Comenzamos con un ejemplo simple: la botella de vidrio que dejaste botada en la esquina, porque te daba mucha pereza llevarla al basurero. Esa botella «vivirá» más tiempo que tú y tus hijos, un aproximado de 4000 años. Es más, una simple jaba de plástico ya te supera con un tiempo de degradación de 150 años. ¿Qué pasa con la basura de todo el planeta entonces?
Los seres humanos estamos habituados a pensar las crisis como un período finito, que termina para regresar a casi la misma normalidad. La contaminación no funciona tan simple, sino que posee un carácter acumulativo. Mientras no cambiemos —como sociedad— nuestros hábitos de consumo, el futuro seguirá pintándose de gris.
El sistema económico predominante puede describirse como una economía lineal. La materia prima se extrae de la naturaleza, se crean productos a partir de ella y luego se los desecha como residuos. ¿Y si ese no fuera el final del camino?
A nivel mundial, una de las soluciones que nos permitirían volver a niveles de consumo seguros, recae en la economía circular. Esta se define como un modelo de producción y comercialización para elevar la efectividad económica y el desempeño ambiental. Como objetivo, trata de regenerar los materiales, al final de su vida útil, y extraer de ellos el máximo valor.
Una mirada a Villa Clara
Cuba adoptó oficialmente en 2024 una estrategia para la transición hacia la economía circular, como parte de los esfuerzos por avanzar hacia un modelo de desarrollo sostenible. Nuestra provincia se unió temprano a estos esfuerzos con la identificación de entidades que aplicaran principios de este modelo.
«Llevamos trabajando desde 2022 en esta estrategia, con las primeras 15 entidades encontradas. Cerramos el pasado año con un total de 61 empresas que impactan positivamente a la reducción del uso de recursos, a partir del reproceso y el reciclaje. De ellas, 51 tuvieron y 44 no generan residuos con destino al vertedero», explicó Lourdes María Castelo Valdez, subdelegada de Medio Ambiente del Citma en Villa Clara.
El territorio villaclareño cuenta, además, con seis proyectos de desarrollo local, que implican una disminución en los plásticos de un solo uso. Además, existe el proyecto Recicla Mi Barrio, liderado por la Empresa de Materias Primas. Su director adjunto, Pedro Luis Durán, conversó con Vanguardia sobre los resultados de esta iniciativa.
«Históricamente, el sector estatal ha sido la principal de generación de desechos para nuestra empresa. Diversos factores hicieron que el volumen de desechos disminuyera y nos enfocamos en una estrategia llamada las vías de recuperación, que consistió en buscar un mayor apoyo en la comunidad. Como parte de la estrategia se tomaron medidas, como hacer compras en días designados, incrementar el trabajo con los pioneros e ir directamente a los vertederos.
«El 4 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente, de 2023 desarrollamos de manera piloto la primera actividad en el consejo popular Virginia. A partir de la recogida de todos los micro vertederos, se demostró que el volumen de materia prima desperdiciado era considerable. Establecimos entonces un sistema de compra a la población, en días determinados, que marcan el comienzo del Proyecto Recicla Mi Barrio.
En los próximos tres meses, se comprobó que los niveles de materias primas aumentaban a medida que la población iba escuchando de nuestro trabajo y se decidió promoverlo a nivel de país. Actualmente en todos los municipios se logra hacer al menos una actividad. Se han logrado recuperar, en dos años y medio, alrededor de 2000 toneladas en Villa Clara a partir de 80 000 clientes.
«Todos estos nosotros los hemos convertido en nuevas producciones, como es caso de la madera plástica, que usamos principalmente en la construcción de plataformas para los centros turísticos. Con esta producción hemos obtenido un producto duradero, que reduce la tala de árboles y aporta a la economía circular».
Las grandes empresas, como es el caso de Materias Primas, son imprescindibles para el éxito de la economía circular. Sin embargo, no es necesaria la capacidad de procesar miles de t para hacer el cambio.
El aporte desde lo pequeño
Muchos creen que el modelo circular se limita únicamente al reciclaje, sin considerar otras estrategias como la reutilización, reparación o el rediseño. Piensan erróneamente que este proceso solo busca recuperar materiales al final de su vida útil.
María Rachel Oro Páez nombró a su emprendimiento Retro Work 90.14 por una combinación entre la ropa reciclada como materia prima y la numeración de su aguja. Su costura, un trabajo que a veces se percibe como «de abuela», busca darles un giro moderno a piezas ya existentes.

«Hace tiempo me encontré en una paca un vestido de quince enorme de satín, que no es una tela usada habitualmente para ropa de salir. De ahí surgió la idea de usarlo para los gorros de dormir, que usualmente usan las personas con pelo rizado o afro.
«Ya que estaba ahí también pensé en hacer el juego completo: antifaz, pijama y goma para el pelo. Todos tienen diferentes medidas y así me aseguro de que todo se utilice».
Ejemplos como este demuestran, que no se requiere de herramientas especiales para comenzar a aplicar la economía circular desde casa. Solo se necesita de un cambio de mentalidad, más allá de seguir el básico tomar, usar y desechar.