El selecto club de los 30 jonrones

Al grupo que inició Orestes Kindelán el 24 de abril de 1986 pertenecen siete peloteros cubanos encabezados por Alfredo Despaigne, con marca de 36 jonrones en una temporada.

Compartir

Osvaldo Rojas Garay
Osvaldo Rojas Garay
106
25 Abril 2026

El viernes 24 de abril se cumplieron 40 años del día en que el santiaguero Orestes Kindelán Olivares, con el traje de Serranos, le desapareció dos veces la pelota al villaclareño José Ramón Riscart Caballero (Las Villas), para convertirse en el primer bateador que disparó treinta jonrones en un torneo beisbolero cubano.

Orestes Kindelán, pelotero cubano.
Kindelán, primer bateador que disparó treinta jonrones en un certamen beisbolero cubano. (Foto: Roberto Schmidt/Getty Images)

Luego de haber igualado la primacía de 28 vuelacercas del difunto Pedro José Cheíto Rodríguez, el fornido toletero —entonces receptor— fue colocado por el mentor Franger Reynaldo en el segundo turno en la alineación, para posibilitarle un mayor número de veces al bate en el partido contra Las Villas disputado en el guantanamero estadio Nguyen Van Troi, el 24 de abril de 1986.

Tras recibir boleto y ser ponchado por los envíos de Rolando Arrojo Ávila, el Tambor Mayor aprovechó dos lanzamientos del relevista José Ramón Riscart para conectar sus bambinazos número 29 y 30 de la campaña; en ambas oportunidades con un par de corredores en circulación, para establecer una primacía en nuestros certámenes beisboleros.

Así quedó abierto en la pelota que se juega en Cuba desde 1962, el club de los 30 cuatriesquinazos, al cual hasta la serie 64 pertenecían siete hombres, encabezados por el granmense Alfredo Despaigne Rodríguez, quien en la temporada de 2011-2012 impuso el primado de 36 jonrones.

El Caballo de los Caballos registró la hazaña en tres ocasiones, al igual que el matancero José Dariel Abreu Correa.

En la selecta lista aparecen también los santiagueros Alexei Bell Quintero, apodado el Cañón del Caney, y Reutilio Hurtado Pimentel, así como el granmense Yohenis Céspedes Milanés y el espirituano Yulieski Gourriel Castillo.

Comentar