InteligencIA: entre datos y algoritmos

 Un acercamiento a la Inteligencia Artificial, su historia y proyecciones, desde la sección «Eureka».

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Vanguardia - Villa Clara - Cuba
(Foto: Tomada de Internet)
Lisvany Martín Rodríguez
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05 Junio 2026

Si decimos que podría considerarse uno de los temas del momento, cuyo desarrollo ha impulsado cambios relevantes en todos los sectores, no será difícil deducir que hablamos de la inteligencia artificial (IA en español o AI por sus siglas en inglés). Aunque esta tecnología ha alcanzado su mayor auge en los últimos años, su génesis se remonta al siglo pasado e, incluso, a investigaciones previas que le abrieron el camino.

En 1950, el matemático y lógico inglés Alan Turing, padre de la computación moderna, publicó el ensayo Computing machinery and intelligence (Maquinaria computacional e inteligencia). Conocido como test de Turing, el método propuesto por el científico es una herramienta de evaluación de la capacidad de una máquina para exhibir un comportamiento inteligente similar al del ser humano o indistinguible de este, uno de los estudios precursores de la IA.

Más adelante, en el año 1956, el informático estadounidense John McCarthy acuñó por primera vez la expresión inteligencia artificial. Lo hizo en el que se considera el evento germen de esta disciplina como campo de actividad: la Conferencia de Dartmouth, celebrada en la universidad Dartmouth College, de Estados Unidos. Durante las décadas siguientes, las expectativas fueron muy altas y no pudieron cumplirse, por lo que se ralentizó drásticamente el progreso de la IA.

De acuerdo con especialistas de la Escuela de Posgrado de Salamanca, en España, con el incremento de la potencia computacional en los años 90 y 2000 aparecieron nuevas técnicas como el aprendizaje automático (machine learning). Sobre la base de esta tecnología, las máquinas aprendieron patrones a partir de grandes cantidades de datos, lo que permitió el desarrollo de sistemas útiles en áreas como el reconocimiento de voz o la predicción de tendencias.

(Foto: Tomada de Internet)

En los años más recientes, los modelos generativos han constituido uno de los principales avances de la IA. Su ampliación ha permitido producir contenido original en distintos formatos. El funcionamiento se centra en el aprendizaje de una enorme cantidad de datos mediante los cuales crean textos, imágenes, música y videos que parecen generados por inteligencia humana. Entre estos modelos se encuentran los chats conversacionales, el popular Chat GPT y DALL·E.

Según confirman investigadores de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), de México, la IA también ha logrado impactos en áreas como la robótica, la medicina, la educación, el transporte y la logística. En el importante sector sanitario, por ejemplo, se han desarrollado tecnologías para la detección de enfermedades, la investigación clínica y el análisis de perfiles genómicos para recomendar terapias adaptadas al paciente.

El futuro de la inteligencia artificial aún reserva varios cambios en múltiples sectores. Para muchos, uno de los mayores retos radica en su uso indiscriminado en la formación académica, por la inducción del facilismo en los procesos de enseñanza y aprendizaje, y la consiguiente pérdida del rigor educativo. A partir de la Estrategia para el Desarrollo de la IA, los expertos de nuestro país ya investigan el tema para que prime el componente ético. No se trata de negar los avances y oportunidades de esta tecnología, sino de aprovecharlos con responsabilidad.

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