Muchas cosas hizo Marta de los íngeles Abreu y Arencibia, de Estévez, después de su casamiento con el abogado matancero Luis Estévez y Romero, primer vicepresidente de la República (1902-1906), en favor de su ciudad natal.
De cuna inmensamente rica donó parte de su cuantiosa fortuna a beneficiar a los más humildes hijos de la Gloriosa Santa Clara, villa que le viera nacer el 13 de noviembre de 1845, al tiempo que contribuyera de manera importante a la causa de la independencia de Cuba, al extremo de que el generalísimo Máximo Gómez, la equipara con su grado militar; un elogio que venido de alguien que no se caracterizaba por hacerlos de manera habitual, la hace aún más grande.
Monumento que el pueblo de Santa Clara le hiciera a su Benefactora: Doña Marta Abreu de Estévez, hace 91 años. (Fotos: Ramón Barreras Valdés)
De Marta Abreu diría el Viejo Gómez, el 13 de febrero de 1898: «No saben ustedes los villaclareños, los cubanos todos, cuál es el verdadero valor de esta señora [...] Si se sometiera a una deliberación en el Ejército Libertador el grado que a dama tan generosa habría de corresponder, yo me atrevo a afirmar que no hubiera sido difícil se le asignara el mismo grado que yo ostento ».
La bondad de aquella dama todo corazón, como la mayoría de sus biógrafos la han denominado por su elevado altruismo, es aún hoy objeto de admiración entre los cubanos en general y los santaclareños, en especial; quienes se maravillan de los miles de pesos aportados por ella a su ciudad, visibles hoy en obras imperecederas como los cuatro lavaderos públicos, los hogares para ancianos y niños pobres, la primera estación eléctrica y, sobre todo, el fastuoso Teatro La Caridad, inaugurado el 8 de septiembre de 1885, y convertido hoy en la joya de la corona de la cultura pilonga.
Merecidísimo entonces que la villa nacida entre dos ríos, el 15 de julio de 1689, fuera conocida en el mundo como la Ciudad de Marta, una adjudicación de nombre, junto al del Che, que nos identifica y enorgullece en todo el mundo.
Y que en su honor se levantase el fastuoso monumento en bronce, de una Marta Abreu sentada de manera augusta y señorial, cuya historia rescatamos para las futuras generaciones de santaclareños, como digno homenaje a tan excelsa mujer en su nacimiento 169.
Propuesta popular de un monumento a su benefactora
La muerte de Marta Abreu de Estévez en París, ocurrida el 2 de enero de 1909, una vez conocida en Santa Clara, causó un inmenso revuelo y hondas manifestaciones de dolor por el inesperado fallecimiento de su hija predilecta, quien en su momento había rechazado el título de Condesa de Villaclara que le quería adjudicar la monarquía española en 1895.
De inmediato surgió la idea de hacerle un digno monumento en su honor. Una idea salida del propio pueblo, como refiere un casi desconocido documento Memoria de los trabajos realizados por la comisión gestora del monumento eregido a la benefactora villaclareña e insigne patricia Marta Abreu de Estévez, de Florentino Martínez, publicado en 1924, que gracias al profesor Antonio Florit García, nos permite traer la historia a los días de hoy, 90 años después de su edición.
