Una vez más, el cantautor cubano Raúl Torres arribó a suelo villaclareño para regalar su música. A nueve años de la desaparición física del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, el artista protagonizó una velada cultural que, desde los predios de la Escuela Pedagógica Manuel Ascunce Domenech, estremeció a los pobladores de esta central geografía.
El concierto en homenaje a Fidel estuvo presidido por Milaxy Yanet Sánchez Armas, vicepresidenta del Consejo de Defensa Provincial; Isael Rodríguez Rodríguez, miembro del Buró Provincial del Partido Comunista de Cuba; entre otros representantes de organizaciones políticas y de masas. Además, comparecieron estudiantes y profesores de la Escuela Pedagógica y el Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas (IPVCE) Ernesto Che Guevara.
Bajo la conducción de Eliot Porta Rodríguez, asesor artístico de la dirección provincial de Cultura, la actividad se desenvolvió entre canciones, anécdotas y proyecciones de audiovisuales relacionados con la figura de Fidel y su legado a las distintas generaciones de cubanos.
Torres le cantó a la platea temas sobresalientes de su repertorio y compartió con el público la historia detrás de cada canción. Entre las composiciones que agitaron la noche figuran A Cuba hay que quererla; Candil de Nieve; El regreso del amigo, dedicada al amigo de la Revolución Hugo Rafael Chávez Frías y A través del Sol, inspirada en el Comandante en Jefe. El momento más esperado de la noche fue la interpretación de Cabalgando con Fidel, una suerte de himno que cerró el concierto con las voces y aplausos del auditorio. Desde los primeros acordes, Torres cantó acompañado por los villaclareños. Sobre el legendario tema, el músico narró la vivencia de componerlo en menos de una hora luego de conocer la lamentable noticia. Torres confesó que Cabalgando...nació como una canción de pueblo.
El intérprete también ofreció declaraciones a Vanguardia acerca de su vínculo con esta provincia:
«En esta triste fecha importante, he tenido el honor y el placer de aceptar la invitación que me ha hecho Villa Clara a compartir nuevamente una vigilia a nuestro Jefe. He constatado, una vez más, el cariño hacia Fidel y a las canciones que le he escrito, así como a la canción de Chávez, etc...
«He comprobado también que el discurso de las canciones no se ha visto truncado, porque he notado la participación de muchachos muy jóvenes que se sumaron a cantar y eso me ha conmovido mucho. Me llevo, dentro de la tristeza, una experiencia agradable, pues me voy con esa confianza, esa fe y esa esperanza de que el mensaje de Fidel sigue rompiendo fronteras generacionales y espirituales.»
A decir de Raúl Torres, Villa Clara ocupa un lugar significativo en su trayectoria artística debido a que, junto a Matanzas, resultó escenario de sus inicios como cantautor.
«Santa Clara era el otro lugar donde tenía público. Aquí tuve la oportunidad de conocer a maravillosos músicos, trovadores. Muchos ya no se encuentran en el país, pero continúan siendo trovadores excelentes. Y aprendí aquí. Estuve en varios escenarios como el Museo de Artes Decorativas, el Teatro La Caridad, El Menunje en sus inicios... Se trata de un lugar que yo sentimentalizo y pienso mucho a la hora de componer. Recuerdo sus calles, sus madrugadas de trova...»
El compositor añadió que tendrá la suerte de presentarse otra vez en la Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas, sitio donde históricamente ha realizado conciertos con muy buena acogida.
Más allá de la música, la cita en homenaje a Fidel se convirtió en una ocasión especial para rememorar la huella del Comandante en el surgimiento de la escuela, que inicialmente acogió la formación de los primeros instructores de arte. A través de las declaraciones de Pedro Díaz Guerra, fundador de la institución y Ada Andrade Rodríguez, actual directora, los más jóvenes supieron del impacto de nuestro líder histórico en las aulas que hoy los abrigan.
A propósito, Pedro Díaz Guerra, expresó:
«Creo que lo más relevantes fue la tarea que Fidel me encomendó de inaugurar la escuela con las características y condiciones que debía tener una escuela de arte. Lo más grande, después de ello, resultó la continuidad de los contactos con él. Todos los años mantuvo la preocupación por la escuela, y por mí personalmente. Con frecuencia enviaba personalidades para visitarnos, chequearnos, me llamaba para verificar datos... Le preocupaba mucho la composición étnica de la escuela.
«Nos invitaba a todas las actividades. Incluso, luego me mandó para La Habana un día, con el fin de formar a los primeros instructores de arte que se trasladaron hacia Venezuela. Ellos se formaron aquí.
«Me asignó la misión de preparar a instructores de cinco municipios de Sancti Spíritus. Durante diez años recibieron nuestras clases».
Para Díaz Guerra, la velada con motivo del noveno aniversario del fallecimiento de Fidel se sintió como caminar junto a él, pues la experiencia de ese contacto permanente mantiene vivos sus más gratos recuerdos.
«El haber encarnado las ideas de él en esta escuela, considero que representó la obra pedagógica más grande que he hecho en mi vida profesional de maestro.
«Esta institución respira a Fidel porque se diseñó y está como él la pidió, bajo la idea que fuese arte. Yo me siento realizado con haber cumplido y seguir cumpliendo con el Comandante, hoy desde otras esferas».