Un lugar para corazones grandes

La escuela regional  Marta Abreu se ha convertido en la casa enorme de almas que convergen para hacer el bien. No se trata de una simple institución, sino del amor mismo fundido en paredes y rampas.

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Vanguardia - Villa Clara - Cuba
(Foto: Lety Mary Alvarez Aguila)
Lety Mary Alvarez Aguila
Lety Mary Alvarez Aguila
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12 Mayo 2026

Marta Abreu es la escuela de Demis, un niño que escribe con sus pies, baila, y desea tener un caballo. También es el sitio que acoge a Nayelis, Verónica,  Pablito y  muchos que han venido desde lejos. En sus predios labora Jesús, un profesor de Química y Física que no solo habla de átomos y sustancias: les enseña a sus estudiantes el ajedrez, con la aspiración de que el tiempo y la constancia hagan de ellos mejores jugadores. Marta Abreu se ha convertido en la casa enorme de almas que convergen para hacer el bien. No se trata de una simple institución, sino del amor mismo fundido en paredes y rampas.

Hace solo 6 años se constituyó este centro regional dedicado a la Enseñanza Especial; modalidad de la Educación que, aunque antigua en Cuba, se ha perfeccionado con el paso de los años. Así como La Habana y Santiago de Cuba, Villa Clara funciona como enclave importante para acoger alumnos de la zona central. Una amplia y confortable construcción sorprende a los visitantes y, más allá del hermoso mural con el rostro de la patriótica benéfica que le da nombre, existe un universo digno de descubrir.

Los docentes y maestros de apoyo no solo influyen en los procesos de enseñanza-aprendizaje, sino que han construido también un lazo afectivo con los pequeños, que se dirigen a ellos con cariño y disciplina. Fomentar en ellos cualidades y valores también forma parte de las misiones de todos los profesores de la institución. (Foto: Lety Mary Alvarez Aguila)

Hasta ese bastión de sueños y bondades llegó Vanguardia con el fin de escudriñar un poco en la magia que a veces ignoramos. Un extenso y disfrutable recorrido permitió conocer el estado actual de sus locales y los proyectos que ultrapasan su cerca perimetral.

Por un aprendizaje inclusivo

Mildred López Caleo, subdirectora docente, explicó que la escuela ya existía en ese lugar, solo que funcionaba como un seminternado. Tras la reciente iniciativa, se adaptó en función de las condiciones y necesidades de los niños que entrarían. López Caleo detalló que se agregaron rampas para un mejor desplazamiento y, además, se rediseñaron sitios vitales como los baños.

El centro educativo comprende programas de Primaria y Secundaria Básica. (Foto: Lety Mary Alvarez Aguila)

El centro educativo comprende programas de Primaria y Secundaria Básica. A decir de la subdirectora, la mayoría de los estudiantes fueron diagnosticados con parálisis cerebral, lo que deriva generalmente en discapacidades físico−motoras, aunque cuentan con dos grupos de discapacidad intelectual. En este caso particular, se realizan adaptaciones curriculares para que los educandos venzan poco a poco los contenidos.

«Tenemos cinco provincias acá. Un total de 53 niños residen en Villa Clara y, de ellos, 45 pertenecen a Santa Clara, es decir, casi toda la matrícula. De Sancti Spíritus tenemos cinco internos, de Ciego de Ávila tres; de Cienfuegos, dos y de Camagüey solo una niña.

«Nosotros entablamos una estrategia entre provincias bajo orientaciones de la Dirección Provincial de Educación. Existen maestros de apoyo en todas las escuelas del país. Ellos se encargan de captar a los niños con discapacidad físico−motora: conversan con ellos, se les crea un expediente y, si los padres están de acuerdo, ingresan a la escuela. En el proceso, también interviene el Centro de Diagnóstico y Orientación (CDO), entidad que valora en conjunto con especialistas (como el ortopédico) si existe esta discapacidad como condición para entrar a la escuela».

