Un hombre se dirigió a los presentes y prometió hablarles con el corazón. Hilvanó ideas no escritas, sino de esas que salen del alma y no requieren apuntes para agradecer reconocimientos que llegan.
Así lo hizo el coronel Jorge Eduardo Berrio íguila, al frente del hospital militar Comandante Manuel Fajardo Rivero, en Santa Clara, luego de recibir el colectivo la condición de Jóvenes por la Vida, por acuerdo del Buró Nacional de la UJC.
A su manera de ver solo se ha cumplido con el deber, y ese es el estímulo a la voluntad de las nuevas generaciones de entregarlo todo por salvaguardar las vidas humanas.
Al valorar el año y siete meses de pandemia, recordó los más de 5000 pacientes atendidos, incluso cuando algunos de sus profesionales y trabajadores han sentido las huellas directas de la enfermedad, extendidas a las familias. Pero, a pesar de todo, manifestaron la decisión de continuar sobre la base de valores como la consagración, la humildad y la profesionalidad.
Se sabe que no siempre los resultados muestran un rostro feliz, pero aun así queda en la conciencia de que se hizo lo posible y hasta lo imposible por salvar la vida de cada paciente, sin escatimar esfuerzos ni sentimientos.
Al distingo colectivo se unió el individual para diez jóvenes representantes de la avanzada y también el reconocimiento dirigido a los jefes de grupo, en tanto Yosmani Yera López y Brayan Pérez Martínez recibían el carné al iniciar su vida como militantes de la UJC.
Los distintivos fueron entregados por Dilberto González García, miembro del Buró Nacional de la UJC, y Sandy Rondón González, integrante del ejecutivo de la organización juvenil en Villa Clara, en un momento significativo en que el centro asume un proceso de completamiento y renovación. El colectivo, en el que más del 70 % son jóvenes, tampoco obvia a los consagrados, para, entre todos, devolverles el privilegio de vivir a los necesitados.
Por parte del torrente juvenil condecorado se escuchó al capitán Richar Godoy León, jefe del servicio de Pediatría, quien sabe que la misión no ha sido fácil ante un SARS-CoV-2 invisible, pero tan cruel que trata de silenciar a la humanidad.
Jóvenes por la Vida llega para quienes desafían peligros y encaran las contiendas por venir entre los más de 100 000 seleccionados de manera individual en el país y unos 500 colectivos de la totalidad de los sectores.
El camino sigue, y quizás la idea más concluyente del coronel Berrio íguila la remarcó al señalar: «Nos sentimos extremadamente orgullosos de nuestros jóvenes y no nos arrepentimos de haber confiado en ellos ».