Las pautas están dadas, y para avanzar en la ciencia será necesario abrir los caminos a fin de que la investigación científica tenga espacio en cada proceso y aporte innovaciones.
«Nuestro personal tiene que sentirse reconocido para que tribute al desarrollo del país. Hacer lo que le toca a cada quien de manera óptima ». (María del Carmen Velasco, delegada del Citma en Villa Clara)
El empeño quedó claro durante el balance del sistema de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma) en Villa Clara del año a punto de concluir, que por sus resultados en el trabajo sistemático en cada tarea recibió el reconocimiento ministerial, junto al del Partido y el Gobierno, el sindicato del ramo y las Brigadas Técnicas Juveniles (BTJ) en el territorio.
En este sentido la viceministra del Citma, Dra. Adianez Taboada Zamora, aludió a una especie de escuela para el aprendizaje de todos ante las nuevas políticas que rigen en el país, y con la intención de aportarles a los gobiernos locales ese caudal científico que tanto necesitan.
El precepto fue retomado por Yaritza Moya Caballero, secretaria del Consejo de Gobierno, quien abordó algo fundamental en estas coyunturas y que recae en la gestión gubernamental, máxime cuando se hace necesaria la autonomía municipal, que debe contar con la asesoría de expertos para transitar por sendas que conduzcan a realidades.
Luis Antonio Barranco Olivera, vice rector primero de la Universidad Central Marta «Abreu » de Las Villas (UCLV), aludió a la recién constituida Sociedad de Interfaz de Ciencia y Tecnología (SICTE.SA), que en apenas dos meses resalta como ejemplo de integración y ya tiene 28 contratos aportadores de más de 2 millones de pesos con criterios de innovación, al tiempo que se refirió al programa doctoral como necesidad que urge desplegarlo en el territorio.
En la actualidad, 134 de los 781 proyectos que desarrolla el Citma en la provincia muestran vínculos con el desarrollo local.
Cómo avanzar más y superar etapas. A criterio de la Dra. María del Carmen Velasco Gómez, al frente del organismo que examinó su labor, las posibilidades incluyen inversiones eficientes, encadenamiento productivo, exportación y sustitución de importaciones, impostergable desarrollo local, enfoque social y enfrentamiento al cambio climático.
Quedó clara la necesidad de transformar las acciones de las empresas a partir de tecnologías más limpias, con soluciones ágiles, y estén al alcance, a las problemáticas; sin descuidar la certificación de los productos para que resulten competitivos y exportables. El actual panorama muestra la evidente falta de cultura de innovación en los directivos de la provincia.
Con 495 trabajadores; de ellos, el 46,5 % universitario y 234 mujeres (55 % del total), el Citma tiene su talón de Aquiles en la formación doctoral, debido a que solo 12 integrantes de los colectivos cuentan con esa categoría científica.
Un pase de revista a lo alcanzado destaca los aportes al enfrentamiento a la COVID-19, por el apoyo a la toma de decisiones y las contribuciones de muchas dependencias encaminadas al mejoramiento sanitario. Por citar un solo ejemplo, está la participación del Centro de Bioactivos Químicos (CBQ) con la purificación del agua utilizada en el hospital Celestino Hernández Robau.
En otro orden, 116 entidades manejan o generan desechos peligrosos, y en este aspecto se resaltó el trabajo riguroso que despliega la Dirección Territorial de Regulación y Seguridad Ambiental Citma ORSA de Villa Clara, en el cumplimiento de las disposiciones establecidas.
«Si bien el actual año exige la búsqueda de nuevas vías en medio de un escenario complejo, también nos dejó la conceptualización de un grupo de elementos para el desarrollo de la ciencia, que en muchos de ellos existe innovación, y desde la ORSA se aportaron enseñanzas a los programas priorizados en el territorio ». (Iván Brito Fuentes, al frente de la Dirección Territorial de Regulación y Seguridad Ambiental Citma ORSA)
Aunque existen 850 fuentes contaminantes de aguas terrestres, ninguna afecta las fuentes de abasto del territorio, que dedica 30 millones de pesos a las inversiones ambientales.
Una experiencia interesante la expuso Edelkis Rodríguez Moya, director del Centro de Estudios y Servicios Ambientales (Cesam), en la revitalización del trabajo y el aporte de alternativas que van más allá del espectro acostumbrado de las zonas costeras, entre ellas, los estudios con el café a fin de cambiar esa «propiedad exclusiva » que tienen las montañas y extender su cultivo hacia el llano, lo cual exige una mirada integrador que implica un estudio evaluativo con varios organismos.
También asumen la asesoría en la necesaria producción de alimentos con disciplinas tecnológicas complejas, y mantienen otros proyectos de desarrollo local a partir de la creación de nuevas fincas que generen resultados y lleguen a convertirse en sostenibles.
Sonia Hernández Méndez, directora de la OTN, explicó todo el trabajo realizado por la metrología en esta última etapa, que incluyó más de 12 000 servicios, entre ellos, a equipos fundamentalmente de salud básicos en estos tiempos de pandemia, y por ser nuevos no los contemplan entre las acciones realizadas por la institución.
Ello dio pie para que Joel Pérez García, integrante del Buró Provincial del Partido, compartiera con el plenario y se preguntara las razones por las que los resultados científicos en muchas esferas de la vida villaclareña no acaban de implementarse.
Párrafo aparte para la Oficina Territorial de Normalización (OTN), por su sostenida labor en la Metrología, afectada por las limitaciones en todos los órdenes, e inmersa en la indispensable inocuidad de los alimentos por mencionar algunas aristas de su trabajo.
Más que unas conclusiones, Adianez Taboada propició la reflexión entre los participantes y expresó que un detalle trascendental para el país recae en el logro de la soberanía alimentaria, pero vista más allá de un propósito inminente, ya que no se podrán descuidar aquellos impactos de un cambio climático cada vez más agresivo.
Insistió en algo vital, como las condiciones del terreno y aquellas variedades apropiadas para cultivar según las características de la zona, mientras que en el plano de la sustitución de importaciones, subrayó que ante una realidad bien compleja con los fertilizantes y otros insumos, hay que buscar las fortalezas en los bioproductos elaborados en los centros de investigación.
La importancia de la Tarea Vida, el incentivo a los renglones que generan exportaciones, la gestión documental y de archivos enfocada hacia el incremento de las plataformas informativas y, sobre todo, a la defensa de Cuba, son aspectos que sugirió para incluir en las agendas del venidero año.
Un grupo de organismos y trabajadores fueron reconocidos por el esfuerzo desplegado durante 2020, mientras Tamara Sáez Mosquera, secretaria del Sindicato Nacional de la Educación, la Ciencia y el Deporte (SNTECD) en Villa Clara, estimuló a trabajadores que participaron en el enfrentamiento al SARS-CoV-2, y entregó el Sello Valientes por la Vida de manera colectiva a todos los que desafiaron el peligro y supieron enfrentarlo.
«Los trabajadores tienen que conocer la política establecida que rige en el país y son aplicables al sistema de la ciencia ». (Yoanis Vera Olmo, de la delegación provincial del Citma)
De modo especial se reconoció la dedicación de la Dra. María del Carmen Velasco por sus contribuciones al desarrollo científico.
Durante el balance, el territorio ratificó la incondicionalidad del sistema de ciencia para contribuir a que la provincia y el país cumplan sus expectativas y avance como parte del Programa Villa Clara con Todos.