Jesús, el primero: «no me permití­ caer en pánico »

«Nunca dejé de informarme con los médicos, de buscar en Internet las noticias sobre la enfermedad y sus caracterí­sticas, y me di cuenta de que las probabilidades de complicación eran muy bajas».

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Jesús Álvarez López, paciente recuperado de COVID-19
«En ese momento quería localizarlos a todos, que se pusieran a salvo, que buscaran ayuda; incluso, tenía un cargo de conciencia enorme, hasta que comprendí que no era mi culpa: las cosas suceden y lo que queda es enfrentarlas con la mejor disposición posible».(Foto: Freddy Pérez Cabrera)
Liena María Nieves
Liena Marí­a Nieves
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26 Marzo 2020

Nació un dí­a antes de la Nochebuena de 1994. Capricornio, según su signo zodiacal; o sea, que de confiar plenamente en los designios de los astros, el bailarí­n santaclareño Jesús ílvarez López el primer cubano portador del COVID-19 y, más importante aún, el primero en recuperarse del virus que en tres meses le ha alzado la falda al planeta y nos ha mostrado cuán miní­sculos somos como especie, debe ser un hombre estable, seguro de sí­ mismo y optimista. En este caso, démosle total crédito a los augurios de las estrellas, pues su voz, a través del teléfono, me devolvió la serenidad de quien jamás se sintió perdido.

¿Qué fue lo peor de saberte enfermo?

La incertidumbre, el no saber cuántos más de mis seres queridos, amigos, vecinos y compañeros de trabajo podrí­an estar contagiados. Imaginar enferma a mi niña, de solo un añito, me entristeció mucho. En ese momento querí­a localizarlos a todos, que se pusieran a salvo, que buscaran ayuda; incluso, tení­a un cargo de conciencia enorme, hasta que comprendí­ que no era mi culpa: las cosas suceden y lo que queda es enfrentarlas con la mejor disposición posible.

«Una vez que supe que el resultado del examen dio positivo al COVID-19, llegó la parte de hablar con mi novia, de darle ánimos. Ella se sentí­a muy culpable, pero, ¿quién podí­a imaginar que portaba el coronavirus? Son cosas que te manda la vida y que no puedes anticipar ».

Supongo que, a nivel psicológico, la sensación de aislamiento debe sentirse como una carga muy pesada.

Nos aislaron a los dos juntos en el Instituto «Pedro Kourí­ » (IPK), un centro médico con las mejores condiciones y atención durante las 24 horas del dí­a. Habí­a muchas medidas de seguridad, pero nunca llegamos a sentirnos solos. Contábamos con una doctora magní­fica que se mantuvo a nuestra disposición todo el tiempo, nos pusieron un teléfono en la habitación, y la familia y los amigos me enviaban al celular decenas de mensajes para darnos ánimos. Así­ despertaba cada dí­a, con las buenas energí­as de las personas que nos quieren, y eso es muy importante para recuperarse de la enfermedad que sea.        

Estabas ingresados aún cuando falleció, en el propio IPK, el turista italiano de 61 años. ¿Cuánto te afectó esta noticia?

Nosotros lo supimos antes que el resto de la población porque estábamos ahí­ mismo. No puedo negar que la muerte es siempre impactante, pero jamás pensé que algo así­ podrí­a sucederme a mí­. Además, nunca dejé de informarme con los médicos, de buscar en Internet las noticias sobre la enfermedad y sus caracterí­sticas, y me di cuenta de que las probabilidades de complicación eran muy bajas.  

Paciente recuperado de COVID-19
Junto a su mamá y su novia, agradecido por la salud recuperada y lleno de planes para un futuro que encara con otra visión de la vida. (Foto: Freddy Pérez Cabrera)

Hablando de Internet, ¿qué opinas respecto a la sobresaturación de las redes sociales con contenidos alarmistas que falsean la realidad de lo que sucede en Cuba?

Entraba y encontraba cientos de comentarios y post compartidos por personas que, al estar desinformadas o, malintencionadamente, solo publican contenido basura que, lejos de ayudar, confunden a la gente. Yo me encargué de no permitirme caer en pánico, y eso lo logré leyendo información confiable.

Ahora mismo, eres el único cubano sobre la isla que puede testimoniar el antes y el después de la COVID-19. ¿Cuánto te cambió esta experiencia?

Felizmente, regresé a Santa Clara, a mi casa, al amor de mi familia, y eso lo agradeceré siempre. Sin embargo, me entristece mucho mirar por la ventana y ver a tantas personas circulando por la calle, sin protección alguna, ajenas a la tragedia por la que atraviesa el mundo. Eso es muy contradictorio de comprobar, porque habla de ignorancia injustificada y de desconsideración por lo que está haciendo el paí­s para protegernos de esta pandemia.

«Los medios no han fallado a la hora de informarnos. El gobierno está haciendo de todo para alertar al pueblo y darle opciones, y aun así­ muchos minimizan el problema.   Creo que, junto con las medidas del paí­s, habrá que actuar con mayor severidad contra las indisciplinas ».  

Y nos esperan dí­as duros…

Pero todo pasa, ¡tenlo por seguro!      

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