Baños. (Foto: Lety Mary Alvarez Aguila)
(Foto: Lety Mary Alvarez Aguila)

López Caleo destacó que han captado adolescentes de 14 o 15 años que ya perdieron la etapa más importante de la rehabilitación. Esta fase; correspondiente a los primeros años de vida, se basa, entre otros aspectos, en la capacidad de caminar. Por ello, resulta necesaria la captación a tiempo. La decisión de los padres con respecto a la escuela figura como otra de las limitantes en cuanto a las gestiones para aumentar la matrícula.

De igual forma, la docente puntualizó acerca de las particularidades en la enseñanza:

«Poseemos un cuarto ciclo con niños más grandes. La escuela debe funcionar para alumnos de inteligencia normal hasta 9no grado, pero cuando hay discapacidad intelectual, como comentaba, se extiende hasta los 18 años o incluso a los 21, en casos excepcionales. Por ejemplo, varios presentan situaciones familiares complejas, son vulnerables, y permanecen más tiempo en la escuela con el propósito de ayudar a las familias».

Mildred López Caleo emana un sentimiento maternal hacia todos los infantes que le rodean. Su labor va más allá de ocupar un buró. Recorre los pasillos como centinela. Sonríe al encontrar pequeños rostros conocidos que luego besa. Los abraza. Como toda mamá, respondió entre lágrimas las razones para continuar allí.

«Estos niños, aparte de su discapacidad físico−motora, generalmente vienen acompañados de un abandono familiar, sobre todo algunos de provincias y municipios. No sucede tanto así con los de Santa Clara. Y hay que vivir para esto. Para trabajar aquí, debes tener el corazón grande», confesó la especialista, quien lleva tres cursos en Marta Abreu, pese a que no proviene de la Enseñanza Especial.

«Los maestros y yo les hemos hecho donaciones de ropa y los apoyamos con lo que necesiten. Ellos lo merecen, se ganan ese espacio. En ocasiones he pensado en irme; pero luego digo: “No, no me voy».

Más que aulas

Debido a la baja matrícula de las provincias, la institución solo cuenta con 17 internos en este momento. No obstante, se garantiza el transporte de sus entradas y pases. Lo mismo ocurre con otros servicios vitales del centro: albergues acondicionados, agua permanente, calentadores solares, un grupo electrógeno, laboratorios con el equipamiento requerido, enfermería, estomatología, sala de rehabilitación y un equipo de médicos, especialistas e instructores que laboran de modo permanente o a través de visitas.

(Foto: Lety Mary Alvarez Aguila)

Entre los tantos profesionales que ponen su saber al servicio de los estudiantes se encuentra Yailén Díaz Laportilla, psiquiatra infantil, quien compartió su visión con Vanguardia:

«Uno de nuestros objetivos acá es brindar el apoyo psicológico−emocional a niños afectados no solo por el hecho de su discapacidad físico−motora, sino también por problemas de índole personal, familiar o escolar…Esos casos requieren ayuda, orientación e, incluso, tratamiento, porque muchos están bastante lejos de su hogar. 

«Hemos encontrado mucha disfunción familiar. Los alumnos a veces proceden de medios donde no existen los recursos necesarios para su formación y educación. Viven distantes de las escuelas más cercanas a las que pudieran asistir y algunos, por ejemplo, carecieron de una estimulación pedagógica adecuada durante las primeras etapas de la vida. No fueron a escuelas, por tanto, se trata del primer centro al que ingresan. Al venir acá sufren otro cambio: el régimen interno, es decir, por primera vez becados, sin sus familiares».

Según Díaz Laportilla, otro motivo de la atención se sustenta en la evaluación psicopedagógica e intelectual. Se diagnostica si existe algún trastorno en el aprendizaje, si los afecta una discapacidad intelectual. En ese sentido, se capacita al personal docente para que abarquen un conocimiento más completo a la hora de interactuar con sus estudiantes.

El trabajo con la población de niños con discapacidad físico−motora sirve de puente a labores de promoción y prevención de salud. De acuerdo con la psiquiatra infantil, se han realizado charlas con los muchachos, intercambios con profesores y preparaciones relacionadas con la adicción a las drogas o las nuevas tecnologías, una de las problemáticas que más afecta a la población infanto−juvenil en la actualidad.

