Su abuela le preparó el desayuno temprano. Le costó despegarse de las sábanas porque ayer estuvo despierta hasta un poco más tarde. Se viste de uniforme, aunque hoy es domingo y no va para la escuela. Es la primera niña que llega al colegio electoral para cuidar la urna.
Daylén Zamora se levantó temprano para cumplir con su deber de pionera. (Foto: Ramón Barreras Valdés)Se nombra Ana Beatriz Acosta Hernández y cursa la secundaria. No es su primera vez. Explica a los vecinos que de los tres candidatos solo se puede votar por uno. «Tienes que poner una sola crucecita », señala. Como ella, otros niños en todo el país representan el relevo al cuidado de las urnas.
Dailién Zamora tiene nueve años y desde pequeña está acostumbrada a mantenerse firme, de pie, a la espera de que las boletas caigan sin contratiempo. Cuenta que es su deber y que también se lo enseñará a sus hijos.
Parte importante del proceso eleccionario son los jóvenes universitarios que velan por el cumplimiento de lo establecido. Luisa Paz Suárez estudia cuarto año de Psicología y participa como observadora de uno de los colegios ubicados en las cercanías del Parque El Carmen, de Santa Clara. Ella también madrugó hoy para llegar bien temprano porque considera que su tarea «se siente importante ».
«Estamos colaborando desde la nominación de candidatos y hemos podido apreciar el resultado del trabajo, necesario e imprescindible para la sociedad », argumenta.
«Principalmente velamos por el cumplimiento de la ley a partir de los seminarios preparatorios que nos dieron. Para velar por el cumplimiento de lo establecido estamos nosotros, para que todo se haga como la norma dice ».
A Leroy le encantan las entrevistas. Cuando le dijimos de la foto posó firme con las manitos en los bolsillos. Fue con su mamá y esperaba paciente a que llegara su turno de pararse al lado de la bandera. Le molestó «un poquito » levantarse temprano pero no le preocupan los «muñequitos » porque tiene algunos grabados y «esto es más importante », comenta el pequeño de pañoleta azul. «Yo quisiera ser como Camilo », dice al final.
Gabriela Machado tiene doce años y a pesar de que no está con sus amiguitos y que allí debe mantenerse seria y firme, comenta que para ella resulta emocionante. Hasta el mediodía no podrá ver la televisión ni leer, dos de las cosas que más le gusta hacer. Sin embargo, eso no le interesa hoy porque habrá tiempo para hacerlo. «Estoy cumpliendo con la Revolución », acota. «Me gustaría ser pediatra cuando crezca para ayudar más a Cuba ».
Yaniseidy Castro, observadora del proceso electoral. (Foto: Ramón Barreras Valdés) «Yo estoy aquí desde muy tempranito para representar a la Revolución. Soy una muestra de los pioneros cubanos », responde Ana Lilian Gutiérrez a la pregunta de los rostros ajenos que vienen con cámaras, micrófonos y grabadoras. No obstante, ni un atisbo de nervios asoma en su rostro. Poco antes había presenciado el voto del primer secretario del Partido en la provincia. «Yo vigilo la urna y así cuido la Patria. Significa mucho para mí porque se lo debemos a Fidel que tanto nos protege ».
Yaniseidy Castro estudia en cuarto año de Sociología en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas. Como otros muchachos, ella vigila por que no ocurra ningún contratiempo en el proceso. «Es una forma de reafirmar este proceso libre y espontáneo. Estoy para observar cómo transcurren las elecciones, para que no ocurra ningún fallo. Hasta ahora se han desarrollado con disciplina y masividad de electores », explica.
Como ellos, otros niños y jóvenes también inauguraron los colegios electorales esta mañana en toda Cuba. La nueva generación se encarga de cuidar las urnas, de garantizar el relevo político del país.
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