco años en mi alquiler. La suerte es que conozco bien a la dueña y sé que no me pasaría gato por liebre. Cuando algo se rompe, pagamos a la mitad los arreglos y cosas así. Ah, pero eso yo lo acepté desde el primer día. Pusimos los puntos sobre las íes», revela Liana.
«Algunas veces hemos pactado arreglos por más tiempo de permanencia. Yo reparo la meseta, ella me da tres meses gratis y así. Pero entre nosotras ya hay confianza y sé que funciona normalmente. No sé cómo la gente se atreve con desconocidos», asegura.

Viviendas en alquiler
Hoy, resulta imposible conocer cuántas casas arriendan fuera de la ley. Solo pueden lograrse imprecisas conclusiones a través de las estadísticas ofrecidas por la Dirección Provincial de Trabajo: en Villa Clara se arriendan legalmente un total de 561 viviendas, en ambas monedas: 253 en CUP y 308 en CUC, de las cuales 164 y 223, respectivamente, se encuentran en Santa Clara.(Foto: Tomada de Internet)

Que nos proteja la ley

Algunos de los motivos por los cuales se alquilan viviendas ilegalmente son la evasión del fisco, la lejanía de los propietarios (algunos en el exterior), la desactualización de la documentación de la vivienda o el desconocimiento de las leyes vigentes. Y sobre todo, porque se minimiza la repercusión que ello pudiera significar para el futuro de su inmueble. 

Si la persona alquilada se negara a desocupar la casa, incumpliera con los pagos de la mensualidad u ocasionara grandes daños, los dueños no tendrían recursos para apelar ante la justicia.

Según Liudmila Nápoles, jefa del equipo del Bufete Colectivo 2 de Santa Clara, con 15 años como especialista del Departamento Jurídico de Vivienda, «si todos los acuerdos quedaran plasmados en un contrato que estipulara los deberes y derechos de cada parte, ello ofrecería legitimidad para concurrir a la sala de lo civil y lo administrativo ante cualquier irregularidad.

«Cuando usted tiene la licencia para arrendar, cuenta con la inscripción de la persona en el libro y, además, con un contrato donde pactó los términos y usos de la propiedad, ambas partes están protegidas. De lo contrario, un alquiler de viviendas sin formalidad legal puede pasar por «préstamo» consensuado, y en ese caso, en una situación extrema, el conviviente pudiera adquirir derechos sobre esta. El amparo legal para las ilegalidades no existe: el alquiler ilegal trae consigo la creación de derechos legales», concluye.

Además, Nápoles desminitió otra de las grandes dudas que afectan a las familias que pretenden tener niños en viviendas ajenas: no existen probabilidades de que los recién nacidos puedan inscribirse en otra dirección que no sea la de su madre.

Para unos y otros, inquilinos y arrendadores, actuar conscientemente debe ser prioridad. Porque lo que no puede suceder es que los alquileres, por ilegales, vulneren sus derechos y deberes. En esta historia, que nadie peque de ingenuo.

«El Decreto 353, del 23 de diciembre de 1988, modificativo de la Ley 65, Ley General de la Vivienda, en el artículo 74, precisa que el propietario puede arrendar su vivienda, habitaciones o espacios a personas naturales y jurídicas, al amparo de la legislación civil común, siempre que esté en correspondencia con las regulaciones urbanas y territoriales vigentes, mediante precio libre concertado, previa autorización de la Dirección Municipal de Trabajo». Liudmila Nápoles, jefa del equipo del Bufete Colectivo 2 de Santa Clara.

* Los nombres usados son ficticios, para proteger la identidad de los entrevistados.

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