Un pedestal para los valientes de la ELQUIM

Ante la actual situación epidemiológica, trabajadores de la Empresa Electroquímica de Sagua la Grande garantizan el hipoclorito de sodio para todo el país.

Empresa Electroquímica de Sagua la Grande (ELQUIM)
Empresa Electroquímica de Sagua la Grande (ELQUIM). (Foto: Ramón Barreras Valdés)
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Bien sabe Alberto Pérez López, operador de despacho de la Empresa Electroquímica de Sagua la Grande (ELQUIM), los recursos que destina la nación para la batalla contra el nuevo coronavirus, y diariamente a la entrega a granel —en tolvas y tanques— de hipoclorito de sodio, para que no falte el necesario desinfectante en ningún rincón del país.

En reciente recorrido por esa industria, única de su tipo en Cuba, descubrí al sagüero en su puesto de trabajo, en plena faena, con bríos renovados para enfrentar el difícil momento, pues, como insistió: «Hay que trabajar duro para erradicar la epidemia».

El operado de despacho Alberto Pérez López, y el chofer Amaury Mirabal López, laboran sin descanso, en los empeños por trasportar hacia todas las provincias del país, el hipoclorito de sodio necesario para enfrentar la epidemia. (Fotos: Ramón Barreras Valdés)
El operado de despacho Alberto Pérez López, y el chofer Amaury Mirabal López, laboran sin descanso, en los empeños por trasportar hacia todas las provincias del país, el hipoclorito de sodio necesario para enfrentar la epidemia. (Fotos: Ramón Barreras Valdés)

A la espera de concluir el llenado de su camión cisterna se encontraba Amaury Mirabal López, quien, minutos antes de partir, me comentó sobre sus andanzas por toda la isla para llevar el producto a otras provincias, como La Habana, donde se le dificulta distribuirlo en los puntos de venta habilitados, debido a las limitaciones para el acceso de vehículos de grandes proporciones por vías estrechas. Sin embargo, reconoce el apoyo recibido por la UEB Distribuidora de la capital cubana, que lo apoya en ese empeño.

Pero para Mirabal no hay obstáculo que se interponga en el camino cuando se trata de preservar la vida del pueblo y, decidido, inicia la travesía, lejos de sus seres queridos, por espacio de tres días, pero satisfecho al saber que está cumpliendo con su deber.

En la UEB Elpidio Sosa, dedicada a la química ligera, se envasan diariamente unos 40 mil litros de lejía, en cuya tarea participan colectivos laborales de distintos sectores, incorporados al trabajo voluntario los fines de semana. (Fotos: Ramón Barreras Valdés)
En la UEB Elpidio Sosa, dedicada a la química ligera, se envasan diariamente unos 40 mil litros de lejía, en cuya tarea participan colectivos laborales de distintos sectores, incorporados al trabajo voluntario los fines de semana. (Fotos: Ramón Barreras Valdés)

También, el ingeniero Javier Sosa Castañeda expresó que la mala racha se convierte en una prueba de fuego para quienes, desde la ELQUIM, combaten la epidemia.

«Permanecer aquí constituye un gran compromiso, pues de nosotros depende mantener en todo el país la cobertura necesaria de cloro líquido».

De igual forma, Raúl Blanco Fonseca, operador de las celdas electrolíticas, asume con seriedad su cometido en el propio corazón de la fábrica, como ha sido bautizado este lugar, pues allí se obtiene la materia prima para elaborar el resto de las producciones.

Por su parte, Alfredo Duque Ruiz —quien desde hace años lleva las riendas del Buró Sindical— manifiesta que nunca antes vio tanta gente colaborando ante una situación excepcional, y destacó las horas de trabajo voluntario en la Planta Elpidio Sosa, dedicada a la química ligera, aportadas los fines de semana por sagüeros de distintos sectores para ayudar en el llenado de envases plásticos con destino a Salud Pública, Educación, Turismo y el Inder.

En tiempos de COVID-19, la industria responde

La entrada en funcionamiento de la Empresa Electroquímica de Sagua la Grande, el 21 de julio del 2019, luego de concluir su reconversión tecnológica y atravesar un largo período de pruebas, vino como anillo al dedo en momentos en que urge asegurar altos volúmenes de hipoclorito de sodio.

Su directora general, Isel Pérez López, destacó la estabilidad alcanzada por la fábrica, lo que permite trabajar de manera ininterrumpida durante las 24 horas, sin paradas que afecten la eficiencia fabril, y solo hacerlo cuando se necesite realizar los mantenimientos planificados.

Isel Pérez López, directora general de la Empresa Electroquímica de Sagua la Grande (ELQUIM), destacó los esfuerzos de los trabajadores para mantener la estabilidad de la producción de hipoclorito de sodio, en tiempos de la COVID-19. (Fotos: Ramón Barreras Valdés)
Isel Pérez López, directora general de la Empresa Electroquímica de Sagua la Grande (ELQUIM), destacó los esfuerzos de los trabajadores para mantener la estabilidad de la producción de hipoclorito de sodio, en tiempos de la COVID-19. (Fotos: Ramón Barreras Valdés)

«Para dar respuesta a la alta demanda del desinfectante, trazamos una estrategia dirigida a maximizar la producción y, a partir de aquí, obtener lejías de cloro a diferentes porcentajes».

Unos 800 trabajadores, distribuidos en ocho unidades empresariales de base, hacen posibles las entregas de un componente esencial para cumplir las medidas higiénico-sanitarias orientadas.

Aquí, obreros incluidos en el grupo de riesgo —por su edad o por padecer de alguna enfermedad— permanecen en sus hogares; mientras auditores, proyectistas y juristas realizan su trabajo a distancia.

Corresponde a la ELQUIM la transportación de sus producciones con medios propios, apoyada ahora con vehículos procedentes del Grupo Empresarial de la Industria Química; entre ellos, los de las fábricas de fertilizantes, papel y gases industriales.    

Destaca Pérez López que la UEB Elpidio Sosa cuenta con el apoyo de la EMI Comandante Ernesto Che Guevara —que aporta recipientes plásticos para envasar lejías— y del Ferrocarril, para su traslado en casillas hacia otras provincias.

«Mientras permanezca en el parqueo un carro para cargar —expresó—, estamos vendiendo. Ello demanda horas extras del personal del área comercial, encargado de las ventas.

«Tenemos aseguramiento logístico para garantizar, en envases cerrados, la alimentación de los choferes que vienen de lejos, y está limitada la entrada del personal ajeno a la fábrica, como medida preventiva. Contamos también con un equipo médico capacitado, encargado de realizar las pesquisas diarias entre los trabajadores. Tampoco faltan los nasobucos, donados por jubiladas del ramo y amas de casa».

Las actuales circunstancias no han impedido que la industria asegure otras producciones necesarias, como la sosa cáustica, el sulfato de aluminio y el silicato de sodio, empleados en la potabilización de las aguas, las refinerías de petróleo y la industria azucarera.

Un pedestal para los valientes que en la ELQUIM hacen historia ante las urgencias del momento.


Se han publicado 1 comentario

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  • Yasel

    Un aplauso para ustedes qué día a día nos brindan ese preciado líquido tan importante hoy en día.