Como en el cubo de rubik

En la Jornada por el Día de la Prensa Cubana, Vanguardia conversa con un grupo de jóvenes talentosos en cuyas ideas innovadoras radica la mejor forma de recrear el periodismo contemporáneo y sus narrativas.

Ilustración de Martirena
(Ilustración: Martirena)
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Si hablamos de la prensa, no todo es lo que ustedes leen, escuchan u observan. Tras bambalinas existen anónimos cómplices cuya presencia resulta vital para que a nuestros receptores les lleguen letras, voces o imágenes.

Como en el cubo de Rubik, cada cual tiene la responsabilidad de moverse —como piezas— para juntos conformar un producto comunicativo de calidad.

Ellos son diseñadores, correctores, camarógrafos, técnicos de sonido, humoristas gráficos, locutores, directores de programas, archivistas, o personas que, en otros roles, cohabitan el hermoso universo de los medios de comunicación cubanos.

Eso es, muchas mentes en un solo cuerpo, confabulación absoluta. Simbiosis entre experiencia y juventud.

Emanuel Alberto Hernández Vázquez - Camarógrafo

(Foto: Tomada del perfil personal de Facebook)

«Empecé haciendo prácticas hace cinco años, como montador escenográfico, pues había estudiado técnico medio en diseño y elaboración de muebles.

«A las cámaras llegué de fresco, aunque la pasión por ellas la llevo en la sangre. Parece que tenía talento, pues sin conocimientos teóricos, lograba manejarlas.

«Luego hice las pruebas del curso, y aunque no soy universitario, tuve suerte, pues en ese entonces eliminaron el requisito.

«He pasado por dos momentos importantes: primero el grupo operativo donde —con deseos de aprender— se aprende mucho; y en la calle, con los periodistas. Haber estado detrás de las cámaras con un grande como Raúl Alfonso, me ayudó a llegar al punto donde estoy.

«Ha sido un gran reto para mí, siendo tan joven, hacer coberturas de primer nivel. También he filmado galas y conciertos de grandes músicos que han visitado nuestra ciudad. Creo que a veces Dios nos toca con esa chispita y tuve suerte desde mis inicios como camarógrafo.

Emanuel en cobertura de prensa. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)

«Mi papá, José Alberto Hernández Pacheco, fue casi fundador de Telecubanacán, primero como camarógrafo y luego como director de programas. Por eso digo que nací aquí, corrí por todos estos lugares, conozco a casi todo el mundo, así que verme ahora como trabajador me resulta normal. Me han acogido como una familia.

«Llegué sin ambición. Soy de los que piensa que la vida trae sus propios afanes, y que te va llevando adonde quiera que vayas. Solamente me enfoco en hacer las cosas bien».

Eduardo Ariel Orozco Álvarez - El «hombre orquesta»

(Foto: Tomada del perfil personal de Facebook)

«Me gradué de Ingeniería Informática hace dos años y me ubicaron para trabajar en Telecubanacán. Desde que llegué, la directora me dijo que mi labor les resultaba imprescindible, y me apoyaron en todo.

«Me dicen el “hombre orquesta”. Soy informático, pero cuando uno se mete en el mundo de los medios, empiezan a llamarte la atención otros roles. Por ello, he intentado unirme a las personas con experiencia.

«Desde hace más de un año integro el equipo del estudio remoto del canal, el lugar donde más se aprende, ya que las transmisiones desde allí son más complejas que en el estudio tradicional.
«Cuando hace falta, puedo cubrir otras especialidades como camarógrafo —la que más disfruto—, realización de imagen —la más difícil—, y coordinador. Cuando llegué a Telecubanacán hubo alguien que me dijo: “si quieres aprender televisión, siéntate en el máster todos los días”. Y lo tomé al pie de la letra.

Eduardo junto a colegas de Telecubanacán. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)

«Trabajar en un medio de comunicación es una gran responsabilidad, porque el error que cometas puede ser visible por miles de personas».

Yeikel Uriarte Arteaga - Técnico en Informática

(Foto: Cortesía del entrevistado)

«Fue mi abuela la que escuchó en la radio la convocatoria para la plaza de informático en el periódico Vanguardia. Yo hacía unos meses que había salido del servicio militar.

«En julio cumpliré seis años desempeñándome como técnico de informática. Sin embargo, ayudo en todo lo que pueda, desde cambiar un tomacorriente hasta tirar una foto para algún trabajo periodístico.

