Hoy no solo en América Latina, sino en muchas otras partes del mundo, el amanecer se vistió de indignación: la agresión contra la República Bolivariana de Venezuela no deja impasible a los justos. No se trata de otra cosa que un acto fascista, que busca saquear sus recursos naturales.
Por ello, el primer secretario del Comité Central del Partido y presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, acompañado del pueblo habanero, asistió a un acto de condena, en rechazo a la agresión militar imperialista yanqui contra Venezuela.
Esta es una posición de respaldo a su legítimo presidente, Nicolás Maduro Moros, y a la primera combatiente Cilia Flores, de los que aún se desconoce el paradero.
Hasta la Tribuna Antimperialista llegaron, además, miembros del Buró Político del Partido, del Secretariado de Comité Central, del Gobierno, y de las organizaciones políticas y de masas.
«¡Abajo el imperialismo inmoral y fascista!», esas fueron las primeras palabras del primer secretario del Comité Central del Partido y presidente de la República de Cuba, al denunciar, desde la Tribuna Antimperialista de La Habana, la agresión a Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro.
Añadió que es ese un acto de terrorismo de Estado, contra la Paz de nuestra región y un ataque inaceptable al derecho internacional.
La tierra de Bolívar es sagrada y un ataque a sus hijos, es un ataque a todos los hijos dignos de nuestra América, afirmó el Jefe de Estado.
Díaz-Canel precisó que la amenaza no es solo contra Venezuela, es contra la humanidad entera, y se sustenta sobre la doctrina de la Paz por el uso de la fuerza.
«Quienes celebran el acto terrorista y fascista que acaba de cometer Estados Unidos sobre una nación soberana del continente, solo pueden hacerlo desde el odio que les nubla el juicio.
«Nadie mínimamente informado puede ignorar ni subestimar, las graves implicaciones de tales actos criminales para la paz regional y mundial.
«Por eso urge que la comunidad internacional se movilice, se articule, se coordinen en la denuncia a este flamante acto de terrorismo Estado, y del ilegal, inmoral y delictivo secuestro de un Presidente legítimo para propiciar un cambio de régimen, como si alguien ajeno al pueblo venezolano tuviera ese derecho.
«El objetivo no es nuestro hermano Maduro, no son los militares venezolanos, no es ni siquiera la falaz narrativa del narcotráfico que sostuvieron con absoluto cinismo durante semanas y meses bandidos de la peor especie como Marco Rubio.
«El muy oscuro objeto del deseo imperialista es el petróleo venezolano, son las tierras y los recursos naturales de Venezuela. Solo los cínicos y los cobardes pueden cerrar ojos y oídos a las declaraciones de Trump y sus secuaces que hace apenas días reconocieron que lo que buscan son las riquezas de Venezuela, riquezas que le ha prometido abiertamente sin límites la candidata al imperio, y que ya por ahí hoy andan las noticias de que la van a apoyar para que sea la presidenta de Venezuela.
«El objetivo es también apagar el bastión de resistencia al imperialismo y de defensa de la integración regional que es la Revolución bolivariana desde la llegada del comandante Chávez a la presidencia de la heroica nación».
Con la patria no se juega
Gerardo Hernández Nordelo, Coordinador Nacional de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) de Cuba, intervino este sábado en la tribuna antiimperialista para condenar enérgicamente la reciente agresión militar del gobierno de EE. UU. contra Venezuela.
Hernández Nordelo advirtió que «con la patria no se juega. Con la revolución no se juega. Con la unidad cubana no se juega», tras señalar que ciertas potencias amenazan con que «Venezuela primero y Cuba después».
El dirigente enfatizó el costo de la independencia y criticó las acciones unilaterales: «La humanidad tiene que alzar su voz y decirle al imperio que estamos en pleno siglo XXI y que el mundo no se gobierna como un pueblo del lejano oeste a pistolazos».
