Miran desafiantes al escuadrón que está en el otro lado de la carretera. Suenan los disparos y el batallón de verde olivo y pañoletas rojas surca la calle. Se levantan y corren al interior del antiguo regimiento entre algarabías y sonrisas. La emoción es compartida por cientos de niños que se saben victoriosos. La bandera cubana flamea en lo alto del edificio, mientras alguien exclama: ¡Viva el Che!, e intensos ¡viva!, no se hacen esperar.
En un torrente de emociones devino la entrada triunfal de los pequeños combatientes al regimiento militar.
De esta forma trascurrió la toma del antiguo escuadrón 31, hoy escuela primaria Fernando Cuesta Piloto, cuando los 250 pioneros que evocan la batalla de Santa Clara irrumpieron enérgicos en este antiguo reducto de la tiranía batistiana, tomado por los rebeldes el primero de enero de 1959.
Al finalizar el asalto, las tropas se dispusieron al homenaje. Y justo allí, al pie del monumento que perpetúa el hecho estaba el Guerrillero de América. Llevaba su brazo entablillado y en el otro hombro un fusil de madera. En la barba se distinguían trazos de un creyón negro y su rostro lucía mucho más joven. Manuel Alejandro Santana Hernández, estudiante de la secundaria básica Antonio Arias, de Caibarién, no esconde el orgullo de encarnar a quien lideró la acción que trajo la gloria definitiva.
El pionero Manuel Alejandro Santana expresó su orgullo por personificar la figura del Che, el artífice mayor de la batalla de Santa Clara.
«Me da mucho gusto simbolizar a Ernesto Guevara porque es el modelo de hombre que todo pionero debe y quiere ser. Es el modelo de hombre actual, de antes y del futuro », refirió.
Por otra parte, Cinara Crespo Solar, de Calabazar de Sagua, en Encrucijada, afirmó que estar en estas acciones representa para ella «un orgullo porque una vez más puedo conocer la historia de Santa Clara, de cómo nuestros héroes lograron vencer todos los obstáculos para ganar la batalla ».
Pero además de revivir las emociones de los barbudos, las tomas simbólicas se convierten en un espacio para la amistad. «He conocido muchos niños y la paso muy bien con todos. Compartimos las cosas. Somos compañeros, ya somos amigos », comentó Cinara, quien estudia el séptimo grado en la secundaria básica Neftalí Martínez.
Rolando Díaz Aleaga, un pionerito de Santa Clara, confiesa sentirse emocionado por rememorar los pasos de quienes hace 56 años materializaron el triunfo revolucionario, aunque también «he aprendido muchas cosas sobre la batalla y me he divertido cantidad ».
Muy próximo a los pioneros estaba Alfonso Arboláez Contreras, combatiente del Directorio Revolucionario 13 de Marzo (DR), quien tomó el cuartel 31. Los contempla con nostalgia y a su mente retornan los recuerdos de aquellos días de lucha. «Los que atacamos el 31 éramos un puñado de hombres, y lo más asombroso fue la cantidad de municiones que al entrar encontramos. Estos días son muy impresionantes porque vuelen a mi mente esos compañeros que ya no están », relató.
Este lunes los pioneros tomaron la antigua cárcel (escuela Fructuoso Rodríguez), la Audiencia, la Estación de Policías, actual secundaria El Vaquerito; el Museo Provincial; la biblioteca provincial Martí y el Gran Hotel para culminar con el merecido tributo a Ernesto Che Guevara en la Plaza de la Revolución y a los combatientes del Frente de Las Villas.
Para el combatiente Alfonso Arboláez Contreras, los días de la toma simbólica resultan un reencuentro con lo vivido.
Más de 200 pioneros destacados del territorio protagonizaron la toma simbólica, una oportunidad única para vivir de cerca de historia.