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La versión «subterránea» del dúo sexo-tecnología esclaviza, en silencio, a más personas de las que podríamos imaginar.

A petición de varios lectores trataremos la historia de cuatro mujeres empoderadas y a la vez amantes, madres y esposas, pero incomprendidas.

Según especialista «lo que desinfla el deseo sexual no es la unión en sí, sino el no saber convivir». ¿Coincide con este criterio?

La «resaca» post divorcio elige a sus favoritos —jóvenes, adoloridos— y, en silencio, les puede torcer el futuro.

Las adicciones funcionan porque nos proveen el único «narcótico» socialmente lícito: el placer. Imagine entonces la capacidad del amor para convertirse en el «estupefaciente» perfecto.

La convivencia de la pareja requiere de tolerancia. Quienes aceptan la diversidad de caracteres tienen mayores probabilidades de éxito en su vida íntima.