Ley de Comunicación Social: un primer paso hacia un proceso comunicacional más organizado

El primer secretario del Partido y presidente de la República compartió sus consideraciones sobre el contenido de la nueva Ley y su implementación.

Compartir

Presidente cubano, Miguel Díaz-Canel. ofrece valoraciones sobre la Ley de Comunicación Social.
La Ley de Comunicación Social debe contribuir a la construcción de la imagen país. (Foto: José M. Correa)
Tomado de la edición digital del periódico Granma
204
26 Mayo 2023

La Ley de Comunicación Social representa un primer paso en el proceso de regulación y organización del sistema de comunicación social en Cuba, y así debe ser entendida, aun cuando sea fruto de un largo proceso de debate y de revisión, consideró el primer secretario del Comité Central del Partido y presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, este jueves, al intervenir en el debate previo a la aprobación de la normativa por parte de los diputados.

Como parte de la Segunda Sesión Extraordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en su X Legislatura, el mandatario compartió sus consideraciones sobre el contenido de la nueva Ley, aprobada luego por el Parlamento, y su implementación, así como su importancia para nuestro país y el proceso de conducción socialista.

Señaló que, aunque los objetivos declarados y la redacción de los artículos de esta norma tienen un enfoque necesariamente regulatorio, su mayor valor radica en el reconocimiento de las potencialidades y beneficios de la comunicación social para el desarrollo del país.

El largo periodo de confrontación y agresividad que caracteriza la criminal política del Gobierno estadounidense impacta en todos los ámbitos de la sociedad cubana y, de manera particular, en lo comunicacional. «Pero no es ni interés, ni de lejos, la razón de esta Ley», aclaró el presidente.

Presidente cubano. Miguel Díaz-Canel.
(Foto: Estudios Revolución)

Lo que estamos convocados a aprobar, manifestó al respecto, es fundamentalmente el diseño de un marco de posibilidades que apunte al desarrollo del sistema de comunicación social en Cuba que, además, hemos concebido como un pilar del Gobierno.

Si la norma tiene límites —y los tiene— es porque reconoce y expresa el estado actual en las áreas del conocimiento y la práctica profesional asociada a la comunicación en Cuba, precisó.

Eso significa, dijo Díaz-Canel, que necesariamente deberá seguir articulándose y desarrollándose, incluir aspectos relacionados con la comunicación institucional y comunitaria, y no solo mediática, o asociada específicamente a la prensa.

Apuntó que uno de los grandes desafíos que nos impone ahora mismo la nueva Ley se deriva de las concepciones e interpretación de la comunicación en el ámbito digital y su integración con el resto del sistema, por la complejidad de un escenario que evoluciona a una velocidad sin precedentes.

Resaltó el mandatario la importancia de reconocer e incluir el papel de las personas en los ámbitos organizacional y mediático, pues todos los que participan en los procesos comunicacionales inciden, interactúan, se relacionan, tienen niveles de influencia y deciden, en algún grado, la eficacia de la comunicación.

Por otra parte, añadió, estos ámbitos solo ganan sentido en su interrelación con las personas, desde las acciones que se diseñan para ellas, con ellas o teniendo en cuenta sus características y/o necesidades.

Por ello, Díaz-Canel destacó que es fundamental y necesario que junto con esta Ley, y a favor de su implementación más efectiva, se promueva e impulsen la educación para la comunicación y la alfabetización mediática de las personas en nuestro país, como una necesidad de dotar a la población de conocimientos, capacidades y herramientas para una comprensión y valoración crítica de las lógicas de funcionamiento de los medios, además de potenciar y facilitar el acceso a ellos y a las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC).

Es imprescindible comprender cuánto ha impactado el desarrollo de las TIC en el rol de los sujetos que intervienen en esos procesos: ya no se trata de la simple fórmula emisor-mensaje-receptor. «Presencia no garantiza visibilidad», enfatizó.

Destacó que este nivel de concentración del consumo en plataformas que no son de propiedad pública, y que establece restricciones a la práctica de los usuarios en función de sus intereses, aunque en el discurso digan lo contrario, así como los mecanismos de filtrado de información a partir de algoritmos, hacen que el acceso a la información y las posibilidades de comunicación sean, en apretada síntesis, cada vez menos de dominio de uso público y cada vez menos democráticos.