Denunció el ataque como un acto arbitrario que ha cobrado vidas inocentes: «Las bombas que cayeron en diferentes ciudades de Venezuela al estallar no preguntaron quién era chavista y quién no. Nos llegan reportes de que han costado vidas de personas inocentes».
«Es lo que le puede ocurrir a cualquier pueblo que se descuide. Es lo que le puede ocurrir a cualquier pueblo que no mantenga su unidad. Ese es el precio que hay que pagar», alertó.
Finalmente, ratificó la solidaridad con el pueblo venezolano y la firmeza de Cuba: «Quien quiera apoderarse de este pueblo tendrá que venir preparado para enfrentarse a la resolución de los cubanos, a la unidad de los cubanos y a nuestra voluntad de defender nuestra patria hasta la última gota de sangre».
Cuba y Venezuela una sola bandera
Abel Prieto Jiménez, presidente de Casa de las Américas, exigió una denuncia universal: «No puede haber una persona digna en este mundo que no denuncie… este infame acto», y llamó a «tocar todas las puertas para que circule la verdad sobre este plan siniestro para apoderarse de las riquezas de Venezuela».
Definió el conflicto como la pugna entre «las fuerzas del odio, de la guerra, de la muerte y las fuerzas de la soberanía, de la dignidad, de la vida».
Citando a Fidel Castro respecto a Vietnam —«Estamos dispuestos a dar hasta nuestra propia sangre»—, Prieto afirmó que hoy ese sentimiento se aplica a Venezuela. Reiteró la unidad histórica entre ambas naciones con la consigna «Cuba y Venezuela una sola bandera», proclamada recientemente en un evento en Caracas.
En nombre de «la Revolución Socialista que acumula tanta historia… de resistencia y de victorias», exigió «que liberen al presidente Maduro y que se retiren las fuerzas militares imperialistas del Caribe».
Un asalto a la paz regional
Fernando González Llort, presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), calificó como «cobarde y vil ataque» la agresión militar estadounidense contra Venezuela ocurrida «en la madrugada de hoy».
Señaló que este ataque «no es un hecho aislado», sino una escalada para «someter a un pueblo soberano» y destruir la Revolución Bolivariana.
Advirtió que la agresión «trasciende las fronteras venezolanas» y constituye «un ataque directo a los pilares de la convivencia y el derecho internacional». Asimismo, la definió como «un asalto aborrecible a la aspiración de construir una zona de paz».
González Llort denunció que «los bombardeos sobre Caracas y otros estados venezolanos demuestran quiénes son los que infunden el terror». Acusó a la administración estadounidense de operar como una «mafia internacional organizada» y de mostrar una «naturaleza fascista».
Afirmó que esta agresión es «una expresión explícita de la aplicación del corolario de la doctrina Monroe contra nuestros pueblos». Ante esto, declaró que la solidaridad con el pueblo venezolano «es inquebrantable» y enfatizó que «nuestra América no es patio trasero de nadie».
Respaldó la exigencia de «prueba de vida del presidente Nicolás Maduro» y convocó «a la movilización mundial por la paz». Finalizó señalando que «Venezuela hoy es la causa de la humanidad» y que apoyarla es «defender nuestro derecho a la paz».
La comunidad científica cubana también denuncia la agresión a Venezuela
La destacada científica cubana y Heroína del Trabajo de la República, Belinda Sánchez Ramírez inició su intervención en la tribuna antiimperialista para condenar el ataque militar estadounidense contra Venezuela evocando al poeta: «Una vez más se hizo realidad la pesadilla del poeta que soñó con aviones que nublaban el día, justo cuando la gente más cantaba y reía».
Sánchez Ramírez definió la esencia del imperialismo como «saquear, que es mentir, que es asesinar». Afirmó que la única forma de enfrentarlo es «con la luz de nuestras frentes que emana de la estrella de Bolívar, de Martí y de Fidel y con el brazo de acero de Máximo Gómez».
