Tony Hernández González (estudiante de Periodismo)
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04 Febrero 2015

A Guillermo Ramí­rez Dí­az lo apasiona su trabajo. Sufre con cada desperfecto técnico de la combinada KTP2 como si le mutilaran una parte de su cuerpo. En cada contienda azucarera trabaja más de 12 horas al dí­a y en tiempo muerto no descansa, vuelve al campo para incorporarse a la siembra de la caña.

Guillermo Ramí­rez, operador de combinadas.Guillermo trabaja más de 12 horas al dí­a, y en tiempo muerto no descansa, vuelve al campo para incorporarse a la siembra de la caña. (Foto: Ramón Barreras Valdés)

En sus 23 zafras ha mantenido la avanzada de las operaciones de corte mecánico en el sector campesino y cooperativo. Vanguardia Nacional durante 8 años consecutivos, sobrepasa en cada campaña el millón de arrobas cortadas, y en las últimas cinco duplicó esa cifra.

Por su disposición, entrega y rendimiento alcanzó la distinción de mejor operador de combinada de la provincia en el 2014. Sus logros se traducen en los resultados alcanzados por la CPA Mártires del 8 de Abril, de la localidad de Zurí­, en el municipio de Quemado de Gí¼ines, una de las mejores de producción cañera en la provincia.

Al llegar al cañaveral, observo al hombre cinco veces bimillonario junto a su KTP2 motorizada, con su sombrero, su tabaco y su barba...

«Es que cuando llega el tiempo de corte de caña yo me la dejo para que crezca bastanteasegura mientras rí­ey cuando termina la zafra entonces la recorto. »

¿Constituye una especie de amuleto para la buena suerte?

No quiero decir que es un amuleto, sino una tradición que llevo desde hace años. Me gusta trabajar así­.

¿Te propones ser millonario cada año?

Nosotros no trabajamos por número, pero sí­ nos lo propusimos entre todos. Como promedio en estos 14 años en la cooperativa, cortamos alrededor de 1,5 millones de arrobas, pero solo queremos trabajar, dar el máximo siempre.

Lleva prácticamente la mitad de su vida laborando en la zafra. ¿Siempre ha trabajado como operador de combinada?

Comencé enganchando carretas. Después fui noviero, y por un año mecánico. Todas las actividades estaban vinculadas a la zafra. Luego entré como operador, y ya llevo 20 años arriba de una combinada.

¿Cómo describirí­a la relación con sus compañeros del pelotón 9?

Somos una familia, porque con ellos paso la mayor parte del dí­a. Trabajamos juntos desde hace mucho tiempo, nos consideramos hermanos.No creo que hubiéramos alcanzado los excelentes resultados de todos estos años sin esa empatí­a y unidad en el colectivo que es fundamental para elevar la producción.

El apoyo de la familia representa un factor importante para alcanzar sus propósitos.

Mi esposa es muy condescendiente con mi trabajo. Llevamos 18 años juntos y siempre me apoya en todas las tareas que me propongo. Nos conocimos  en el corte, y de tanto hablar del trabajo y de la máquina, te puedo decir que domina la técnica tanto como yo. Mi hijo estudió mecanización agrí­cola y también me estimula y anima. Mi familia y el trabajo en la combinada son mi vida.

¿Qué hace Guillermo cuando no está en el cañaveral?

Durante el corte existe poco tiempo para descansar, pero disfruto mucho compartir con mi familia y conversar con mi esposa sobre el trabajo. La televisión me relaja, en especial los buenos filmes. No soy aficionado a la música, pero me gusta el género campesino y no me pierdo Palmas y Cañas.

Guillermo Ramí­rez, operador de combinada.En tiempo de zafra, además de sus compañeros siempre lo acompaña su KTP2, su sombrero, su tabaco y su barba. (Foto: Ramón Barreras Valdés)

En sus 44 años ha recibido múltiples premios y condecoraciones. ¿Cree que su trabajo se valora realmente más allá de los reconocimientos?

Pienso que sí­. La gente aquí­ respeta mi trabajo. En todo Quemado de Gí¼ines me conocen y ese constituye uno de los premios más importantes. Igualmente, ser seleccionado el mejor operador de la provincia y entre los de mayores rendimientos del paí­s, representa mi mayor logro.

«He podido visitar provincias como Artemisa, Matanzas, Ciego de ívila, Santiago de Cuba y muchos rincones de Villa Clara para mostrar mi experiencia y aprender mucho más. Que me tengan en cuenta, ya me da una inmensa satisfacción.

«Gracias al apoyo de la ANAP tengo mi casa y he adquirido muchos equipos electrodomésticos. Además, mi trabajo resulta bien retribuido económicamente ».

Un pelotón de corte mecanizado conlleva sacrificios que solo alguien que ame su oficio estarí­a dispuesto a obviar.

Cuando se trabaja con deseos y con ganas, se disfruta. Los sacrificios no son tantos, más si tienes el apoyo de tu familia y un colectivo trabajador que te acompañe. Sí­ se labora mucho, y en condiciones difí­ciles, pero la recompensa es todaví­a mayor.

«Para mí­ la combinada lo es todo. Durante los 8 dí­as que estuvimos paralizados por una pieza que le faltaba, casi no comí­a, ni dormí­a tratando de encontrar una solución. Quien no sienta y ame su trabajo, nunca triunfará en la vida ».

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