La respuesta inmune de una provincia

La inmunología en Villa Clara integra investigación, red asistencial comunitaria y compromiso con la formación académica para sostener un servicio vital pese a limitaciones de recursos y personal.

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Vanguardia - Villa Clara - Cuba
La especialidad en la provincia cuenta con masters, doctores en ciencias y residentes vinculados a la nueva modalidad del Internado vertical en Inmunología pura. (Foto: Laura Beatriz Zaita Arjona)
Laura Beatriz Zaita Arjona
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15 Abril 2026

Desde el año 2005, cada 29 de abril el mundo conmemora el Día Internacional de la Inmunología, jornada dedicada a difundir la importancia de esta especialidad médica en la calidad de vida y la salud humana.

En Villa Clara, los profesionales asociados a este campo prestan un servicio incondicional a pacientes de todo el territorio, pese a la existencia de limitaciones en cuanto a recursos humanos y aspectos estructurales. Su estrategia reside en la integración de una férrea labor investigativa, una estructura asistencial comunitaria bien definida y una férrea formación académica que se gesta en las aulas de la Universidad de Ciencias Médicas.

Cimientos de una especialidad

Cualquier análisis del quehacer inmunológico en Villa Clara exige remontarse a las raíces históricas de la disciplina en el territorio. Según relató Vicente José Hernán Moreno, especialista de primer y segundo grado en Inmunología, profesor titular, doctor en Ciencias e investigador auxiliar, «la Sociedad Cubana de Inmunología (SCI) se fundó en 1991, con dos villaclareños entre sus miembros originales: la doctora Lay Salazar Torres y quien le habla». Posteriormente, en 2004, la provincia acogió el II Congreso Nacional de la SCI y entonces quedaron constituidos los capítulos de inmunología de Villa Clara, Cienfuegos y Sancti Spíritus.

Durante el 2006, con la creación de la Unidad de Investigaciones Biomédicas (UNIB) en la Universidad de Ciencias Médicas del territorio, se puso en marcha el Servicio Científico Técnico de Inmunodiagnóstico y Reacciones Vacunales. «Esta consulta multidisciplinaria —señaló el experto— se celebra cada cuarto miércoles de mes. En dicho espacio se realiza una evaluación integral de los pacientes y, de manera prioritaria, se examina el esquema de vacunación en aquellos niños cuyo procedimiento se halla restringido por alguna circunstancia particular».

La geografía de una hazaña asistencial

Hernán Moreno subrayó el valor asistencial y la proyección comunitaria de la especialidad en Villa Clara. «Aunque en la provincia contamos con un escaso número de profesionales, logramos extender la cobertura de nuestro servicio a todos los municipios». 

Como ejemplo de la distribución geográfica de la labor, mencionó Manicaragua, donde existe una consulta a cargo de una doctora residente en esa localidad. Asimismo, la atención brindada en Sagua y Cifuentes permite cubrir también las necesidades de la población de Quemado de Güines, Corralillo y Santo Domingo.

También explicó que el policlínico Chiqui Gómez de Santa Clara concentra a dos profesionales que, además de cubrir la demanda local, amplían su radio de acción a otros territorios. La doctora Lay Salazar atiende Camajuaní, Remedios, Caibarién, Zuluetas, el propio policlínico Chiqui Gómez y la Clínica Santa Clara. Por su parte, Seily González Gutiérrez —especialista de primer grado en Inmunología y Medicina Familiar—brinda cobertura a Camajuaní, Vueltas, Placetas y el policlínico de Maleza. De igual manera, el hospital pediátrico provincial cuenta con un inmunólogo a tiempo completo para la interconsulta constante de individuos ingresados y egresados.

Investigación con sello villaclareño

La actividad científica del territorio ha forjado nichos de investigación muy específicos, con gran repercusión y aplicaciones en beneficio de la salud de sus habitantes. Según Hernán Moreno, «se sospecha la existencia de un "efecto fundador" para el angioedema hereditario en Villa Clara, una afección caracterizada por un déficit de la proteína inhibidora del sistema del complemento». A su vez, añadió que suele observarse una alta concentración de casos en Manicaragua, Cifuentes, Encrucijada y algunos en Santa Clara.

Explicó que tal padecimiento se manifiesta con edemas graves que requieren atención urgente y que, a diferencia del edema clásico, su abordaje no incluye la utilización de esteroides, sino el tratamiento con plasma. «Para su seguimiento, la doctora Lay Salazar mantiene activo el servicio de atención provincial, labor que fuera iniciada años atrás por la ya fallecida alergóloga Carmen Díaz Marín», precisó.

A su vez, Hernán Moreno destacó otro elemento relevante en la investigación local: las infecciones cutáneas por estafilococos, es decir, la furunculosis recidivante múltiple, también de alta incidencia en el territorio. Señaló que se estudiaron factores epigenéticos, genéticos e inmunológicos, y se encontraron resultados que ayudan a distinguir el comportamiento de la enfermedad según los grupos etarios. En los menores, los factores de riesgo consisten en trastornos nutricionales, déficit de minerales y vitaminas y alteraciones en su microbiota. En los adultos, en cambio, suele asociarse a hábitos como el tabaquismo, el alcoholismo y el estrés. Moreno concluyó que, en este último colectivo, la base terapéutica consiste en eliminar el desencadenante, sin recurrir a antibióticos, pues el uso indiscriminado de estos fármacos provoca disbiosis y genera mayores complicaciones.

