Desde hace más de un año y medio, el doctor Luis Lecha Estela consejero para América Latina y el Caribe de la Sociedad Internacional de Biometeorología ha consagrado sus principales esfuerzos a la lucha contra el SARS-CoV-2. Con sus recomendaciones científicas ha contribuido a interpretar tendencias y a prever el comportamiento del letal virus en nuestro territorio.
En busca de sus apreciaciones sobre las perspectivas mediatas de la pandemia, Vanguardia conversó con el avezado científico en la tranquilidad de su hogar, en Santa Clara, donde dedica su tiempo, casi de manera exclusiva, a la ciencia y sus predicciones.
¿Cómo ha sido el trabajo en estos 19 meses de lucha contra la mortal enfermedad?
Ese tiempo hay que dividirlo en dos etapas. En la primera, el virus estaba como «probando fuerza » en su versión beta. Al final de esta fase entró al país la variante sudafricana, pero no fue grave, y, además, la respuesta cubana resultó muy certera y efectiva.
«En la segunda etapa, en mi criterio, ante la presión económica se produjo antes de tiempo la apertura total del país. Vino un primer rebrote del virus asociado a la Navidad y el Año Nuevo. Después ocurrieron otros dos picos en los primeros meses de 2021. En la semana del 14 al 18 de enero de este año, Villa Clara tuvo tasas de incidencia superiores a los 40 casos por 100 000 habitantes, y entre el 6 y el 12 de febrero, dicha tasa superó los 50 casos por 100 000 habitantes.
«El 4 de mayo la provincia reportó 6.9 casos por cada 100 000 habitantes, casi en la etapa de la nueva normalidad, y nos quedamos en el umbral del 5 por cada 100 000 habitantes, que es lo establecido para entrar en dicha fase ».
¿Y qué pasó entonces?
Llegó la variante delta. Aunque ya se comentaba que en Matanzas estaban aumentando los contagios, no se actuó con rapidez ni se dio a conocer a tiempo lo que estaba sucediendo, y ello hizo que se expandiera por todo el país. Así, se eliminó la posibilidad de poder aislarla, como era preciso hacer.
«A partir de junio, en Villa Clara hubo un comportamiento desbordado del virus, ante el cual poco valieron los aislamientos, los controles de la movilidad, la reducción de las jornadas de trabajo y el llamado más estricto a quedarse en casa. Se incrementaron los casos y se sumaron los problemas asociados a la falta de medicamentos y de oxígeno. Y lo peor, aumentó notablemente la mortalidad asociada a la epidemia. Sucesos lamentables bien conocidos por todos nosotros.
«Como reseñamos en el último informe, la tasa provincial empezó a subir de manera sostenida y rápida durante la mayor parte del verano, y el pasado 23 de septiembre alcanzó su máximo absoluto de 1188.7 casos por 100 000 habitantes con un aumento a razón de 280 casos/día, para acumular un subtotal de 46 814 casos confirmados desde el 1 de diciembre de 2020 hasta el 3 de octubre de 2021 ».
¿Cómo actuó el grupo científico ante esta compleja situación?
Nosotros alertamos y explicamos el riesgo que representaba abrir de manera masiva el país y no haber actuado con prontitud cuando se dieron los primeros casos de la variante delta en Matanzas; sin embargo, la realidad superó todo lo previsible. Nuestras apreciaciones se toman en cuenta, pero no siempre resulta posible adoptar las acciones de respuesta requeridas. El enfrentamiento a la COVID-19 tiene muchas complejidades epidemiológicas y operativas.
«El uso de los modelos matemáticos para hacer los estimados del comportamiento del virus contribuye a evitar la especulación y proponer las mejores decisiones; no obstante, su efectividad depende de la calidad de los datos de entrada, aspecto al que se debe prestar especial atención ».
¿Cuál es la realidad de la enfermedad hoy?
En la actualidad, el descenso de la incidencia es muy rápido en la provincia; en pocos días ha bajado de más de 500 casos/día a solo 300 o menos, lo que no ocurría desde hacía más de tres meses.
«En la cabecera provincial hay una situación muy favorable, aunque no sucede igual en otras localidades. Al momento de redactar estas líneas, siete municipios mantienen su promedio por encima de los 40 casos/día, otros siguen por encima de los 30 y cuatro tienen ritmos inferiores a 20 casos/día (Corralillo, Quemado de Gí¼ines, Cifuentes y Sagua la Grande) ».
¿Significan esos números que ha disminuido el riesgo epidemiológico?
Es indudable que va mejorando el comportamiento de la COVID-19 en Villa Clara, probablemente asociado al desarrollo del proceso masivo de vacunación. Sin embargo, la mayoría del territorio todavía mantiene un riesgo epidemiológico alto y la transmisión sigue activa en todas las demarcaciones, con significativas diferencias entre Santa Clara y los restantes municipios.
¿Qué sugiere usted en estas circunstancias?
Si existe una situación diversa, la respuesta también ha de ser diversa. Debemos tener capacidad para responder según la complejidad del contexto y no dar una respuesta homogénea. Por tanto, no debería aprobarse una apertura por igual en todos los territorios, pues hay ocho municipios con una tasa de incidencia por encima de 1000 y el virus tiene presencia activa en la provincia completa.
¿Cómo incidirá el comportamiento humano en la evolución de la epidemia?
Continuará siendo determinante. La respuesta ante la COVID ha sido distinta, una parte de la población ha actuado de manera responsable y otra, no tanto.
«A ello se suma el cansancio psicológico causado por casi dos años de pandemia. Lo sucedido en La Habana con la apertura de las playas fue una reacción previsible de la gente, que acudió por miles, sin respetar distanciamiento ni las tan necesarias medidas higiénico-sanitarias. En mi criterio, faltaron acciones de regulación y control, y se evidenció inconsecuencia entre lo que debe hacerse y lo hecho en la práctica ».
¿Recomendación final?
Tenemos que aprender a convivir con el virus. Los abrazos, besos y apretones de manos no desaparecerán, pero hay que ajustarlos a la realidad y mantener las medidas establecidas.
«Debemos estimular la responsabilidad colectiva, sin desconocer el peso que tiene la individual, lo que cada uno haga para evitar el contagio. He ahí el elemento decisivo para ganar esta batalla ».