Si me preguntaran quien han sido el mejor bateador cubano de la actual centuria en nuestras series nacionales de béisbol, mi voto en este cuarto de siglo sería para el espirituano Frederich Cepeda Cruz.
El Gallo Mayor, a quien le han cerrado las puertas del equipo Cuba en los últimos compromisos internacionales, a pesar de haber repartido palos a diestra y siniestra bajo el sol en este archipiélago, burlándose del almanaque, al que le arrancará la hojita 46 el próximo ocho de abril, es el máximo acaparador de lideratos en los Clásicos Mundiales, cuya sexta versión está al doblar de la esquina.
Con cuatro participaciones en estas citas (2006, 2009, 2013 y 2017), que debían ser cinco si los seleccionadores lo hubieran convocado en el 2023, el yayabero es el que más cañonazos ha disparado con 32, el máximo remolcador (23), el puntero en una de sus especialidades favoritas: las bases por bolas (22) y encabeza junto al canadiense Justin Morneau el casillero de biangulares (8), aunque el norteño logró sus conexiones en menos incursiones oficiales a la caja de bateo.
Integrante del Todos Estrellas de la confrontación del 2009, Cepeda es en unión de la leyenda venezolana Miguel Cabrera el segundo que más veces al bate archiva con 84, diez menos que el boricua Carlos Beltrán (94), quien será exaltado al Salón dela Fama de Cooperstown en julio próximo.
También comparte el segundo pizo entre los principales jonroneros con seis batazos de vuelta completa, detrás del Caballo de los Caballos, el Alazán Alfredo Despaigne Rodríguez, que ha botado siete pelotas en sus cuatro asistencias a los Clásicos.
Un dato menos conocido es que el mejor ambidiestro de la pelota que se juega acá eslabonó una cadena de 13 juegos consecutivos conectando de hit en porfías de este rango, la que comenzó en la primera edición del 2006, tras compilar de 4-1 frente a Panamá y se extendió hasta el segundo clásico, al irse en blanco en cuatro turnos contra Japón.
Cepeda no solo ha sido admirado por sus compatriotas, relaté en una ocasión en esta página que al concluir el partido contra Brasil en el III Clásico Mundial (2013), el japonés Sadaharu Oh, rey de los jonroneros en el planeta con 868 vuelacercas, visitó en el banco de primera base al conjunto criollo y en particular le llamó la atención el Gallo espirituano.
Y ese era un excelente equipo que tenía en su plantilla a peloteros jugadores que luego incursionaron por la Gran Carpa. Tales son los casos de José Dariel Abreu –novato del año en 2014 en las Ligas Mayores-, Yulieski Gourriel, Yasmany Tomás, Erisbel Arruebarruena, José Miguel Fernández y Guillermo Heredia, entre otros.