Dicha labor preventiva también se extiende a los padres. Díaz Laportilla le concede un notable valor a estas acciones en términos de salud mental, dado que los niños pueden padecer de depresión, trastornos afectivos o de conducta, factores que conducen en muchos casos a actitudes suicidas en este rango etario. Por eso, el rol de la psquiatría trasciende la parte asistencial.

Yudislay Hernández Brito, Licenciada en Salud, estuvo presente cuando surgió la escuela. Su día a día en la sala de rehabilitación le ha regalado la alegría de constatar el progreso de los jóvenes que atiende.

«El proceso de rehabilitación aquí es diario, continuo. Los niños vienen del docente, acompañados. Se actúa por prescripción médica, por indicación de un fisiatra. A partir de ahí hacemos valoraciones para que exista un avance. Hay pequeños que han entrado con sillón de ruedas y han salido sin él.

«Algunos no pueden recurrir a un servicio de rehabilitación por la lejanía de la zona en que residen y acá se les otorga todo: almuerzo, comida, desayuno, maestros, auxiliares…Pero lo principal radica en su rehabilitación, y las condiciones están creadas. Garantizamos la comunicación las familias y, como equipo de salud, trabajamos en conjunto con la educación».

En tiempos difíciles, Yankiel Moreno Aguilar viaja diariamente desde Manicaragua, impulsado por el encuentro con sus niños de tercer grado. Tras 18 años de experiencia en la Educación Especial, ofrece razones de humanidad que justifican sus sacrificios.

«El motor que me motiva a estar aquí con los pequeños son precisamente ellos mismos, el amor que emanan, la necesidad de ayudarlos e incorporarlos a la vida como seres útiles, de poder contribuir a que sean mejores personas, a que aprendan todos los días algo diferente. Cuestión de amor y dedicación».

Por otra parte, Erik Roche Camacho, coordinador de Primaria, asume su quehacer como un reto:

«Soy graduado de Educación Primaria. Nunca había chocado con la realidad, por decirlo de alguna manera, de niños con parálisis cerebral o modalidades de la discapacidad intelectual en cada uno de los diagnósticos o patologías a presentar. Para mí ha representado un desafío el aprender a lidiar desde el punto de vista humano, comprensivo, desde el enlace con familiares. La atención diferenciada que lleva cada uno de ellos significa una responsabilidad y un logro en el plano profesional y personal».

Mientras crecen en el ámbito académico, y adquieren habilidades para su desempeño en otras esferas de la vida, los internos de la escuela regional Marta Abreu reciben gestos sensibles de diversos proyectos y organismos. En esos lazos se aprecian la transformación y la esperanza.

Mario Eduardo Valdivia Beyra, coordinador del Proyecto de Desarrollo Local (PDL) Reluxes Herrerías declaró que las misiones en esta institución parten de la propia esencia de esta forma de gestión en programas demográficos y sociales.

«Comenzamos en la escuela en 2025, a partir del deterioro de los sillones de ruedas, que en su mayoría deben ser especiales en consonancia con la condición y necesidad de cada niño. Nos dimos a la tarea de adecuarlos y recuperarlos. Desde ese momento, quedamos conectados con la Marta Abreu para siempre.

«En 2026 iniciamos, una vez más, la recuperación de un grupo de sillones para dar respuesta a los mismos problemas y, además, levantamos un grupo de situaciones con los llavines de puertas, barandas de las camas, etc…a lo que daremos solución en el segundo trimestre del año, con el fin de completar una serie de acciones que mejoren las condiciones del centro».

Estas donaciones se suman a las iniciativas de mipymes cercanas que aportan con alimentos. Comunidad y cultura también confluyen en los senderos de una recreación sana y lúdica. El Mejunje, el Zoológico, el Teatro Guiñol o entidades de comercio traen su dosis gratuita de color y risa, porque de eso se trata, de construirles un mundo accesible, empujado por corazones grandes.

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