Desde su condición de científica, expresó: «Los científicos cubanos que nos esforzamos por producir medicamentos para salvar vidas, no podemos dejar de sentir más que el repudio y el horror ante estos especialistas que producen muerte y dolor».
Denunció específicamente «el acto de terrorismo de Estado, de violencia, el cobarde ataque a Venezuela» y «el secuestro del presidente Maduro democráticamente elegido». Advirtió que «la agresión fue hoy con Venezuela, pero puede ser mañana con Cuba, con Nicaragua, con México», contra cualquier país con riquezas naturales o independencia.
La científica alertó que «el imperialismo fascista no respeta el derecho internacional. No respeta ni reconoce la soberanía de los pueblos, ni la vida ni conoce el concepto de dignidad». Ante esto, reafirmó que «Cuba continuará defendiendo la paz y la soberanía de los pueblos», apostando por «la vida, la solidaridad, el amor, la verdad y siempre por la unidad».
Cubana denuncia ataque y exige respuesta internacional
La cooperante médica cubana Agnerys Cruz Rodríguez, quien laboró por diez años en Venezuela, intervino en la tribuna antiimperialista para exigir una respuesta urgente de la comunidad internacional ante el «criminal ataque de Estados Unidos a Venezuela».
Con conocimiento de la realidad venezolana, Cruz Rodríguez cuestionó: «¿Dónde está la Organización de Naciones Unidas? ¿Dónde están los que se definen como defensores de la paz?». Denunció que «un estado no puede adjudicarse el derecho de ser juez del mundo» y que «los mecanismos internacionales deben tomar partido en el asunto».
Calificó la agresión como un «grave asalto a América Latina y el Caribe como zona de paz» y como «terrorismo de estado contra el bravo pueblo venezolano y contra nuestra América». Aseveró que estos actos de barbarie contra la soberanía «no pueden permanecer impunes».
Basándose en su experiencia directa, la colaboradora rindió homenaje al pueblo venezolano: «Nos solidarizamos plenamente con el pueblo venezolano que a lo largo de la historia ha demostrado una voluntad inquebrantable para defender su independencia». Lo describió como «un pueblo heroico, noble, aguerrido, que además tiene un profundo carácter humanista en su revolución bolivariana».
Concluyó haciendo un llamado a la movilización global: «El pueblo venezolano no merece semejante acto de barbarie. Hacemos un llamado a los pueblos de América Latina, el Caribe y el mundo a movilizarse».
Los jóvenes también alzan su voz
Adriana Amore Moreno, secretaria general de la Unión de Jóvenes Comunistas en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales, denunció que la agresión contra Venezuela «no es un incidente aislado, es la manifestación más brutal de una estrategia imperial que lleva décadas ejecutándose».
Calificó como un acto sin precedentes el que «han secuestrado criminalmente... al presidente Nicolás Maduro», un jefe de estado elegido democráticamente.
Amore Moreno describió una «secuencia conocida»: «Primero las sanciones económicas... luego la guerra mediática para deslegitimar, el bloqueo financiero para estrangular y finalmente, cuando el pueblo se niega a rendirse, la agresión directa». Afirmó que todo «se ha construido sobre la base de la mentira y de la manipulación».
La dirigente juvenil cuestionó el motivo real: «La aniquilación de las ideas, la destrucción de los principios y de la unidad latinoamericana que tanto temen, porque saben que los pueblos unidos son indoblegables».
Advirtió que: «Si hoy es Venezuela, mañana puede ser cualquiera de nosotros. Ningún pueblo latinoamericano está a salvo, mientras el imperialismo mantenga su capacidad de agredir impunemente».
Reiteró la solidaridad inquebrantable: «Venezuela no está sola, porque su causa es nuestra causa. La soberanía venezolana es indivisible de nuestra lucha». Dirigiéndose al pueblo venezolano y a su presidente, sentenció que el imperio y sus operadores jamás doblegarán la voluntad de pueblos que aprendieron a luchar por su liberación. ()