La especialidad también tuvo un papel activo durante la epidemia de chikungunya. «Mientras el entorno médico debatía entre el uso de esteroides y antiinflamatorios no esteroideos, nosotros optamos por una vía distinta: la utilización de antiinflamatorios naturales como la cúrcuma y el control de la inflamación de bajo grado a través de la dieta. El objetivo era lograr una resolución más fisiológica. Los esteroides, aunque alivian de forma transitoria, retrasan la eliminación del virus y prolongan la fase crónica o postaguda de la enfermedad», puntualizó.

En lo referente a la población infantil, la labor se centra en las inmunodeficiencias primarias (IDP). «Participamos en el proyecto nacional de inmunodeficiencias primarias —explicó el doctor en ciencias—, que forma parte de una iniciativa internacional del Caribe en la que Cuba está inserta. Villa Clara realiza su registro de estos padecimientos y mantiene una base de datos con aproximadamente 20 pacientes. En este sentido, la deficiencia de IgA —ausencia o nivel bajo de la proteína sanguínea inmunoglobulina A— es la más frecuente, junto con casos de hipogammaglobulinemia transitoria de la infancia, provocada fundamentalmente por un periodo de lactancia insuficiente».

Asimismo, añadió que han participado en ensayos clínicos de vacunas nacionales, como la CIMAvax-EGF, destinada a combatir el cáncer de pulmón. Del mismo modo, mencionó que mantuvieron cierta vinculación con la medicina regenerativa, período durante el cual colaboraron con un laboratorio establecido en la propia unidad de investigación. No obstante, precisó que en la actualidad se estudia la autorregeneración mediante mecanismos epigenéticos, los cuales permiten al organismo mejorar sus células de forma fisiológica.

Vocación docente para formar al relevo 

El impulso docente llegó en 2017, con la inclusión de la asignatura Sangre y Sistema Inmune en el pregrado de Medicina, la cual se imparte en el primer semestre de segundo año de la carrera según explicó el propio Hernán Moreno. A raíz de ello, se creó un departamento docente con un claustro específico que imparte módulos obligatorios a especialidades como Nefrología, Pediatría y Medicina Intensiva.

La doctora Seily González Gutiérrez, responsable de la actividad docente de la especialidad en pregrado y posgrado en la Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara, reafirmó la importancia de esa materia para los futuros profesionales. «Es una ciencia transdisciplinaria, básica, clínica y diagnóstica, que aporta las herramientas necesarias para que los estudiantes, al llegar al entorno asistencial, comprendan las enfermedades y las aborden desde una perspectiva integradora».

La inmunóloga también detalló el itinerario académico de los estudiantes: «Contamos con alumnos ayudantes vinculados a la inmunología. Al graduarse de sexto año, se les otorga el título de Instructor No Graduado y posteriormente se integran a la especialidad. Así, inician el primer año con conocimientos más sólidos acerca del sistema inmune».

De igual modo, abordó la existencia de un posgrado en esta rama médica. «Actualmente tenemos cuatro residentes —uno por cada año de formación—, con el objetivo de poder cubrir las plazas vacantes». Destacó también la vinculación de estos residentes con los laboratorios —tanto el clínico como el de la UNIB— en prácticas como el aislamiento de células madre. Además, se realizan rotaciones en La Habana enfocadas en el área de trasplante, pues esa experiencia resulta clave para la ubicación de los residentes al momento de graduarse. 

Cabe precisar que existe un desafío latente abordado por Hernán Moreno: la migración de parte del talento hacia otros rumbos profesionales. Sin embargo, afirmó que, a pesar de las bajas, se encuentran comprometidos con mantener la calidad educativa.

Desafíos estructurales de la especialidad y proyecciones

Pese al dinamismo descrito, el desarrollo de la especialidad en Villa Clara presenta una gran debilidad. Según relató el especialista, en el pasado la provincia contaba con un laboratorio de inmunología, que brindaba incluso el servicio de trasplante renal para la región central. Sin embargo, dicho espacio se deterioró debido a la escasez de reactivos, el éxodo de personal y gestiones administrativas inadecuadas.

Tal limitación dificulta el diagnóstico de diversas afecciones. Ejemplo de ello lo constituyen las inmunodeficiencias, que suelen identificarse por apreciación clínica. Luego las muestras son enviadas al Instituto Nacional de Inmunología, donde se efectúan las pruebas pertinentes para determinar la tipología que pueda afectar al paciente.

Hernán Moreno insistió en que la recuperación de dicha instalación no beneficiaría únicamente a los inmunólogos, sino que en él estarían implicados reumatólogos, oncólogos —para monitorear mediante marcadores el uso de vacunas y tratamientos inmunosupresores—, clínicos y pediatras. «Ese es el anhelo que me gustaría ver cumplido antes de retirarme», confesó.

Entre otras aspiraciones, Hernán Moreno mencionó el deseo de reinsertarse en proyectos internacionales que aporten financiamiento y recursos para el desarrollo de la especialidad, tal como ocurrió en el pasado con la organización Atlantic Philanthropies. «Tal vez se podría retomar el intercambio interuniversitario docente que hemos tenido con instituciones extranjeras, por ejemplo, con la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, en México».

En un mundo cada vez más expuesto a patógenos emergentes, la inmunología no constituye una especialidad más: encarna el lenguaje con el que el cuerpo humano negocia su supervivencia a cada instante. Tal como el sistema inmune fabrica anticuerpos para enfrentar amenazas externas, Villa Clara construye los suyos propios, sustentados en el compromiso, la entrega y la vocación.

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