«Lo más difícil para mí es la cara de angustia de mis compañeros si digo que algo se rompió y no puede arreglarse; lo mejor, la satisfacción que sienten cuando logro sacar algún equipo del “cementerio”.

«En estos momentos estudio Ingeniería en Telecomunicaciones, y me sirve muchísimo para cada día poder hacer más desde mi rol. Siempre trato de vincular y aprender todo lo que me ayude a resolver problemas laborales o personales.

«Mentiría si dijera que Vanguardia no ha sido una realización personal, ha influido en todos los planos de mi vida y, a la vez, he aprendido un montón de cosas que nunca creí que me harían falta. No creo que pueda encontrar el ambiente de este colectivo en otro lugar».

Renata María Soler Rodríguez - Correctora

(Foto: Tomada del perfil personal de Facebook)

«Al periódico llegué hace casi un año, luego de graduarme de Licenciatura en Letras.

«En un primer momento estaba asustada. Entré en un departamento donde todas las personas eran mucho mayores que yo, y para mí fue como un reto. Gracias a la paciencia y entrega de mis colegas María Elena Díaz y Amparo Ballester pude irme integrando al equipo de trabajo.

«La mayoría de las personas subestima la labor de un corrector, piensan que solo es revisar la puntuación y la ortografía. Pero cada semana es un nuevo desafío. Siento la presión de que todo lo que se publica es mi responsabilidad, y soy consciente de cuánto puede transformar a los lectores la prensa escrita.

«Los conocimientos de un corrector nunca son suficientes, resulta necesario mantenerse informado y actualizado sobre cualquier tema, dominar la normas de redacción y estilo. Además, saber el tratamiento que se le debe dar en la lengua española a cada uno de los fenómenos que acontecen en el mundo.

«Cuando publicamos un error, nos afecta. El trabajo de un equipo completo es enjuiciado. Pero es un trabajo humano, en el que procuran la vista, las manos, la mente. En el cierre —cuando más presionada me siento— pienso en lo dichosa que soy por realizar el trabajo que amo.

«Y aunque estoy lejos de mi ciudad natal, Trinidad, me satisface laborar en una institución tan prestigiosa y me reconforta ser el orgullo de mis padres y familiares».

Yanet Hernández Pedraza - Traductora

Yanet en la graduación del Diplomado de Periodismo. (Foto: Cortesía de la entrevistada)

«Estudié Lengua Inglesa y Vanguardia fue mi ubicación laboral una vez graduada. Ha sido una experiencia muy interesante y he aprendido mucho sobre el funcionamiento del mundo editorial y sus diferentes aristas. He conocido sobre políticas informativas, de géneros e incluso de redes sociales.

«Hace poco egresé del Diplomado de Periodismo, y reconozco que lo comencé sin muchas expectativas. Pero siempre me ha gustado aprender todo lo que pueda, y el conocimiento no ocupa espacio. Ahora doy las gracias porque me acerqué a un mundo totalmente ajeno, pero que me ha permitido conocer a muchos periodistas, quienes han hecho de la profesión, su vida. Se aprende mucho de ellos realmente.

«La acogida fue maravillosa. Desde el principio se esforzaron en hacerme sentir parte del colectivo, de la familia. No pude haber pedido más».

Glenda Gama García - Departamento de Programación de Telecubanacán

Glenda durante la grabación de un concierto de Haydée Milanés en Santa Clara. (Foto: Tomada del perfil personal de Facebook)

«Comencé mi servicio social en el Centro Provincial del Libro, que tiene más relación con mi carrera, Filología; pero lo que siempre me había gustado para mi profesión eran los medios. Al año, pude lograr el traslado para Telecubanacán, en junio de 2019.

«En el canal he podido hacer varias cosas. Yo formo parte del departamento de programación que es donde se confecciona la parrilla televisiva, se visionan los programas para que no salgan con errores al aire, etc. También, realizamos investigaciones, a través de encuestas y sondeos de opinión para medir el rating de la programación y las preferencias de los televidentes.

«Sin embargo, he realizado muchas otros roles porque me gusta aprender cada día más algo nuevo. Por ejemplo, he ayudado en la realización de miniseries y programas, y cooperado con galas como en Lucas o el Supertanquero de las artes. Además, me he involucrado más con el trabajo en la página web y en las redes sociales Facebook y YouTube.

