Leslie Díaz Monserrat
Leslie Dí­az Monserrat
1700
17 Diciembre 2014

¡No puede ser! Me pellizco una y otra vez.  Cuando me levanté pensé que este era otro dí­a normal, con colas normales y rituales cotidianos. Eso pensé. ¡Qué tonta! La vida se me detuvo a las doce del dí­a. Raúl en su despacho se dirigí­a al pueblo. Al otro lado del mar, Obama también ofrecí­a sus declaraciones. De repente, las palabras que esperé por más de veinte años: Cuba y Estados Unidos reestablecen relaciones diplomáticas.

La gente a mi alrededor comenzó a llorar. Era demasiada información en tan pocos segundos. Los tres Héroes Cubanos estaban en casa. Gerardo podrí­a abrazar a Adriana. Ramón y Tony también llenarí­an de besos a la familia que tanto los ama.

¡Qué alegrí­a! La gente en la calle no se lo cree. Algunos se mantienen escépticos, otros brincan, se abrazan. Cuba vibra y con ella el pueblo  que ha sufrido el bloqueo por más de 50 años. Cuba vibra con una alegrí­a desbordante.

Al fin se abre una nueva etapa de la historia. El mar se acorta. Se derrumban paredes. El caimán reverdece. Las palmas parecen más altas. Tanto resistir y resistir. Tanto batallar y batallar. El pueblo recibe a los tres hijos que tuvo lejos y le rinde homenaje a esos hombres que regresan al paí­s que  no se cansó de esperarlos.

Este dí­a nunca podré olvidarlo. El llanto se mezcla con alegrí­a. Dos pueblos aceptan el reto de convivir en medio de las diferencias.

Llegó el momento más esperado. Llegó el dí­a de los encuentros. Ahora faltan los abrazos, las familias reunidas. Cuba sigue. Cuba vive. Cuba vibra y su pueblo con ella.

Informaciones relacionadas:

Alocución del Presidente cubano: Los Cinco ya están en Cuba

Obama anuncia cambio de polí­tica hacia Cuba

Se está arrimando un dí­a de sol

Gran emoción entre diputados por regreso de antiterroristas

Júbilo en predios universitarios por el retorno de los Héroes

 

Comentar