Llegar a «La Villareña », situada en la Circunvalación Sur de Santa Clara, y encontrar prácticamente en ruinas la antigua planta que hasta hace poco aseguraba la leche de la canasta básica, podría llevarnos a falsas conjeturas, de no conocer lo que allí sucede.
El desmantelamiento obedece al cambio tecnológico que trasciende en sus predios, donde se levanta una moderna industria, que, además de sustituir importaciones, asegurará eficiencia y calidad en los surtidos.
Explica su director general Roberto López Hernández, que fue precisamente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en su primera visita gubernamental a Villa Clara, quien, con su visión de futuro y pensando como país, propuso transformar la fábrica, a fin de diversificar sus producciones, sustituir importaciones, y convertirla en una de las principales proveedoras del polo turístico Cayo Santa María.
Piedras en el camino
La inversión, aprobada a fines del 2018, en momentos que el Ministerio de Economía y Planificación ya había dispuesto el financiamiento para las obras correspondientes al 2019, ha transitado por problemas en su ejecución por cuestiones objetivas y subjetivas, y actualmente presenta más de 95 días de atraso en su secuencia constructiva. Sin embargo, su inclusión en el plan de la economía del 2020 propiciará la culminación de esta en el tiempo establecido.
De los 4 millones de pesos asignados en su primera etapa, unos 3 millones se emplearán en la compra de equipos, de los cuales solo han recibido un pasteurizador, el sistema de aire comprimido y un banco de hielo. Actualmente, estos dos últimos están en fase de montaje; mientras el resto transita por la etapa de contratación y compra a proveedores.
Otras demoras fueron motivadas por el tiempo empleado en el desmontaje de la antigua planta, y la falta de equipos especializados que demanda la ECOA-44, de la Empresa de Construcción y Montaje de Villa Clara al frente de la obra, para demoler parte del piso de concreto y proceder a la ubicación de tuberías soterradas y otros sistemas.
El reciente encuentro sostenido entre inversores y ejecutores con Jorge Luis Tapia Fonseca, vicepresidente del Consejo de Ministros, favorecerá su avance, porque, como explicó el director de la EPL: «Ya no es solo una inversión para resolver el problema de la leche, sino para diversificar producciones y sustituir importaciones ».
Señaló que las líneas productivas serán independientes, y llevan un nivel de recursos a los que se les busca solución. No obstante, continúa el levantamiento y repellado de los muros.
La inversión incluye el rescate de la laguna de oxidación y el uso de la energía renovable, con la instalación de paneles solares fotovoltaicos. Y aunque el parque automotriz no está previsto en el proyecto, es evidente que en la medida que aumente la producción, se proceda a su mejoramiento.
De la minindustria a las nuevas producciones
¿Cómo asegurar las entregas de leche diarias en una fábrica sometida a un cambio tecnológico? Para cumplir con esta encomienda, sus 200 obreros trabajaron día y noche en el traslado de la vieja planta hacia otra nave.
Y mientras llegan las mejoras, allí procesan la leche de la canasta básica y otros encargos, sin necesidad de transportar hacia la capital villaclareña y otras localidades las producciones desde sus homólogas de Sagua la Grande y Placetas.
«Ante la contingencia energética de septiembre, que condujo a varios paros, en algunas zonas entregamos directamente la leche a las bodegas. Esa distribución estuvo a cargo de los grupos municipales de la leche, para ahorrar combustible y garantizar el alimento », enfatizó su director general.
Las nuevas máquinas incorporarán a las líneas tradicionales de leche fluida y yogur de soya, la de yogur natural en diferentes formatos; la de mantequilla (en bloques y minidosis para el Turismo), y por primera vez, diferentes variedades de queso, con la ampliación de su capacidad de frío.
Aseguró Roberto López, que la materia prima está asegurada, al ser Villa Clara una de las provincias con mayor acopio de leche, con entregas diarias a la industria de unos 190 000 litros en la etapa de primavera.
«Contar con la minindustria expresó evitó desviar leche hacia otras provincias, al ser usado su excedente en la elaboración de queso fresco para las unidades de Comercio y Gastronomía, con una buena acogida en la población ».
La EPL de Santa Clara también cuenta con una miniplanta de helados que satisface el 90 % de la demanda de la Heladería Coppelia, de Santa Clara, a la que aporta unos 3 500 galones diarios. En tanto, antes que concluya el año incorporarán otra similar en Camajuaní.
Por estos días pretenden incorporar a la minindustria una línea de yogur natural dirigida al consumo social, educación, centros asistenciales, las TRD, y para pacientes no tolerantes a la leche de vaca.
Cuando «La Villareña » esté a plena capacidad con equipos de alta tecnología, se convertirá en una industria eficiente y rentable, como demanda el país, para decir adiós a las roturas y las molestias que generan en la población.