En los cubanos patriotas dispersos por el mundo la Nación crece y se enriquece

A 19 años de la III Conferencia La Nación y la Emigración, quedó inaugurado en La Habana un nuevo espacio de diálogo en el que participan emigrados cubanos provenientes de medio centenar de países.

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Inauguración de la IV Conferencia La Nación y la Emigración, en La Habana.
(Foto: Tomada de Internet)
Tomado de la edición digital del periódico Granma
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19 Noviembre 2023

Con la presencia del primer secretario del Comité Central del Partido y presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, comenzó en La Habana la IV Conferencia La Nación y la Emigración.

Más de 400 delegados provenientes de medio centenar de países asisten al evento, que tiene el propósito de seguir estrechando los vínculos de Cuba con sus ciudadanos en el exterior.

Presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, asiste a la inauguración de la IV Conferencia La Nación y la Emigración.
(Foto: Estudios Revolución)

A 19 años de la III Conferencia, este nuevo espacio de diálogo se distingue por el hecho de que, gracias a las modificaciones realizadas a la política migratoria, la mitad de los participantes, aunque viven en otros sitios del mundo, mantienen la residencia cubana.

Además, porque debido al tiempo transcurrido, una buena parte de los delegados no estuvo en los encuentros anteriores.

«Esta conferencia constituye una muestra afortunada e inequívoca del fortalecimiento continuo e irreversible de los vínculos entre Cuba y sus nacionales en el exterior, resultado del diálogo iniciado en noviembre de 1978, promovido por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz», aseguró el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, al pronunciar las palabras de apertura.

El canciller cubano, expresó que el respeto irrestricto a la soberanía y la independencia de la Patria, y la voluntad común de continuar estrechando y diversificando nuestros lazos, son premisas compartidas.

Explicó que el país atraviesa una situación económica compleja, con impactos sociales visibles que afectan los niveles de vida de la población, debido al efecto combinado del recrudecimiento extremo del bloqueo norteamericano, las secuelas de la pandemia y el impacto de la crisis global y los conflictos internacionales en curso.

A ello, reconoció que se añade el hecho de también haber tropezado con nuestras propias deficiencias, distorsiones y dificultades.

En ese complejo panorama, aseguró que el gobierno cubano mantiene el firme compromiso de salvaguardar la justicia social y proteger, en todo lo posible, la equidad que nos ha caracterizado.

Entre los logros indiscutibles de la Revolución cubana, destacó la efectividad de su sistema sanitario —puesta de manifiesto durante el enfrentamiento a la COVID-19— y las vacunas creadas por sus científicos, los cuales constituyen ejemplos fehacientes de esa resistencia creativa, asentada en el talento y en la fuerza colectiva para superar las adversidades.

Rodríguez Parrilla se refirió igualmente a los avances en materia de derechos sociales, con la aprobación de un nuevo código de las familias, los programas dedicados a la niñez y la adolescencia, por el adelanto de las mujeres y contra la discriminación racial.

Dijo además que, en el ámbito internacional, nuestro Estado disfruta de amplias relaciones, prácticamente con todos los países, con buena parte de los cuales posee vínculos de amistad y cooperación.

«Cuba tiene un elevado prestigio y es reconocida por sus contribuciones a favor de la paz, el diálogo y el entendimiento», dijo.

En reconocimiento a esto, afirmó que disfrutamos de una solidaridad extraordinaria en todos los continentes, manifiesta en los momentos cardinales de nuestra Historia, en la que han tenido una participación activa, los cubanos que viven en otras partes del mundo.

En este sentido, agradeció los pronunciamientos y ayudas fraternas de nuestros compatriotas, y los donativos recibidos durante la etapa más crítica de la COVID-19 y tras los fenómenos meteorológicos que han azotado la Isla.

Presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, y el canciller Bruno Rodríguez.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, y el canciller, Bruno Rodríguez Parrilla. (Foto: Omara García Mederos)

Reiteró que el principal desafío para el desarrollo del país, continúa siendo la hostilidad de los gobiernos de los Estados Unidos y, fundamentalmente, el bloqueo, reforzado de una manera sin precedentes en el año 2019.

La asfixia provocada por el bloqueo y las medidas extremas de los últimos años, junto a la arbitraria designación de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo, constituyen una violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos de los cubanos, y el mayor obstáculo para nuestro desarrollo, con un impacto directo en los altos flujos migratorios, aseveró.

El titular del Minrex expresó la voluntad de construir una relación respetuosa y civilizada con el gobierno de los Estados Unidos, lo cual pudo constatarse en la práctica en los años 2015, 2016 y 2017.

«Nuestro ánimo es seguir expandiendo y profundizando los lazos con diversos sectores de la sociedad estadounidense», recalcó.

Recordó que estos diálogos iniciaron en 1978, promovidos por el Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, en un momento en el que la Revolución estaba en franco proceso de consolidación e institucionalización al cabo de 20 años del triunfo rebelde de 1959 y el país había abierto sus vínculos con el mundo y roto el cerco de aislamiento que intentó ponerle el imperialismo.

A la vez, se venía desarrollando en Cuba una percepción de la necesidad de restablecer lazos con aquellos cubanos que por diversas razones habían salido de esta tierra, en especial a los Estados Unidos, y que, con independencia de su inclinación política, tenían el deseo de regresar o mantener contacto con la Patria y sus familias.

