Antes en Placetas no existió una explosión tabacalera como la apreciada en la actualidad. Joaquín González Castro, actual director de ese cultivo en el municipio, en ocasiones repite con sistematicidad: «No sé la cantidad de superficie que plantarían los vegueros de allí con disposición de suficiente combustible para preparar los suelos y casas de curación». No obstante, existieron rumbos productivos que funcionaron como detonantes…».
Ahora la siembra, cosecha y beneficio de la rama, verificada también en escogidas, despalillos, fábricas que allí también tuercen para el comercio foráneo y el consumo nacional, o de otros destinos estatales, tienen como única meta el crecimiento económico.
En tal sentido, los resultados del cultivo —en constante ascenso— no tienen parangón con otros sectores que fomentan ingresos económicos a la municipalidad. De igual modo, constituye una garantía de empleo estable a su población durante todo el año.
El erudito José Andrés Martínez Fortún y Foyo en Historia de Placetas (1942), recordó cuando en la octava década del siglo anterior a la publicación del libro, el periódico remediano El Criterio Popular recogió una impresión de viaje del redactor ¿Brocha?: «[…] Tómese Ud. la molestia de extender la carta de la jurisdicción sobre una mesa, busque en ella a Remedios y luego, en una dirección casi Norte-Sur y como a 7 y medias leguas hallará un puntito negro con un letrero que dice "Placetas" […] El lugar es tan poco interesante en la realidad como el mapa. Sin embargo no le falta su celebridad al pueblo […] Y ya que hablamos de progreso, añadiré que la sabana, es productiva de muy buen tabaco, de viandas en abundancia y como tienen muchos arroyos en su vecindad, si se trajesen familias de Vueltabajo pronto sería […] un centro productor de tabaco…»
Hoy esa premonición es una realidad. Con 160 cosecheros hace cuatro años plantaron 180 hectáreas y el cultivo de tabaco tapado comenzó a ganar fuerza. Actualmente el número de productores, por decantación de eficiencia agrícola, se redujo a 94 y, apenas días atrás, confirmó González Castro que completaron 713,42 ha. De ese monto hay vivas 679,58, una cifra que continúa aportando ramas verdes a las casas de curación.
El plan de cultivo de la temporada era de 531, y constituyó el mayor el mayor de la provincia. Hasta el momento en la otrora Villa de los Laureles, transformada por beneplácito económico en Villa del Tabaco, tienen acopiados 1 037 695 cujes, volumen que rebasa el 60 % de la cantidad recogida por otros cosecheros villaclareños.
Por dentro, aseguró González Castro, resta mucho tabaco por recoger en los campos, así como el beneficio en escogidas radicadas en fincas, —ahorita cuando ya los suelos de semilleros tradicionales comienzan a acondicionarse—, lo cual augura que la cosecha se prolongará más allá de lo planificado.
En los semilleros, sean en túneles o a cielo abierto, Placetas tiene la responsabilidad de aportar un 60 % de las simientes recomendadas, según los especialistas la provincia plantará unas 2000 ha de tabaco en la campaña siguiente.
También la diversidad agropecuaria, con siembras escaloadas de cultivos varios en rotación y cría de animales, son determinantes en predios vegueros para autoabstecer los comedores de las fincas diseminadas por el territorio. Por tanto, no es solo tabaco sino también alimentos que contribuyen al autoabastecimiento municipal.
Los méritos registrados por el territosio en los vegueríos, y la contribucción social de los hombres y mujeres que integran ese sector, valieron a la Unidad Empresarial de Base radicada allí —perteneciente a la Empresa a Acopio y Beneficio de Tabaco La Estrella—, retomar por segundo año consecutivo la bandera de Vanguardia Nacional de la CTC (Central de Trabajadores de Cuba), condición que otros 41 centros de la producción y los servicios de la provincia recibirán antes que llegue el Primero de Mayo.
Esa constituye una senda nunca antes vista en instalaciones de sector tabacalero, donde la familiaridad, entre campesinos-cosecheros, también se traduce en cordialidad y empeño productivo por no dejar atrás, a pesar de carencias de recursos materiales, apego económico y social a las bonanzas que trascienden en el entorno de sus comunidades de origen.