«Espero seguir creciendo como profesional y pasar varios cursos en un futuro, como el de cámara, producción y edición».

Lisbel Mederos - Especialista de programación

Lisbel junto a Haydée Milanés. (Foto: Tomada del perfil personal de Facebook)

«Cuando supe que podía optar por la ubicación en el telecentro provincial, me sorprendí y al mismo tiempo me alegré mucho. Nunca pensé que como graduada de Licenciatura en Letras iba a terminar trabajando en la televisión. Siempre me imaginé en la UCLV como docente o en alguna editorial provincial porque me sentía muy atraída por la edición de textos, de hecho, mi tesis de grado estuvo centrada en esa temática.

«Pero pienso que un licenciado en letras tiene mucho que aportar: de hecho, somos varios en Telecubanacán y más aún en el ICRT, donde hay rostros reconocidos que salieron de las aulas de letras de la UCLV.

«Cuando comencé en el telecentro, la televisión era un mundo totalmente nuevo para mí, al menos la parte de detrás de cámara, porque siempre he sido una asidua televidente. Y ese cambió de televidente a estar dentro del medio fue algo muy interesante.

«Lo primero que me pasó fue que la llamada “magia de la televisión” desapareció para mí. Poco a poco fui descubriendo todos los secretos y me atrapó otra magia que radica en todos los procesos que deben ocurrir antes de que un programa salga al aire y todo el trabajo en equipo que ello implica».

David Cruz Pérez - Realizador de sonido y efectos

(Foto: Tomada del perfil personal de Facebook)

«Conozco la radio desde pequeño porque tuve la suerte de tener una familia radialista, pero comencé a trabajar en CMHW a los 24 años. Me inicié como efectista y sonidista. Trabajaba de madrugada hasta hace cinco años que me uní al equipo de Alta Tensión junto a Jorge Gómez, Abel Falcón y Xiomara Rodríguez.

«Este programa tiene otra tensión, que es la de estar entre los más escuchados, y realmente me fue complicado en un primer momento: el listón estaba muy alto. Es un monstruo muy grande, hay que estar grabando, editando y escuchando al mismo tiempo. Por suerte es un colectivo espectacular, que me ha enseñado mucho y me ha sabido guiar.

«Siempre voy a seguir haciendo radio, la llevo en la sangre. No me imagino en otra parte. Cada año somos más los jóvenes que nos sumamos a la emisora, tanto actrices como realizadores o periodistas, con sus nuevas formas de hacer, sus innovaciones, sus energías. Si la radio depende de nosotros, creo que no va a morir nunca».

David en su rol de efectista. (Foto: Tomada del perfil personal de Facebook)

Luis Tomás Fernández Hernández - Locutor

(Foto: Carlos Rodríguez Torres)

«En la carrera de Comunicación Social me empiezo a vincular al mundo de la locución para ir adquiriendo las habilidades que necesitaba. Me gustaba mucho, pues nuestra radio tiene muy buenos exponentes, que me fueron encantando.

«Cuando me presenté al primer curso de locución, impartido por Samuel Urquía y Libán Ramos, no aprobé. Entonces me voy a realizar animación en centros nocturnos, mas, por cosas de la vida me descubre Annelise, ex directora de la FM 93.5 y me convida a asistir a clases como oyente.

«Urquía y Libán me aceptaron, pues creyeron que, aunque debía trabajar muy duro, tenía potencialidades. Para volver a presentarme, oficialmente, a un nuevo casting, tuvieron que pasar dos años. Pero fue diferente: el bagaje que me habían dado las clases de ambos y la práctica que había acumulado, me ayudaron muchísimo. Finalmente, aprobé las pruebas y logré habilitarme como locutor.

«También, he trabajado en Telecubanacán. Su directora, Misladys Zamora me recibió con los brazos abiertos. Allí, con Yonimiler Cárdenas y otros colegas, llegué a espacios como Con estilo y Por Cuba.

Luis Tomás en la cabina. (Foto: Tomada del perfil personal de Facebook)

«Les confieso que aunque me gusta la televisión y espero nuevas propuestas, me apasiona más la radio. En este medio te enfocas en encantar con un solo recurso, que es la voz, y entre el oyente y uno se crea una magia».

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