Una dama a pie de obra

Ni el cambio de los tacones por un par de botas, ni el polvo que opaca peinado y maquillaje le roban la feminidad a Odalys Rodrí­guez Peñate.

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Vanguardia - Villa Clara - Cuba
La mayor aspiración de Odalys Rodríguez Peñate consiste en respaldar a sus trabajadores y entregar al pueblo obras constructivas de calidad. (Foto: Carolina Vilches Monzón)
Mónica Sardiña Molina
Mónica Sardiña Molina
@monicasm97
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08 Marzo 2021

Una mujer empoderada asume la dirección de la Empresa Provincial de Mantenimiento Vial y Construcciones de Villa Clara. Llegó en 1996, como subdirectora económica, y hace tres años ocupa la máxima responsabilidad.

Con una sólida formación en Economí­a de la Industria, Odalys Rodrí­guez Peñate no tardó en abrirse paso en un mundo tradicionalmente masculino, desde los cimientos hasta los remates. A pie de obra fundió el respeto de obreros y técnicos, y dominó la arista productiva de la empresa.

«Siempre voy para chequear la calidad de las terminaciones, asegurarme de que no falle el ciclo de reaprovisionamiento de los recursos, y no haya paralizaciones, para que el tiempo de espera sea el mí­nimo ».

Con el conocimiento irrefutable que emana de la experiencia, Odalys recrea los momentos más crí­ticos de la Constructora del Centro en pleno perí­odo especial, la recuperación progresiva durante la segunda mitad de la década de los 90 y los primeros años del siglo XXI, el segundo declive y las posibilidades que ofrece la Tarea Ordenamiento. En sus palabras subyacen la resiliencia, la motivación y el sentido de pertenencia hacia los trabajadores:

«Empezamos de la nada, con un buró de formica, lleno de comején y unas sillas de cabilla. El director se moví­a en un Lada alquilado. Necesitábamos crecer para mantener la vitalidad de la empresa y garantizar condiciones de vida a los trabajadores, pero todo se adquirí­a en divisa.

« ¿Cómo salir del ahogo económico? Abrimos una unidad de construcción civil con posibilidades de captar divisas, para financiar todo lo que necesitaba el mantenimiento vial, que solo generaba ingresos en pesos cubanos. En aquel carro viejo nos fuimos para La Habana, a procurar negocios. Edificamos varias inmobiliarias en la capital, enchapamos el túnel de la bahí­a y nos asociamos con italianos, españoles y portugueses.

«Todas estas posibilidades de la Tarea Ordenamiento no son novedosas para nosotros. Ya las aplicamos una vez y considero que hay personas suficientemente preparadas como para volver a hacerlo, y bien ».

Asumir la dirección de la Constructora del Centro, en un sector tradicionalmente masculino, no implicó discriminación alguna para Odalys. (Foto: Carolina Vilches Monzón)

Durante los últimos años, marcados por la escasez de recursos y el deterioro de toda la red vial, Odalys comenta los estragos del éxodo masivo de trabajadores calificados hacia los sectores del trabajo por cuenta propia y las cooperativas no agropecuarias, en busca de mejores ingresos y más condiciones.

La crisis generada por la COVID-19 provocó una disminución drástica del presupuesto destinado a la recuperación de las ví­as; pero la directora se enorgullece de que ningún trabajador dejó de cobrar su salario.

«En medio de la pandemia no paramos ni un dí­a, porque trabajamos en todos los centros de aislamiento. Asumimos la reconstrucción del Hogar de Ancianos no. 3, de Santa Clara, y acondicionamos una sala para el aislamiento de pacientes confirmados en el Hospital Psiquiátrico de la ciudad ».

Mientras espera por el control de la situación epidemiológica en Villa Clara, la Constructora del Centro proyecta la sustitución de la carpinterí­a en varias salas del hospital Arnaldo Milián Castro y otras obras de beneficio social. Este año se incorpora al Programa Nacional de la Vivienda y exploran opciones para la inversión extranjera y el encadenamiento productivo con modelos de gestión no estatal y otras ví­as para captar divisas. Sí­, todo en manos de una mujer.

«A pesar de la necesidad de estas transformaciones, veo a muchas personas desalentadas, y no podemos rendirnos. Con tanto temor a los riesgos limitamos nuestras capacidades. Tenemos que encadenarnos cada vez que se presente una propuesta ventajosa y acorde con la polí­tica económica del paí­s, prever los riesgos, sin renunciar nunca al desarrollo.

«He tenido que ponerme muy positiva para acometer tantos cambios, porque es mi responsabilidad, mi pedacito de paí­s, y por él debo luchar. Somos una empresa autofinanciada, con control interno certificado durante 25 años. Generar pérdidas y desaparecer no es una opción. Personalmente, lo asumirí­a como un desprestigio moral ».

Todas estas ideas y proyecciones parten de una mujer que cambió los tacones por un par de botas, sin sacrificar la feminidad; que dedica gustosa su escaso tiempo libre a cocinar para la familia, que lamenta la distancia de su hija y sus nietos. Una profesional realizada, por el apoyo de la Federación de Mujeres Cubanas, deseosa de entregar más cada dí­a a las personas que la rodean y a toda la sociedad:

«Ser útil es el propósito que me hace levantarme todos los dí­as ».

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