El incidente armado ocurrido en aguas del canalizo El Pino, cayo Falcones, municipio de Corralillo, provincia de Villa Clara, donde una lancha rápida con matrícula de la Florida (fl7726sh) abrió fuego contra una unidad de las Tropas Guardafronteras del Ministerio del Interior, no es un caso aislado.
La historia de las agresiones contra Cuba por parte de grupos anticubanos organizados, entrenados y financiados en Estados Unidos es extensa y está muy bien documentada. Durante años las agresiones contra poblados costeros, pescadores y embarcaciones cubanas establecieron un patrón de violencia que se extiende por más de seis décadas hasta el presente.
Por solo citar algunos ejemplos, en 1963 dos lanchas de desembarco procedentes de un buque madre abrieron fuego de bazucas y ametralladoras contra la fábrica de ácido sulfúrico Patricio Lumumba, en la costa norte de Pinar del Río.
Un caso señalado de acción criminal contra pescadores cubanos fue ejecutado directamente por autoridades estadounidenses, el 3 de febrero de 1964, cuando varias unidades de la Marina de Guerra de ese país abordaron y secuestraron en aguas internacionales los buques pesqueros cubanos Lambda 8, Lambda 39, Cárdenas 14 y Cárdenas 19, junto con sus 38 tripulantes.
Una de las agresiones más canallescas fue cometida el 2 de octubre de 1971 por dos lachas rápidas provenientes de la Florida, contra la comunidad costera de Boca de Samá, en el municipio de Banes, Holguín. Los resultados de la «valiente acción» fueron dos fallecidos y cuatro heridos, entre ellos las hermanas Nancy (15 años) y Ángela Pavón (13 años).
En octubre de 1972, varias lanchas rápidas artilladas asaltaron los pesqueros cubanos Aguja y Plataforma 4 cerca de la isla Andros, en Bahamas. Un año después, las naves pesqueras cubanas Cayo Largo 34 y Cayo Largo 17 corrieron igual suerte, siendo herido mortalmente el pescador Roberto Torna Mirabal.
Así, el 6 de abril de 1976, una lancha pirata atacó dos embarcaciones pesqueras cubanas, el Ferro 123 y el Ferro 119, hundiéndolas a tiros de ametralladora en la zona entre Cayo Anguila y Cayo Sal. Los tripulantes del Ferro 123 quedaron heridos y a la deriva.
En otro incidente, fechado en 1992, una lancha estadounidense chocó con una patrullera cubana, lo que provocó el hundimiento de la primera y la muerte de varios de sus tripulantes.
Es largo el corolario de acciones criminales realizadas por embarcaciones piratas provenientes de territorio estadounidense. Es hora ya de poner fin a tales prácticas.
En contexto:
14/10/1990: Se infiltraron por Santa Cruz del Norte, La Habana, los terroristas Gustavo Rodríguez Sosa y Tomás Ramos Rodríguez.
17/09/1991: Detenidos dos terroristas procedentes de Miami que tenían como objetivo sabotear tiendas para el turismo. Se les ocuparon armas y una planta de radio.
29/12/1991: Capturados en Cárdenas, Matanzas, dos individuos procedentes de Miami, sus planes eran realizar sabotajes a instalaciones económicas y otros servicios públicos y de recreación.
7/10/1992: Ataque pirata al Hotel Meliá Varadero, por una lancha armada de la organización terrorista Comandos l.
2/04/1993: Ametrallado el buque tanque Mykonos, de bandera maltesa y tripulación cubano-chipriota, siete millas al norte de Matanzas. (Raúl Antonio Capote)