A lo largo de tres décadas, la Empresa Industrial Ángel Villarreal Bravo, conocida popularmente como Ciclos Minerva, se ha posicionado como un enclave importante en la fabricación de medios de transporte. Lo que comenzó en 1995 como una industria rusa de vehículos pesados se amplificó y transformó con el curso del tiempo, según las necesidades del país.
En la actualidad, esta compañía emplazada en las afueras de la ciudad de Santa Clara no detiene su quehacer. Al arribar a sus locales y talleres se percibe mucho más que un conjunto de piezas o ensambles: los obreros permanecen ahí, entre desafíos y reinvenciones constantes. Pese a la compleja situación energética, Minerva hace funcionar diariamente sus unidades y se preocupa por garantizar la atención de sus trabajadores.
Para conocer acerca de dinámicas productivas, proyectos en marcha y aspiraciones a largo plazo, Vanguardia conversó con el ingeniero Yojani Muñoz Rodríguez, director adjunto de la entidad:
«Tenemos dos Unidades Empresariales de Base (UEB), una de bicicletas y otra de estructuras metálicas, la cual se dedica, en estos momentos, a la estantería paletizada y fraccionaria. Es la única empresa que elabora estantería en Cuba, pues el resto de la estantería existente en el país se importa.
«Se trata de un producto que sustituye importaciones debido a su total integración en fábrica. Se importa la materia prima y se transforma en los talleres nuestros. Se conforma mediante corte, laminado y troquelado. Se suelda y limpia superficialmente con granallado, se pinta y se ensambla. Nuestro principal cliente ha sido, por lo general, la inmobiliaria Almest».
Pero no solo esta particularidad distingue a Ciclos Minerva. Cabe resaltar que constituyen la única entidad de su tipo en el país que produce sillas de ruedas y bicicletas mecánicas. Además, se destaca en la fabricación de vehículos eléctricos, otra iniciativa que surgió con el paso de los años. En ese aspecto, comenzaron con algunos modelos de bicicletas y luego sumaron motos y triciclos.
A decir de Yojani Muñoz Rodríguez, los trabajadores de Minerva poseen una notable experiencia en este tipo de productos. Por ello, se mantienen en la preferencia de sus destinatarios a la hora de brindar servicios de ensamble.
El directivo mencionó que, en el 2025, la empresa tenía un plan de venta de 142 millones de pesos y lo sobrecumplió con 161, 9 millones. Para el presente año se estableció un plan de 185 millones, el cual se respalda con 8000 bicicletas mecánicas en un proyecto conjunto con el Ministerio del Transporte (MITRANS), organismo que garantiza el financiamiento para que Minerva realice el servicio de ensamble.
Asimismo, el esquema de ventas incluye 500 triciclos eléctricos y 500 motos eléctricas cuyo destino es la cadena de tiendas Caribe y Cimex, principalmente las primeras, dadas las particularidades de su sistema de pago. A ellos se suman 1200 sillas de ruedas orientadas a centros de salud y hogares de ancianos, 1000 módulos de estantes paletizados y 500 de estantes fraccionarios. Entre las aspiraciones, Muñoz Rodríguez citó un nuevo emprendimiento de 125 motos de combustión.
«Intentamos pactar varios negocios y encadenamientos con las formas de gestión no estatal. Por ejemplo, estamos trabajando en un contrato de asociación cooperada con Fénix, una mipyme que proporciona la materia prima y nosotros hacemos el ensamble y fabricación de triciclos y bicicletas eléctricas. En Villa Clara tenemos vínculos con el Proyecto de Desarrollo Local (PDL) Los 1600.
«Por otra parte, nos dedicamos a algunas producciones alternativas para satisfacer las demandas de la población a partir de necesidades de la región. Tal es el caso de la reparación de triciclos fúnebres o la fabricación de carritos recolectores de basura. Hemos hecho carretillas para balas de gas, sillitas para bares, cunas, asideros para hospitales; es decir, un grupo de artículos que han ayudado a la economía de la empresa y también han resultado de impacto social».
Minerva se enfoca en servir a la sociedad en la medida de sus posibilidades. La meta radica en lograr materia prima y crear condiciones para mantener la vitalidad en tiempos difíciles.
