Una vez más, el Complejo Escultórico Ernesto Che Guevara acogió una multitud de rostros felices. Niños, padres y maestros acudieron a la morada del Che en una mañana que, aunque nublada, resultó perfecta. Para los pequeños de tercer grado, había llegado el momento de despojarse de la pañoleta azul y, en su lugar, colocar la roja como un nuevo atributo en su trayectoria pioneril.
La ceremonia estuvo presidida por las máximas autoridades políticas y gubernamentales de la provincia, y contó con la presencia de diversos representantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), el Ministerio del Interior (Minint), además de otras organizaciones de diferentes índoles.
A propósito de conmemorarse un aniversario de los natalicios de Che y Maceo, los estudiantes dedicaron palabras, poemas y momentos culturales a ambas figuras de nuestra historia. De ellos resaltaron su audacia, tesón y legado. A tener buen corazón, honrar a la patria y cambiar los atributos de la guerra por atributos de esperanza se exhortó a los educandos santaclareños que recibieron, de manos de sus familias, la pañoleta roja que ahora los hace sentir más grandes y orgullosos.
Como miembros de la Organización de Pioneros José Martí (OPJM), los agasajados pronunciaron el habitual compromiso de cumplir sus deberes y ser fieles a la organización que los agrupa y orienta. La ocasión también resultó propicia para que varios jóvenes recibieran, por parte de la presidencia, el carnet que los acredita como militantes de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).
En un segmento muy emotivo, se entregó la distinción Los zapaticos de rosa a Jorge Alonso Díaz, guía de base de la OPJM en la escuela Secundaria Básica El Vaquerito. Dicha condecoración se sustentó en su labor educativa y la consagración hacia los pioneros que aprecia y acompaña.
Evocar a Maceo y Che, sembrar su ejemplo en las nuevas generaciones y fortalecer el sentido de pertenencia hacia la nación, representan misiones para los líderes que comandan la inmensa fila de pinos nuevos. Lázaro Camilo Mestre Aguilar, miembro del buró provincial de la UJC y presidente provincial de la OPJM declaró a Vanguardia:
«Este acto ha representado un símbolo de ese sentido de pertenencia, sobre todo de los padres y familiares. A pesar de la situación que vive el país, vinieron todos los pioneros al cambio de atributo. Recibir esa pañoleta roja constituye un paso de crecimiento, de la familia, de los maestros, para que los pioneros sigan adelante y conquisten el futuro. Ello garantiza el relevo de la Revolución.
«Esa consigna, ser como el Che, significa que sean solidarios, compañeros, buenos amigos y, sobre todo, que lucharán por los humildes, por una causa justa», concluyó Mestre Aguilar.
Bajo la inmensidad de un Che de bronce y, custodiados por las palmas del histórico enclave, los alumnos de tercero portaron emblemas pioneriles en su uniforme y sostuvieron pancartas en homenaje al Che, a Maceo y a Fidel. No obstante, sus sonrisas también se convirtieron en un complemento especial. Asistir a la Plaza los hizo felices.
Así lo manifestó Gabriela Morales Ravassa, pionera de la Escuela 13 de marzo:
«Recibir la pañoleta en la Plaza fue maravilloso. Ha sido un día espectacular, pues estuve con los demás niños que la recibieron. Me siento orgullosa por mí y toda mi familia, que me ha apoyado. Tienes que luchar por tus sueños y alcanzarlos», declaró la pequeña que sueña con ser bailarina.
Lo mismo opinó Raúl Leniet Gómez Sánchez:
«Ha sido un día importante para mí, el mejor de mi vida. Ahora voy a estudiar y subir de grado. Empezaré a aprender muchas cosas nuevas. Admiro al Che porque siempre fue bueno con los niños».
Raúl Gómez Peralta, su papá, no escondió la emoción al colocarle la pañoleta y acompañarlo durante la jornada:
«Para mí ha representado un honor participar en el acto. Me siento muy alegre porque mi hijo ha llegado a este nivel. A partir de ahora, su compromiso con el estudio será mayor. Él está contento porque todos los niños tienen la aspiración de ser como el Che».
La actualidad demanda hombres con profundas convicciones. Ellos, apenas se adentran en el camino. Por el momento, los invade una certeza con suerte de encomienda: tornarse los guerrilleros heroicos del mañana.