Cerca de 200 estudiantes de distintos centros educativos de la ciudad de Santa Clara se dieron cita este martes 31 de marzo en el Complejo Escultórico Ernesto Che Guevara con el fin de realizar el festival Mi Papalote por la Paz, una convocatoria anual de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).
La actividad se efectuó como parte de las celebraciones a propósito del aniversario 65 de la Organización de Pioneros José Martí (OPJM) y el 64 de la UJC. Más allá del cometido habitual de enviar un mensaje a favor de la paz y en contra del bloqueo económico, comercial y financiero hacia Cuba, el encuentro se dedicó en esta ocasión al centenario de Fidel, líder indiscutible de la Revolución cubana.
Tres primarias, dos secundarias y un preuniversitario confluyeron en la plaza con la presencia de directores y docentes. José Ávila Cutiño, funcionario del Departamento Ideológico del Comité Provincial de la UJC explicó a Vanguardia que se concentraron particularmente las escuelas cercanas por un motivo de coherencia con las dificultades actuales en cuanto a la transportación. Ávila Cutiño agregó, además, que los papalotes fueron confeccionados por los propios alumnos con ayuda de sus profesores y familiares.
Por su parte, Yasser Vázquez Águila, director de la escuela secundaria Ignacio Rolando Abreu, perteneciente al consejo popular Condado, expresó:
«Es muy importante que nuestros niños, a pesar de las circunstancias que vive la nación, estén reunidos y vuelen sus papalotes contra el bloqueo, las agresiones y a favor de la paz en el mundo, esa paz que tanto nos costó alcanzar y que conquistamos gracias al proceso revolucionario en el país».
Para Vázquez Águila resultan necesarios los encuentros de este tipo, sobre todo porque el mundo atraviesa tiempos difíciles y convulsos.
«Consideramos que siempre que se hacen cosas bonitas como estas ellos lo disfrutan, pues se salen un poco del marco académico al que están acostumbrados en las instituciones. También se incluyen actividades complementarias, es decir, se trata de una misión de gran envergadura para reunirse en la comunidad, disfrutar, jugar y sentirse en armonía».
Algunos educandos asistieron por primera vez al festival, y se llevaron una grata experiencia al empinar papalotes coloridos en un sitio de trascendencia histórica. Así lo describe Ana Yuliannys Alfonso Ríos, pionera de cuarto grado de la escuela primaria 1° de Mayo:
«Empinamos papalotes para representar la paz, la armonía y el amor. Hice el mío junto a mi papá, y pusimos un letrero de ¡Abajo el bloqueo! Estábamos muy felices en la plaza. Me gusta mucho ese lugar porque está dedicado al Che».
Su compañera de grupo, Yadelis Alonso Espinosa, comentó:
«Me siento contenta por la compañía de mis amigos. Alzar papalotes con ellos me hizo feliz. Sin paz y armonía, el mundo no tendría sentido».
No pocos desean que se repita la gran fiesta de cometas y sonrisas. Para esa juventud que brota, las consignas por un mundo pacífico suponen un eje de conciencia y acción.