«Nos ha ayudado mucho el servicio que brindamos a la Asociación Económica Internacional Vehículos Eléctricos del Caribe (Vedca). Esta asociación surge como un proyecto de inversión extranjera. Debido a que la empresa se ha visto afectada en cuanto a la importación de materias primas, esta asociación nos ha proporcionado múltiples beneficios como la estabilidad laboral para la UEB de bicicletas en los últimos meses y la recaudación de dividendos que nos permite invertir en herramientas e insumos necesarios».
Pese a la contingencia...
Innovación y desarrollo se tornan palabras de orden para quienes laboran en Ciclos Minerva. A pesar de que estos conceptos rigen el trabajo permanente, el contexto actual ha significado un verdadero reto. La fábrica ocupa un lugar importante a la hora de facilitar la movilidad ciudadana en medio de una crisis marcada por la carencia de combustible. Sus bicicletas mecánicas «salvan vidas», así como los transportes eléctricos que, más allá de fomentar el ahorro, protegen el medio ambiente.
No obstante, el colectivo laboral adopta estrategias para conservar los servicios ante una situación tan compleja. Sobre este tema, Yojani Muñoz Rodríguez, director adjunto, también ofreció declaraciones:
«El sector industrial en todo el país se ha visto afectado. Nosotros hemos buscado un grupo de alternativas para trasladar a los trabajadores. Utilizamos dos triciclos eléctricos para mover a los que residen en lugares más distantes como el poblado Esperanza (perteneciente al municipio de Ranchuelo). De igual forma, empleamos una pequeña disponibilidad de combustible para aquellos que viven en sitios lejanos dentro de Santa Clara. Algunos sí llegan hasta acá por sus medios, pero hemos mantenido esa iniciativa para no afectar las funciones de la fábrica. Por cuestiones de ahorro, trabajamos mayoritariamente en las mañanas, con las paradas requeridas en horarios pico.
«También pensamos en la energía alternativa. Diseñamos dos proyectos de paneles fotovoltaicos: uno de 40 kw para la actividad socio-administrativa y otro mucho más grande y ambicioso de 500 kw para abastecer energéticamente el total de la industria, o sea, toda la parte productiva. Aún no se encuentran implementados, pero existe la expectativa y ya hemos dado los primeros pasos».
Las afectaciones no han intimidado a los obreros. Alrededor de 200 personas convergen a diario en un ambiente laboral positivo, donde se les protege y aprecia. Allí reciben beneficios de pago y atenciones vitales como la merienda y el almuerzo. Las condiciones han impuesto la cocción con leña para los alimentos, pero los precios se mantienen asequibles. Con Vedca han logrado vender un reforzamiento alimenticio bajo una cuantía módica.
Arelis Rivera Mesa, quien forma parte del control de la calidad, dialogó con Vanguardia:
«Me siento bien aquí. Llevo 38 años en esta empresa. Para mí es una segunda casa. Estudié Maquinado y Corte de Metales y comencé trabajando en toda la maquinaria de la empresa. Trabajo en cualquier lugar sin ningún tipo de problema. Los días resultan difíciles, pero hay que seguir, porque de eso vivimos».
Kiurle Pérez Vera funge como mecánico A en el Taller de Garantía y conoce muy bien los desafíos del día a día en una industria como Ciclos Minerva:
«Aquí se nos presentan muchísimas cosas, distintos problemas; desde una batería afectada hasta dificultades con el diferencial de un triciclo. A veces tenemos la solución, pero a veces no. Enfrentamos los problemas como en muchos lugares, con déficit de herramientas e insumos de trabajo.
«Yo empecé aquí en 2008 y he transitado por diferentes puestos de trabajo hasta llegar al Taller de Garantía. No estudié Electrónica, pero siempre me gustó. Amo lo que hago y eso me hace sentir muy bien».
En Minerva se respira transformación, modificación y creatividad. Si bien las circunstancias actúan como vientos en contra, solo basta llegar a los extensos terrenos que albergan naves enormes. Solo basta observar los talleres y percibir los olores de la pintura y el caucho. Hay varias manos y corazones allí. Queda mucho por hacer y proyectar.