Rodríguez Parrilla argumentó que en esas circunstancias fue tomando cuerpo una política «que, desde el principio hasta hoy, se ha desarrollado bajo condiciones difíciles y extraordinarias, que no son comunes en el caso de los vínculos de otros países con su emigración».

En nuestro caso, la nación ha permanecido bajo la constante agresión de una gran potencia ubicada solo a 90 millas, donde residen -o son ciudadanos- la mayoría de los emigrados, con una presencia muy concentrada de una comunidad donde se manifiesta determinado grado de hostilidad alimentada, conducida o manipulada, mencionó.

Delegados a la IV Conferencia La Nación y la Emigración.
(Foto: Tomada de Internet)

Asimismo, recordó las palabras de Fidel en el encuentro de hace 45 años, cuando expresó que «siempre la Historia consigna las cosas que tienen algún valor humano, social, político, y nosotros creemos que esto tiene valor, un alto valor humano, social y político. Cualesquiera que sean las incomprensiones de ahora, las dudas, el futuro consignará con reconocimiento esto que estamos haciendo».

Como fruto de ese acercamiento constructivo, prosiguió el canciller cubano, se han producido notables progresos y se han adoptado paulatinamente importantes decisiones y medidas dirigidas a estrechar los vínculos de la Mayor de las Antillas con sus emigrados.

Enfatizó en que las dos primeras Conferencias La Nación y la Emigración, celebradas en 1994 y 1995, permitieron profundizar el acercamiento, ampliar la composición de los participantes en el diálogo procedentes de varios países, no solo de EE. UU.

Además, se logró diseñar con mejor estructura y mayor institucionalidad, la política de acercamiento e inserción de los entonces emigrados en la vida nacional.

Reseñó que algo similar ocurrió con la Conferencia de 2004: el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de la República, en ocasión de la despedida a su santidad Benedicto XVI, el 28 de marzo de 2012 afirmó: «Reconocemos la contribución patriótica de la emigración cubana, desde el aporte decisivo a nuestra independencia de los tabaqueros de Tampa y Cayo Hueso y todos los que fueron sostén de los anhelos de José Martí, hasta los que se oponen hoy a quienes atacan a Cuba y manipulan el tema migratorio con fines políticos. Hemos realizado prolongados esfuerzos por la normalización plena de las relaciones de Cuba con su emigración que siente amor por la Patria y por sus familias, y persistiremos en ellos por la voluntad común de nuestra nación».

El ministro de Relaciones Exteriores de la Isla aseguró que han tenido un papel importante las medidas de carácter consular para facilitar los trámites y reducir requisitos, disminuir gastos, eliminar obstáculos para una comunicación cada vez más fluida y para favorecer los vínculos familiares.

Entre los resultados más visibles, enumeró las crecientes manifestaciones de apoyo y solidaridad con Cuba de los nacionales que residen fuera del país, incluso en los Estados Unidos.

Están muchos de ellos sometidos, como lo están sus familiares, amigos, vecinos, conocidos y los cubanos en general, a una permanente agresión tóxica por vía de los medios de comunicación y las redes digitales, con plataformas radicadas especialmente en el sur de la Florida, financiadas por entidades gubernamentales, precisó.

«Es una agresión que sabemos muchas veces los exponen a ustedes a diversos peligros y admira a nuestro pueblo cómo ustedes defienden con hidalguía su postura moral y política», reconoció a los presentes.

El titular del Minrex advirtió que la participación de los cubanos que viven fuera del país en la vida nacional es cada vez más activa: se expresa en la economía y la actividad comercial, y se amplían las oportunidades para un papel creciente de ellos en el desarrollo de la Isla.

Nuestra cultura, señaló, es una sola, se ilustra en el pensamiento y la creación artística y literaria de todos, en el desarrollo de la ciencia y la vida académica, en el ejercicio del deporte y en otras facetas de la vida.

Más allá del contexto cubano, la movilidad humana y la circularidad son tendencias de la época en todas las latitudes, motivadas por circunstancias comunes asociadas al desarrollo y el bienestar, expuso.

Al respecto, comentó que nuestra historia tiende a superar el concepto de emigrado por el de «cubanos que somos y son, y van y vienen, en sus disímiles circunstancias; participan y contribuyen, defienden y enriquecen, retornan o se prolongan en sus hijos, sus nietos, sus bisnietos que seguirán siendo cubanos».

«La fórmula martiana del amor triunfante, inscrita con sangre en la bandera de la estrella solitaria, es nuestra fe. Allá ellos, los lindoros, como les llamó el Apóstol, a los que, con ánimo de sumisión, odian y destruyen. Los neoanexionistas no estarán entre nosotros», exclamó Rodríguez Parrilla.

Recalcó que en los cubanos patriotas residentes en el exterior la Nación crece, se enriquece, se manifiesta y se presenta orgullosa por el mundo, cada vez con más amplitud, dondequiera que haya alguien cubano que lleven el alma el sentimiento de la Patria.

«En Cuba está la sustancia materna, el origen, la esencia, está el pueblo y está la Historia, que es de todos los cubanos. De las entrañas de la Isla se nutre nuestra cubanía, que es cubanidad y conciencia de lo que somos y lo que queremos ser, y emana de aquí la fuerza de la nación y la cultura cubana», concluyó. (Daniela Cabrera Monzón, Ronald Suárez Rivas y Nuria Barbosa León)

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