En uno de los primeros intentos para recaudar los fondos, la Comisión Gestora creada al efecto, publicó en la prensa local, el 26 de noviembre de 1909, el siguiente anuncio:
El 7 de junio de 1916 se acordó la suma de 14 mil pesos como costo total del monumento, que ya para entonces, en boceto, encaminaba el escultor francés Augusto Maillard. «Sr. Director del periódico La Publicidad, Las Villas, La Ristra, -Muy Sr. nuestro. Hecho público el acuerdo de esta Junta de dejar sin efecto la recolecta de objetos para celebrar un bazar, con cuyos productos se ayudaría a la construcción del monumento que ha de llevarse a efecto en esta Ciudad, para perpetuar el recuerdo de la desaparecida villaclareña Marta Abreu de Estévez; la Comisión que suscribe desea hacer público, nuevamente, que en virtud de haberse presentado una Comisión de Señores y Señoritas, del seno de esta Sociedad, comprometiéndose con esta Junta a llevar a efecto la recolecta de objetos para el bazar, se deje sin efecto el anterior acuerdo, de la devolución de los objetos (...), a cuyo fin quedarán en poder de las referidas damas, siendo esta Junta responsable y la llamada a entenderse con las personas que deseen consultar algún particular. (...) » (1)
A pesar de los esfuerzos, poco avanzó la iniciativa. El 22 de mayo de 1915 la sesión del Ayuntamiento refería la incorporación de Rosalía Abreu, hermana de Marta, al proyecto y su recomendación de que fuera el escultor francés Augusto Maillard, quien llevara a efecto la obra «(...) por ser un gran artista y haber conocido personalmente a la Benefactora (...) » (2)
De la importante sesión, la referida Memorias señala: «Con el mayor entusiasmo, acogió la Junta la proposición, y por unanimidad y sin discusión, acordó aceptarla sin reservas, pues nadie mejor que la Sra. Abreu, por su reconocida solvencia, por su refinado gusto artístico, por sus relaciones con artistas extranjeros y por ser hermana de Marta, para encargarse de misión tan delicada e importante (...) » (3)
En aquella importante reunión también se discutió ampliamente la elección del sitio para el emplazamiento del referido monumento. Se propuso, incluso, trasladar el obelisco erigido en memoria de los presbíteros Conyedo y Hurtado de Mendoza al lado sur de la Glorieta, «(...) para emplazar el Monumento de Marta en el sitio que quedaría libre (...) » (4), lo que quedó sin efecto porque todos convinieron que era arriesgado remover el obelisco, pues pudiera sufrir desperfectos.
No sin contratiempos, continuó la Junta reuniéndose de manera periódica en ocasiones y otras veces de forma esporádica, siempre con el propósito latente de hacer realidad el sueño de los santaclareños. El 7 de junio de 1916 se acordó la suma de 14 mil pesos como costo total del monumento, que ya por entonces, en boceto, encaminaba el escultor Maillard en París.
(Foto: Archivo)Dos años más tarde, el 27 de febrero de 1918, se dio a conocer en Junta del Ayuntamiento el contrato firmado entre Rosalía Abreu y dicho escultor francés. En una de sus partes expresaba:
«La estatua sentada de la Sra. Abreu será en bronce con patina dorada y medirá en esa posición 1,80 metros (...)
«Con la base, que será igualmente de bronce, y contando con el encogimiento de la fundición del metal, la estatua en su conjunto, en la posición sentada, medirá 1,85 metros.
«Los bajos-relieves, en número de tres, serán colocados sobre los costados laterales, y sobre la cara posterior del zócalo, y medirán de 0,85 a 0,90 metros de alto (...) serán igualmente de bronce con patina dorada, del mismo modo que el escudo de armas de Santa Clara y los contrafuertes que irán sobre los cuatro ángulos del zócalo.
«El zócalo será de granito rosa pulido de Irlanda, y no medirá menos de 2,50 metros (...) El conjunto del Monumento no tendrá menos de 4,35 metros, comprendiendo la estatua y el zócalo. » (5)
Esa propia sesión del Ayuntamiento aprobó la dedicatoria que contendría el monumento a Marta Abreu, elegida por mayoría tras un concurso convocado por el periódico local El Eco de Villaclara
Su autor fue el poeta Juan Evangelista Veitía Valdés: «1845 1909 A LA AUGUSTA MEMORIA de Marta Abreu de Estévez, encarnación sublime de la Caridad y del Patriotismo, erige este Monumento el cariño de su pueblo. VILLACLARA 1918 » (6)
De las donaciones hechas de manera espontánea para tan digna causa, las Memorias recoge los nombres de ilustres patriotas como la santaclareña Carmen Gutiérrez y Juan Gualberto Gómez, así como de otros que no lo fueron tanto, tal es el caso del general Gerardo Machado.
Llegada del monumento y primera piedra
La Primera Guerra Mundial (1914-1918) vino a sumarse entre los tantos avatares que demoraron el ansiado homenaje y la culminación de la estatua de Marta en bronce. Los continuos bombardeos alemanes a París, obligaron al escultor a trasladar su estudio a otra localidad francesa y dilataron la obra.