Una norma de trabajo permanente y apegada a la Constitución

Recordó Díaz-Canel que, como la Ley es una norma de alto impacto estratégico, por regular uno de los ámbitos de mayor ataque contra Cuba, algunos de los debates principales en sectores intelectuales y profesionales se han centrado en aspectos puntuales de la norma que pudieran favorecer o legitimar determinadas manifestaciones de subversión e impacto para la seguridad nacional, en un contexto de intensa guerra mediática.

Los principales elementos de debate —argumentó el mandatario— han tenido un enfoque preventivo ante la subversión, y apuntan principalmente hacia el carácter de los medios y su propiedad, y la regulación en torno a la figura del patrocinio.

En función de esas preocupaciones, agregó, se hicieron ajustes en su articulado y enunciados, buscando eliminar ambigüedades y evitar futuras interpretaciones que pudieran contradecir el espíritu y la letra de la Constitución.

Asimismo, resaltó que la Ley reconoce que la información que soportan los procesos comunicacionales debe ser veraz, objetiva, oportuna, actualizada, verificada y comprensible, como principios básicos elementales.

En cuanto a la comunicación en el ámbito organizacional, precisó el jefe de Estado que la norma debe convertirse en un instrumento de trabajo permanente, para terminar de entender que el fin no es el mensaje de traslado, sino la utilidad imprescindible de la gestión comunicacional, en función de los objetivos estratégicos de la entidad.

«Esta legislación debe permitirnos superar los vacíos y vencer las inercias institucionales. Alguna situación determinada que esté impactando negativamente a la población, los servidores públicos responsables están obligados a informar de inmediato, desde todos los espacios posibles», aseveró el mandatario, e indicó que toca a la prensa, por su parte, «contar primero y responsablemente cada información sensible para el pueblo».

El primer secretario del Partido enfatizó también en que es hora de comprender y emplear todos los recursos de la comunicación social para favorecer la participación, la transparencia, la rendición de cuentas, y para unir todos nuestros conocimientos en función de extraer las mejores ideas, articularlos y generar consensos.

Puntualizó que, dado que somos un país estructurado y organizado, donde se trabaja mucho para resistir el embate de un acoso hostil y asfixiante, compete fundamentalmente a la comunicación social contribuir a la construcción de la imagen país, en correspondencia con los atributos que identifican la nación y la realidad que vivimos.

Reiteró Díaz-Canel que la Revolución busca el diálogo verdadero que antepone la verdad y la ética para la indecencia y la perversidad, que no negocia su existencia, no legitima mercenarios y actúa con seguridad y firmeza.

Además, alertó el presidente, en frente tenemos un espacio tomado por extremistas, fundamentalistas, donde las fuerzas anticubanas, generadoras de odio, actúan en permanente disposición para el linchamiento a base de mentiras, manipulación, tergiversaciones, incitación a la violencia e incluso la regresión militar.

Al respecto, condenó que una de las agrupaciones musicales más populares de Cuba, Buena Fe, está sufriendo ahora mismo el ataque de odiadores profesionales, alentados desde plataformas tóxicas con un solo objetivo: provocar el fin de la Revolución.

Díaz-Canel denunció que quien defiende la verdad está expuesto no solo a pagar el precio por sus ideas, sino a sufrir la descalificación personal, la censura y el odio, y no nos asusta el desafío, lo asumimos con orgullo y dignidad.

Añadió que esa defensa es una parte de nuestro sentido de nación, que se ha conformado con la suma de las individualidades que somos, unidas esencialmente en los esfuerzos por superar nuestras insuficiencias y en la comunión de sueños por alcanzar.

El mandatario cubano referenció a la doctora en Ciencias Hilda Saladrigas Medina, una de las expertas que más ha contribuido en la redacción de este texto normativo, cuando resumió la esencia fundamental de esta Ley: «Cuba en su particularidad puede y debe hacer las prácticas todas y las comunicativas sociales de modo diferente, de modo revolucionario». (Susana Antón Rodríguez,Iris de la Cruz Saborit, Wennys Díaz Ballaga y Liz Conde Sánchez)

Comentar