División de Copextel en Villa Clara: también en la zona roja

El mantenimiento de la lavandería del hospital Comandante Manuel Fajardo Rivero y la reparación de los equipos de clima de la zona roja del «Celestino Hernández» resultan dos de las misiones asumidas por los trabajadores de Copextel en tiempos de la COVID-19.

Trabajadores de Copextel en el hospital Celestino Hernández
Más de 44 técnicos laboran en cinco muicipios villaclareños para mantener la vitalidad de prestaciones básicas de los servicios de Salud en Villa Clara. (Foto: cortesía de la entrevistada)
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A poco más de dos meses del impacto del SARS-CoV-2 en Cuba, el objeto social de empresas estatales ha debido readaptarse a circunstancias y urgencias que, sin relegar el valor del factor económico, priorizan la atención al pueblo y a las instituciones directamente vinculadas con el Ministerio de Salud Pública.

Según informó a Vanguardia la especialista de Atención a Clientes de la División de Copextel en Villa Clara, Olga Lidia León Burguera, dicha entidad ha mantenido el cumplimiento de los compromisos pactados con el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el de Turismo, así como los servicios de garantía a la población. Sin embargo, el tenso panorama epidemiológico y la necesidad de sumarse al llamado de «pensar como país» para actuar en correspondencia con las necesidades del territorio, provocaron un positivo viraje hacia las demandas de los hospitales y centros de aislamiento, en áreas claves como las líneas tecnológicas de clima, lavandería, gastronomía, televisión e instalación de antenas, entre otros.  

«Resulta muy meritoria la labor desempeñada por los más de 44 técnicos —distribuidos entre los municipios de Santa Clara, Caibarién, Placetas, Santo Domingo, Manicaragua y Encrucijada— encargados de asumir tareas importantes en apoyo al Sistema de Salud. Entre estas misiones sobresalen el mantenimiento de la lavandería del hospital Comandante Manuel Fajardo Rivero, la reparación de los splits de la Sala 10 (zona roja) del «Celestino Hernández», así como de los equipos de gastronomía del Hogar de Ancianos No. 2 de la capital provincial, lugares donde la exposición al virus o el riesgo de enfermar a lo abuelos ha exigido las mayores precauciones de nuestros trabajadores», refirió Olga Lidia León.

Ataviados con trajes herméticos en este verano de mayo, plantándole batalla a lo desconocido, estos y decenas de obreros de otros sectores totalmente diferentes se involucran de lleno en una lucha colectiva en la que cada cual contribuye desde su saber para frenar la COVID-19 y mantener la vitalidad de la nación.

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