También los meses y años transcurridos modificaron decisiones tomadas. Así, en sesión del 20 de diciembre de 1919, se acordó por nuestro Ayuntamiento aumentar en dos mil pesos el precio convenido con el escultor y sustituir el granito rojo del pedestal de la estatua por otro de color gris, dada la imposibilidad de conseguirlo, con la condición de que fuera pulido.
Mientras tanto se había decidido también la demolición de la Iglesia que existía en pleno parque Vidal, lo que demoró más de lo inicialmente pensado. En tanto, por partes había llegado a Santa Clara, vía ferrocarril, la ansiada estatua de la Benefactora: «El transporte en esta ciudad, desde los carros del Ferrocarril al Parque Vidal, de las piezas de granito, y al Cuartel de Bomberos de las de bronce fue contratado por el Sr. Faro González, por el precio de $90,00, y en esos lugares permanecieron hasta la demolición de la iglesia (...) » (7)
Finalmente, el 13 de noviembre de 1923 fue colocada la primera piedra, a la que asistieron las autoridades locales. En nombre de la Comisión Gestora habló de manera elocuente el doctor José A. Pascual.
Ese día, en una caja de plomo se encerraron: un ejemplar de cada uno de los periódicos de la localidad, una colección de monedas nacionales de plata, una colección de fotografías de la Iglesia, antes, durante, y después de su demolición, un ejemplar de la novela Los vidrios rotos, del coronel del Ejército Libertador, el santaclareño Francisco López Leiva, editada por esos días en la ciudad, un ejemplar de la invitación hecha para el acto, un soneto del poeta Augusto Vidaurreta, alusivo al mismo, y un ejemplar del acta, suscrito por las personalidades concurrentes.
Para el trabajo material de la obra se contrató a un experto albañil, Francisco Carrandi, haciéndose la cimentación en un día.
Ubicación de la estatua y develamiento
La estatua está orientada de frente a la glorieta, mirando hacia el mayor espacio libre del Parque Vidal.La estatua de Marta Abreu tiene una ubicación especial en el Parque Vidal. La orientación que debía tener tuvo también amplias discusiones y el asunto fue sometido a consideración de la Asociación de Pintores y Escultores de La Habana, cuyo dictamen fue aprobado por el Ayuntamiento santaclareño.
«(...) que la estatua debía orientarse de frente a la glorieta, primero: porque una estatua debe mirar siempre hacia el mayor espacio libre, que en este caso es el parque; segundo, porque estando enfrente de un edificio grande, como es el Instituto de Segunda Enseñanza, este le debe servir de fondo; es decir, la estatua debe dar la espalda al edificio mayor y más cercano; tercero, porque, orientada como queda dicho, la estatua dará frente a la entrada natural del parque que es por el Norte, puesto que en esa dirección está la parte más importante de la ciudad. Así, al llegar al parque por el norte, pronto verá la estatua y la verá de frente. » (8)
El 5 de enero de 1924 se pensó en posponer la fecha de develación, acordada para el 24 de febrero, fecha de gloria para los cubanos. Todavía, hubo que enmendar algunos defectos de talla observados en el pedestal, los que hicieron necesario la presencia de un marmolista para corregirlos.
Tras 58 jornadas de intenso trabajo, incluido el relleno de tierra vegetal en rededor de la base del monumento, quedó concluido el monumento a Marta. Habían pasado largos 15 años para materializarlo, pero la obra de arte había quedado para posteridad.
El 24 de febrero de 1924, 90 años atrás, el monumento fue develado. Para mayor simbolismo, se encuentra exactamente en el lugar que antes ocupara el campanario de la Parroquial Mayor.
Referencias
(1) Memoria de los trabajos realizados por la comisión gestora del monumento erigido a la benefactora villaclareña e insigne patricia Marta Abreu de Estévez, Florentino Martínez, Villaclara, Clapera Impresor, Gral. Machado 13, 1924
(2) Obra citada, páginas 5 y 6
(3) Obra citada, página 23
(4) Obra citada, página 23
(5) Obra citada, página 26
(6) Obra citada, página 27
(7) Obra citada, página 31
(8) Obra citada, página 34